Debajo de Cornualles hay algo parecido a una batería gigantesca que lleva millones de años cargándose. No es petróleo ni gas. Es granito caliente.
En United Downs, cerca de Redruth, Geothermal Engineering Limited (GEL) perforó el pozo terrestre más profundo de Reino Unido: 5.275 metros de longitud y 5.057 metros de profundidad vertical. Cuando llegó al fondo, los instrumentos registraron temperaturas de alrededor de 188-193 ºC.
Pero sacar electricidad de ese calor era solo la mitad del plan. El agua que circula por aquellas fracturas también resultó contener más de 340 partes por millón de litio. Ahora la instalación intenta explotar ambas cosas a la vez: primero el calor para generar electricidad y después el mineral para fabricar baterías.
No hace falta un volcán: el propio granito lleva miles de millones de años produciendo calor

Cornualles tiene una geología particularmente útil para este experimento. Sus granitos contienen concentraciones relativamente elevadas de uranio, torio y potasio. Estos elementos radiactivos se desintegran extremadamente despacio y, al hacerlo, liberan calor. El British Geological Survey calcula que ciertos granitos británicos pueden alcanzar hasta unos 200 ºC a cinco kilómetros de profundidad.
El problema es que el granito normalmente es poco permeable. United Downs solucionó parte de eso apuntando los pozos hacia la Porthtowan Fault Zone, una red natural de fracturas por la que puede circular el fluido.
El sistema utiliza dos pozos. Por uno asciende el agua caliente; después de aprovechar su energía, el líquido vuelve al subsuelo por otro situado a unos 2,2 kilómetros de profundidad vertical. Y hay un detalle importante: el agua no necesita convertirse directamente en vapor para mover las turbinas.
United Downs emplea una central binaria. La salmuera geotérmica calienta un segundo fluido con un punto de ebullición más bajo; ese fluido se vaporiza y mueve el generador. Es una tecnología utilizada desde hace décadas y permite producir energía constantemente, independientemente de si hace sol o sopla el viento.
La planta comenzó a producir electricidad en febrero de 2026. GEL proyecta una potencia de 3 MW eléctricos, vendidos mediante un acuerdo con Octopus Energy, equivalente aproximadamente al consumo de 10.000 hogares británicos.
Después de sacar la energía del agua, todavía queda algo valioso dentro

Ahí aparece la segunda vida del pozo. La misma salmuera contiene litio disuelto. En febrero de 2026, GEL inició en United Downs una producción a escala comercial con una capacidad inicial de aproximadamente 100 toneladas anuales de carbonato de litio.
El objetivo ahora es llevarla a cerca de 2.000 toneladas anuales en 2028-2029 y, más adelante, desarrollar otros proyectos similares en Reino Unido. La compañía habla de superar las 18.000 toneladas anuales entre varios emplazamientos durante la próxima década, aunque esas cifras siguen siendo objetivos de expansión, no producción actual.
Eso convierte a United Downs en algo bastante peculiar: una central eléctrica y una instalación de extracción mineral compartiendo esencialmente el mismo recurso subterráneo.
No sustituirá por sí sola al petróleo británico ni resolverá la demanda de litio del país. Pero demuestra una idea que hasta hace poco era mucho más teórica en Reino Unido: perforar hacia abajo no tiene por qué significar seguir buscando combustibles fósiles. A cinco kilómetros bajo Cornualles, el premio puede ser calor que nunca se apaga y un metal que terminará almacenando electricidad en millones de baterías.