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En 2014, la administración de Obama prohibió completamente la importación de marfil y de cualquier otro producto derivado de elefantes cazados en África. Esta semana, el ejecutivo de Trump acaba de revertir esa prohibición para elefantes provenientes de Zimbawe y Zambia.

La polémica medida permitirá a los cazadores estadounidenses o a cualquier otro importador traer colmillos de elefante y otros trofeos de estos animales, siempre y cuando provengan de piezas abatidas entre enero de 2016 y enero de 2018.

Según los responsables del Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre, que es la entidad encargada de regular estos asuntos, la medida tiene un objetivo noble. Según la entidad, permitirá conservar la especie gracias a que las partidas de caza estadounidenses deberán contribuir a las agencias de conservación para poder realizar su actividad.

Sin embargo, detractores de esta medida como los ecologistas de The Humane Society argumentan que el levantamiento del veto a la importación tendrá justo el efecto contrario para la especie. La medida alentará el comercio de trofeos de elefante, y con él la caza furtiva, que ya es una de las mayores amenazas para el elefante africano.

En la actualidad se calcula que quedan 350.000 elefantes en estado salvaje, pero su población se ha reducido una media del 30% entre 2007 y 2014 en 18 países africanos. En Zimbawe, el declive de la especie es del 74%. El gobierno del país asegura que quedan 82.000 elefantes dentro de sus fronteras, y que la cuota anual de caza de estos animales es de solo 500 ejemplares. [vía New Scientist]