Samsung ha desvelado por fin su gran baza para el 2015: el Samsung Galaxy S6. Es un diseño radicalmente diferente al Galaxy S5: metálico, elegante, imponente. Y una auténtica bestia por dentro. Tiene tres grandes, fantásticos, aciertos, pero dos enormes fallos que no nos podemos quitar de la cabeza.

En Gizmodo en Español hemos pasado un buen rato con el Galaxy S6 tanto antes del evento como después de su presentación oficial. Es probablemente el mejor smartphone que Samsung ha fabricado nunca, incluso por encima del notable Galaxy Note 4. Pero no es un teléfono perfecto. Y lo peor: tal vez no todo lo perfecto que Samsung necesitaba para hacer frente al iPhone 6. Pero empecemos por los aciertos.

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Lo excepcional

Pantalla

Es casi imposible encontrar ahora mismo una mejor pantalla en un smartphone de 5,1 pulgadas. Su resolución Quad HD de 2.560 x 1.440 píxeles (577 ppp) es tan brutal que de hecho es casi obscena (76% más de píxeles que el Galaxy S5). ¿De veras es necesario llegar a estos niveles en un smartphone? Realmente no. Samsung, sin embargo, ha sabido hilar una buena historia para justificar semejante resolución: poder utilizarlo con su visor de realidad aumentada Gear VR.

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Ahora mismo puede parecer algo insignificante, de hecho Samsung pasó de puntillas en su presentación sobre la nueva versión del Gear VR que será compatible también con el Galaxy S6. Pero es un terreno en el que Samsung esta vez ha sabido adelantarse, jugar por delante. El Gear VR es aún un prototipo, pero un prototipo muy prometedor. Tal vez dentro de dos o tres años sea el equipo que muchos querremos tener en casa para jugar y ver contenidos. Y, si eso ocurre, Samsung acaba de dar con una fórmula perfecta para unir un enorme negocio (smartphones) con otro potencialmente gigantesco (la realidad virtual). El Galaxy S6 y su pantalla estratosférica es la prueba de que lo puede conseguir.

Cámara

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La cámara era un punto clave para Samsung si quería ponerse al nivel de lo que ofrece el iPhone 6 y, sobre todo, el iPhone 6 Plus. La coreana no dudó en comparar frente a frente fotos y vídeos grabados de noche con el iPhone 6 plus frente al Galaxy S6. La apertura f1.9 y la estabilización óptica resultan, según Samsung, en una calidad muy clara a favor del Galaxy S6. Habrá que probarlo a fondo, pero las primeras impresiones apuntan a un gran trabajo en este frente.

Mejora la cámara frontal, que sube de los 2 megapíxeles en el Galaxy S5 a los 5 en el S6 y ofrece una captura de un 60% más de luz. Mejoran las funciones, como un autofoco en movimiento automático que en nuestras pruebas funcionó realmente bien. Y mejora la simplicidad del interfaz de la cámara, con iconos y menús en los que ya no te pierdes durante minutos. Una simplicidad que Samsug ha llevado a rajatabla en el Galaxy S6. Aplausos.

Simplicidad, simplicidad, simplicidad

Con cada iteración de la gama Galaxy, Samsung hace un curioso ejercicio: lanzar por la ventana bloatware basura que ocupa tiempo y espacio en nuestros teléfonos. Lo ha vuelto ha hacer con el Galaxy S6 y, aunque está lejos de ser perfecto, la experiencia de uso es mucho, mucho más fluida e intuitiva. Tanto, que Samsung ha reducido a dos pantallas de aplicaciones (y no completas) la configuración del móvil.

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La atención a la simplicidad, a intentar lograr una capa de Android Lollipop lo más parecido posible a stock Android, ha llevado a Samsung a eliminar muchos iconos indescifrables y reemplazarlos directamente por texto, a añadir texto a los propios iconos (como en la app de la cámara) o a incluir en apenas tres o cuatro carpetas todo lo que necesitas en el frente Google o de productividad (interesante que One Note, One Drive y Skype vienen instalados por defecto).

Los grandes errores

La obsesión por Apple

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Samsung ha vuelto a demostrar que vive obsesionada por Apple. Sus constantes puñetazos al iPhone durante la presentación (el alumino del Galaxy S6 no se dobla, la cámara es mejor que la del iPhone 6 Plus...) fueron una primera prueba. El diseño del Galaxy S6, excesivamente parecido al iPhone 6, ha sido hoy la otra demostración de esta obsesión. Y no solo en el hardware, como ya hemos visto en múltiples fotos, también en el software. ¿A qué te recuerda la pantalla de llamada de la imagen de arriba? Puro iOS.

La obsesión por Apple de la coreana sin embargo va más allá del puro diseño o las puñaladas fáciles. Llega hasta la propia estrategia de fondo de Samsung. ¿Por qué seguir empeñada en competir en la más alta gama contra Apple? ¿Por qué intentar desbancar al iPhone del segmento de smartphones de lujo? El Galaxy S6 es un smartphone excepcional, premium, y hasta de lujo. Pero ni Samsung ni ninguna otra marca tiene (de momento) el tirón y posicionamiento del que disfruta Apple. El Galaxy S6, a un precio agresivo, 100 o 150 euros/dólares por debajo del iPhone 6, sería un auténtico exitazo de ventas. ¿Por qué intentar batir a un rival en un terreno que te puede agotar hasta la extenuación?

"Innovación" vacía

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Fue realmente curioso ver cómo en la presentación oficial del Galaxy S6 y el S6 Edge en el Mobile World Congress solo aparecía una y otra vez un modelo en las pantallas gigantes: el S6 Edge. Es la novedad, lo más vistoso, la "innovación", como dice Samsung. ¿De veras? ¿Por qué lanzar a la venta un modelo como el S6 Edge que no es más que el sucesor de un experimento fracasado como el Edge? ¿Qué aporta exactamente a Samsung más allá de presumir en una presentación? Aún desconocemos el precio, pero probablemente superará con creces los 750 euros.

Igual que el Gear VR es el primer paso de lo que apunta a una innovación de verdad, a un negocio potencialmente millonario, tras probar el Galaxy S6 Edge, uno se queda con esa sensación de haber visto la idea más vistosa y superflua en telefonía.

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