En 1897 comenzaba una de las aventuras m√°s √©picas de la historia. Tres hombres ten√≠an la misi√≥n de ser los primeros en llegar al Polo Norte en globo, de fotografiar desde las alturas la cima del planeta para regresar poco despu√©s a la civilizaci√≥n. Pasaron 30 a√Īos para averiguar qu√© ocurri√≥ a partir de entonces.

A mitad del siglo XIX el hombre hab√≠a comenzado una serie de expediciones pioneras a los polos del planeta. Pero a diferencia de los viajes espaciales que tenemos en la actualidad, no se buscaba conocimiento sobre los inh√≥spitos recursos de esas zonas de la Tierra, se hac√≠a como reto al ingenio tecnol√≥gico, signo en √ļltima instancia de poder√≠o en el pa√≠s en cuesti√≥n que lograra nuevas expediciones con √©xito.

Se daba la circunstancia tambi√©n de que a diferencia del resto de naciones escandinavas, Suecia hab√≠a mantenido hasta entonces un perfil bajo en lo que se refer√≠a a la exploraci√≥n cient√≠fica del √Ārtico. Hab√≠a quedado rezagada, sobre todo de Noruega. As√≠ que es muy probable que esta y no otra sean la verdadera raz√≥n de este viaje al Polo Norte hist√≥rico.

Fue en este clima cuando apareci√≥ un optimista, un hombre que lo dar√≠a todo por su pa√≠s y por la ciencia. El ingeniero, f√≠sico, pol√≠tico y aeronauta sueco Salomon August Andr√©e ser√≠a el hombre encargado de dar forma a esta epopeya en el √Ārtico.

El aeronauta autodidacta

Salomón Andrée. Wikimedia Commons

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Andrée se crió en una época en la que a los hombres se les medía por la amplitud de su atrevimiento y por su osadía, y él quería demostrar que era un espécimen impresionante. El hombre trabajaba como empleado en la oficina de patentes sueca, además se había establecido como físico e inventor a tiempo parcial, aunque sin duda cimentó su reputación de tipo tremendamente audaz como aeronauta autodidacta: era piloto de globos de hidrógeno tripulados.

De hecho y por aquel entonces, los globos eran el √ļnico modo tripulado que exist√≠a, aunque ten√≠an el problema de las bolsas de gas, siempre expuestas a los caprichos de los vientos, lo que al final hac√≠a de estos vuelos algo ineficaces para todo aquel que quisiera o tuviera en mente un destino en particular.

Andrée buscó remediar esta deficiencia experimentando con su globo en busca de soluciones. En 1893 había comprado su propio aerostato (el Svea) llegando a realizar hasta 9 viajes con él saliendo desde Estocolmo o desde Gotemburgo. No podemos decir que fueran un éxito rotundo, en algunos vuelos Andrée acabó estrellándose con las rocas del Archipiélago de Estocolmo, en otros fue arrastrado por los vientos del oeste sobre el Báltico hasta Finlandia y en otras el hombre estaba ciertamente desorientado sobre el lugar en el que creía estar o haber llegado.

Dos a√Īos despu√©s de la compra del globo Andr√©e cre√≠a tener la soluci√≥n. Hab√≠a desarrollado lo que consideraba un aparato competente para convertir un globo de hidr√≥geno ordinario en todo un dirigible. Se trataba de un sistema de control de cables de arrastre creados por √©l mismo. En esencia estamos ante un sistema de largos cables pesados que llegaban hasta la tierra cuando el globo estaba en el aire. Estos cables ten√≠an la funci√≥n de impedir que el globo alcanzara la velocidad del viento, lo que sobre el papel permitir√≠a a Andr√©e controlar el aparato con esta especie de tim√≥n.

Dibujo en un diario mostrando a Andrée intentando controlar el Svea durante un fuerte viento. Wikimedia C.

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Si estaba en lo cierto, el hombre ten√≠a un plan desde hac√≠a tiempo, cre√≠a que pod√≠a iniciar un viaje desde el archipi√©lago noruego de Svalbard, sobrevolar por primera vez el oc√©ano √Ārtico (y el Polo Norte) hasta el estrecho de Bering y finalmente aterrizar en alg√ļn punto de Rusia o Canad√°.

As√≠ comenz√≥ a promover su idea para la expedici√≥n al Polo Norte. Lo hizo a trav√©s de un discurso en√©rgico en las diferentes asambleas cient√≠ficas de la √©poca. El 13 de febrero de 1895 su mensaje acab√≥ calando en la √©lite pol√≠tica y cient√≠fica del pa√≠s. Ese d√≠a se present√≥ en la Real Academia de las Ciencias de Suecia y despert√≥ un gran entusiasmo entre el p√ļblico. La gente adopt√≥ la propuesta con fervor patri√≥tico bajo una premisa irrechazable: un sueco podr√≠a llegar el primero al polo.

En muy poco tiempo Andrée se había convertido en una celebridad, una oleada de atención de la prensa en todo el mundo ante una expedición de lo más peliculera, más propia de una novela de Julio Verne, una epopeya que nunca antes se había intentado. El hombre tuvo muy pocos problemas para financiar el proyecto y encontrar donantes para los gastos, mecenas entre los que se encontraban grandes sumas del Rey Oscar II de Suecia o de Alfred Nobel.

La Academia de las Ciencias aprob√≥ el proyecto con un presupuesto de 130 mil coronas (alrededor de 1 mill√≥n de d√≥lares de hoy). El globo en cuesti√≥n se fabricar√≠a en la compa√Ī√≠a de Henri Lachambre en Par√≠s. Francia llevaba varios a√Īos fabricando globos cada vez m√°s grandes y herm√©ticos que hab√≠an permanecido llenos m√°s de un a√Īo sin perder la capacidad de flotar.

Juego de salón sueco sobre el viaje de Andrée para promocionarlo. Wikimedia Commons

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Con todo atado y preparado, en 1896 Andrée tenía la intención de partir con un equipo formado por él, el meteorólogo Nils Ekholm y el fotógrafo y estudiante Nils Strindberg. La misión: cartografiar el área por medio de la fotografía aérea de la que era experto aficionado Strindberg.

Desgraciadamente, la misi√≥n original tuvo que abortarse. En el verano de ese a√Īo y con todo listo los tres hombres se rindieron ante el viento que soplaba sostenidamente desde el norte en la isla de Danskoya. Andr√©e y su peque√Īo equipo expedicionario dejaron escapar el gas y guardaron el globo en un hangar para luego regresar a casa.

La misión fue pospuesta y Andrée fue criticado por los periodistas, quienes lo acusaron de fracaso absoluto. La comunidad científica también le daba la espalda sospechando que su técnica de dirección jamás funcionaría. A pesar de que el hombre se mantuvo optimista su meteorólogo Ekholm también decidió apartarse del proyecto, lugar que ocupó el ingeniero Knut Fraenkel.

Ahora s√≠, el a√Īo siguiente ser√≠a el momento de partir.

Comienza la aventura

F√°brica de globos de Henri Lachambre en Par√≠s, donde se fabric√≥ El √Āguila. Wikimedia Commons

Verano de 1897. El barco sueco Svensksund llev√≥ a Andr√©e y su peque√Īa comitiva de regreso a la isla de Danskoya. All√≠ comenzaron el proceso de producci√≥n de hidr√≥geno mezclando decenas de toneladas de limaduras de hierro con agua dulce y √°cido sulf√ļrico. Tardaron varios d√≠as en conseguir levantar las toneladas de tela y convertirla en un esfera semi-r√≠gida m√°s ligera que el aire. Para el equipo todo estaba listo.

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El 11 de julio de 1897 los vientos soplaban a favor hacia el sur. La cesta del globo estaba repleta de provisiones, el interior estaba prácticamente cubierto con todas las necesidades para semejante odisea. Andrée mira a Strindberg y a Fraenkel y les pregunta que si están listos. Ambos responden afirmativamente. Ante sí, más de mil kilómetros de océano y hielo, en gran parte inexplorados por el hombre, para llegar al Polo Norte. Luego les quedarían otros dos mil kilómetros para encontrar tierra firme.

Los periodistas del mundo entero aguardaban ansiosos la noticia de si estar√≠an ahora s√≠ ante el viaje o volver√≠an a cancelarlo. El peso de las expectativas era considerable y Andr√©e contemplaba en su fuera interno la duda, ¬Ņdeb√≠a arriesgarse a morir o erigirse como un h√©roe? Tras la respuesta afirmativa de su equipo el hombre se dirige a la tripulaci√≥n de tierra y les dice:

Bueno, hemos estado considerando si era o no el momento. Mis compa√Īeros insisten en comenzar, y como no tengo motivos v√°lidos contra ello, lo acepto, aunque con ciertas reticencias.

Tripulación de la expedición planeada para 1896. De derecha a izquierda Nils Gustaf Ekholm, Nils Strindberg y S. A. Andrée. Wikimedia C.

Los trabajadores ayudaron a revelar la burbuja de hidr√≥geno con su peque√Īo carro de mimbre colgando por debajo. El mundo aguardaba sin aliento a la salida de estos tres aventureros suecos que estaban a punto de embarcarse en una empresa de proporciones hist√≥ricos. A la sombra del √Āguila, uno de los globos de hidr√≥genos m√°s grandes de la historia, la gente congregada aplaud√≠a y coreaban el nombre de esos h√©roes que part√≠an a lo desconocido.

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Entonces, Andr√©e grit√≥, ‚Äú¬°corten!‚ÄĚ, y la tripulaci√≥n de tierra cort√≥ las cuerdas de anclaje que ataban al globo en la tierra. La inmensa y primitiva nave se fue alejando del hangar y se balanceaba de forma pesada en la atm√≥sfera. Los espectadores pudieron observar durante una hora c√≥mo la voluminosa esfera se encog√≠a en la distancia y desaparec√≠a hacia el norte.

Ocurre que Andrée, Strindberg y Frankel jamás llegarían al otro lado del planeta tal y como tenían previsto.

Pero su viaje estaba lejos de terminar.

Un globo en el √Ārtico

El diario Aftonbladet mostrando la festiva despedida de Estocolmo en la primavera de 1896. Wikimedia Commons

Los primeros minutos de vuelo resultaron agitados. Las cuerdas de Andr√©e se hab√≠an enredado en la orilla y se separaron del carruaje. El globo entonces comenz√≥ a perder altitud y chapote√≥ brevemente contra el agua mientras que el equipo comenz√≥ a soltar lastre de la cesta. Tras unos minutos de agobio consiguen equilibrar el peso del globo, bajaron las cuerdas de arrastre de respaldo para reemplazar las que hab√≠an perdido en la orilla y el √Āguila tom√≥ rumbo.

En muy poco tiempo habían perdido de vista la isla y comenzaron a tomar fotos aéreas y mediciones meteorológicas sobre la constante luz polar del verano. La expedición contaba con dos medios de comunicación: por un lado unas boyas de corcho que podían transportar mensajes dejándolas caer al mar para que la corriente las arrastrara hasta la civilización. Por otro lado tenían las palomas mensajeras, en este caso criadas en el norte de Noruega con la esperanza (bastante optimista) de que regresaran.

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Hoy sabemos que √ļnicamente se encontraron dos mensajes en boya. El primero fue lanzado el 11 de julio, pocas horas despu√©s del despegue. En el mismo comunicaban lo siguiente:

Nuestro viaje va bien hasta ahora. Navegamos a una altitud de 250 metros, primero a N 10¬ļ al este pero luego a N 45¬ļ al este. Clima placentero. Esp√≠ritus en alto.

El √Āguila con sacos de arena que mantienen el globo lleno de hidr√≥geno en tierra previa partida. Wikimedia Commons

El segundo mensaje encontrado fue lanzado una hora más tarde y se trataba simplemente de una actualización de su ubicación y la información de altitud (ahora a 600 metros). En cuanto al sistema con las palomas, de las cuatro que se cree que Andrée lanzó, tan sólo una fue cazada por un barco noruego cuando la paloma se había posado. El mensaje databa del 13 de julio y decía:

Este a 10¬ļ Sur, cerrando. Todo bien a bordo. Este es el tercer mensaje enviado por una paloma. Andr√©s.

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Tras estas primeras actualizaciones bastantes optimistas y diríamos que incluso alegres, pasaron largas semanas sin que el mundo supiera de los aventureros. Cuando pasaron varios meses y el globo no había aparecido por los cielos de Siberia o de Alaska la gente se temió lo peor. Los medios comenzaron a escribir conjeturas sobre el destino de los hombres.

¬ŅSe habr√≠a estrellado sobre el mar o estar√≠an en tierra esperando ayuda? O quiz√° m√°s perturbador, ¬Ņestar√≠an perdidos en las profundidades del desierto de Siberia en busca de civilizaci√≥n?

En cualquier caso, todos los medios terminaban con la misma pregunta, ¬Ņlograron visitar el Polo Norte como ten√≠an previsto?

La b√ļsqueda y el hallazgo

El globo, la tripulación y personal de tierra pocos minutos antes del despegue. Wikimedia C.

Se activ√≥ lo m√°s parecido que hab√≠a en aquella √©poca a una b√ļsqueda o rescate de grandes proporciones. Los barcos balleneros peinaron las zonas costeras para intentar detectar signos de la expedici√≥n. Los aeronautas se unieron tomando sus globos y haciendo uso desde el aire de sus telescopios con la firme intenci√≥n de buscar a trav√©s de los bordes del √°rtico desde una perspectiva a√©rea. Fueron pasando los d√≠as, luego las semanas, los meses, los a√Īos‚Ķ cada fragmento de cuerda o tela que se encontraba en cualquier parte de las latitudes septentrionales era escudri√Īado en busca de alguna evidencia sobre la expedici√≥n desaparecida.

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Una desaparición que, dada la epopeya que trataban de realizar, despertó la imaginación popular. Noticias falsas sobre su paradero, gente que aseguraba haber visto un globo en el horizonte para más tarde desaparecer, otros que aseguraban haber visto los fantasmas de los científicos. En 1899 se encontraron tres cuerpos en Siberia y se creyó que era de Andrée y su equipo, finalmente no pertenecían a los exploradores suecos. En 1902 un explorador afirmó haber visto en Alaska restos humanos mutilados y congelados. Jamás pudieron comprobar de quién se trataba.

Posteriormente a la expedici√≥n de Andr√©e, durante el primer cuarto del siglo XX se dieron un gran n√ļmero de casos de exploradores que hicieron sus propios intentos por alcanzar el Polo Norte. Algunos incluso reclamaron haberlo conseguido, pero lo cierto es que ninguno pudo demostrarlo. No fue hasta el 12 de mayo de 1926 cuando el ser humano por fin pod√≠a verificar tal proeza. El explorador noruego Ronald Amundsen y su compa√Īero estadounidense Ellsworth lograron volar sobre el punto m√°s septentrional de la Tierra.

A su vuelta, Amundsen dijo que no hab√≠a visto ni rastro de Andr√©e o el √Āguila. Hab√≠an pasado 29 a√Īos desde que la expedici√≥n desapareci√≥, tiempo en el que se hab√≠an convertido en una leyenda sueca. La desaparici√≥n del equipo hab√≠a entrado a formar parte del mundo de los mitos de la cultura escandinava.

Ronald Amundsen. Wikimedia Commons

Todo cambiar√≠a unos a√Īos despu√©s de la exitosa expedici√≥n de Amundsen, el 6 de agosto de 1930. Ese d√≠a se encontraba el buque noruego Bratvaag cazando morsas en el Mar √Ārtico cuando en un momento dado deciden visitar las costas de la Kvit√łya, un peque√Īo pedazo de tierra al norte de Noruega. Normalmente la isla es inaccesible por la niebla densa de la zona y el peligroso hielo que la rodea, pero en 1930 se dio uno de los veranos m√°s calurosos que se recuerden.

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Mientras la tripulaci√≥n desembarcaba dos tripulantes se fijan en un extra√Īo a lo lejos. Sin duda, aquello era un peque√Īo bote de remos medio enterrado en la nieve cerca de la orilla. La tripulaci√≥n sab√≠a que Kvit√łya no es el tipo de sitio donde uno se encuentra algo artificial, as√≠ que deciden indagar el interior de la barca.

All√≠ encontraron una gran cantidad de suministros abandonados, incluyendo rifles, municiones y c√°maras de fotos. En medio de todo el equipo encontraron un gancho de bronce que se hab√≠a ca√≠do del barco. Una especie de placa donde se pod√≠a leer claramente: ‚ÄúAndr√©e Polar Expedition. 1896‚ÄĚ.

Hab√≠an pasado 33 a√Īos desde su desaparici√≥n y por fin hab√≠an encontrado pistas de los legendarios exploradores. Y no, no estaban ni remotamente cerca del Polo Norte. De hecho, Kvit√łya estaba en la misma latitud norte que la isla desde la que hab√≠an partido, a 400 kil√≥metros al este. R√°pidamente el capit√°n del buque cancel√≥ la caza de morsas y orden√≥ a sus hombres que inspeccionaran la zona. Pronto localizaron m√°s fragmentos del equipo que hab√≠an sido saqueados y dispersos por la propia vida silvestre y el paso de los a√Īos. De esta forma dieron con:

  • Un cuaderno de observaci√≥n del mundo marino.
  • Secciones rotas de un trineo de nieve.

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  • Unas gafas.
  • Unos f√≥sforos.
  • Cuchillos
  • Instrumentos de navegaci√≥n
Mapa de la ruta tomada por los expedicionarios, hacia el norte desde Dansk√łya en globo y hacia el sur hasta Kvit√łya a pie. Wikimedia C.

Continuaron con las labores de b√ļsqueda y la tripulaci√≥n se dirigi√≥ hacia el interior de la isla. All√≠ a lo lejos alguien divis√≥ los restos esquel√©ticos de un humano adulto que yac√≠a sobre una roca parcialmente cubierta de nieve. Su cr√°neo hab√≠a desaparecido y su torso hab√≠a sido ro√≠do completamente, posiblemente por los osos polares. Un peque√Īo monograma en el interior de la ropa arrojaba la noticia largamente esperada: se trataba de Salom√≥n Andr√©e y a su lado se apreciaba la culata de un rifle enterrado bajo el hielo.

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Fue un momento extra√Īo y solemne para la tripulaci√≥n. Un d√≠a soleado y caluroso donde nunca hace buen tiempo les acababa de descubrir al h√©roe nacional, a la leyenda y el mito que se hab√≠a buscado durante m√°s de tres d√©cadas.

Las labores de b√ļsqueda continuaron. Unos metros m√°s al norte de donde se encontraba el cuerpo de Andr√©e descubrieron otro esqueleto humano, en este caso se apreciaba que hab√≠a sido colocado en un peque√Īo hoyo y cubierto de piedras por manos humanas. Al igual que con Andr√©e, el interior de su ropa y un anillo lo identificaron como el joven Nils Strindberg. Los marineros trabajaron en silencio, registraron las ubicaciones donde fueron encontrados los restos y las pertenencias y las llevaron al barco para transportarlas de vuelta.

El Bratvaag partió al día siguiente pero continuaron con su misión de caza, aunque enviaron la noticia del descubrimiento a Noruega a través de un buque que regresaba que habían encontrado de camino.

El globo cuando partió hacia el norte.

Cuando el buque finaliz√≥ su misi√≥n unas semanas despu√©s y se dirigi√≥ de vuelta a casa, jam√°s imagin√≥ el recibimiento. En el peque√Īo puerto de Troms√∂ les estaba esperando una masa de gente, una mezcla de espectadores y medios de comunicaci√≥n √°vidos por conocer el enigma que hab√≠a durado tanto tiempo. El 2 de septiembre de 1930 se verificaron los cuerpos. Nadie sab√≠a a√ļn qu√© hab√≠a pasado y c√≥mo hab√≠an terminado en Kvit√łya, pero sus identidades eran ciertas.

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Una comisión sueca tomó posesión de las reliquias y los restos y los transportaron en un buque de vuelta a Suecia en medio de un estado de exaltación nacional. Los cuerpos llegaron el 5 de octubre a Estocolmo bajo la mirada de miles de personas. Poco después se iniciaron las labores de investigación. Por fin se iba a saber qué ocurrió con los tres hombres.

Los investigadores comenzaron a desentra√Īar los restos. Primero las capas de ropa h√ļmeda que ten√≠an, la mayor√≠a impregnadas de algas y musgo durante 30 a√Īos. Entre las prendas de Andr√©e encontraron un su√©ter de lana azul que rodeaba un objeto, se trataba de un libro. Aunque mojado y con bastante moho, la mayor parte del mismo era legible. Era una pieza imprescindible para la investigaci√≥n, el diario de Andr√©e.

Escolares en Estocolmo, en una presentaci√≥n de los descubrimientos de Kvit√łya. Wikimedia Commons

Casi al mismo tiempo surgieron nuevas noticias del exterior. Un barco hab√≠a anunciado que se propon√≠a a darle seguimiento a los hallazgos del Bratvaag. Y es que la nieve derretida sobre Kvit√łya hab√≠a descubierto otros objetos junto a:

  • Los restos de Fraenkel

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  • El cr√°neo desaparecido de Andr√©e
  • Una serie de monedas de oro y plata
  • Una caja de metal repleta de pel√≠cula fotogr√°fica

Los negativos encontrados se hab√≠an pasado unos 32 a√Īos de la fecha de uso recomendada pero una vez llegaron a manos de los investigadores estos trataron por todos los medios de sacar las im√°genes. Los especialistas aplicaron un c√≥ctel de productos qu√≠micos fotogr√°ficos y las im√°genes comenzaron a surgir.

La cara de sorpresa fue palpable. No eran √ļnicamente im√°genes de mapas a√©reos, sino im√°genes con un punto fantasmal de hombres de pie sobre el hielo. Al parecer, Nils Strindberg hab√≠a reutilizado la c√°mara cartogr√°fica para narrar el viaje a pie de los expedicionarios. De esta forma, los investigadores combinaron las fotos con los diarios de Andr√©e y los cuadernos de bit√°cora de la misi√≥n para poder contar al mundo la historia de lo que sigui√≥ despu√©s de que el globo desapareciera en el horizonte en 1897.

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La lucha contra el frío

S. A. Andrée y Knut Frænkel con el accidentado globo, fotografiados por el tercer expedicionario Nils Strindberg. La película expuesta de esta fotografía, junto con otras de la expedición se recuperó en 1930. Wikimedia Commons

No sabemos con exactitud cuánto tiempo pasó desde la salida, pero la situación debió tornarse cada vez más desesperada tal y como detallaba Andrée en el diario:

El globo no tenía equilibrio, navegando demasiado alto y por lo tanto perdiendo hidrógeno más rápido de lo que Nils Ekholm había temido, luego hubo repetidas amenazas de estrellarnos contra el hielo.

Se calcula que el globo se mantuvo en el aire no m√°s de 2 d√≠as, per√≠odo en el que tuvo un viaje accidentado, con una serie de roces y peque√Īos contactos con el suelo helado hasta que finalmente choc√≥ sobre el terreno sin heridos ni desperfectos rese√Īables. A partir de entonces la c√°mara de Strindberg se convirti√≥ en el mejor documento de lo que estaba ocurriendo, de hecho, el tipo tom√≥ cerca de 200 fotos antes de morir.

El √Āguila hab√≠a partido provisto de todo tipo de provisiones, desde comida en lata hasta rifles, trineos, esqu√≠s, tienda de campa√Īa o un peque√Īo bote. Una de las cr√≠ticas posteriores hacia la figura de Andr√©e radica en lo poco previsor que fue con el terreno que se iba a encontrar. El hombre no estudi√≥ de qu√© forma se adaptan los nativos a un ambiente extremo como el que se iban a encontrar. Por ejemplo con los trineos pesados y r√≠gidos que transport√≥, los cuales posiblemente mermaron las fueras del equipo (a diferencia de los utilizados por los inuit). Tampoco llevaban ropas de piel, sino abrigos de pa√Īo y pantalones con hule. Y es que a pesar de llevar el hule, los exploradores parec√≠an estar siempre mojados por el clima h√ļmedo.

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Strindberg con zapatos de nieve tirando de un trineo pesado y no apto para el terreno. Wikimedia Commons

Antes de iniciar su viaje a pie los tres permanecieron una semana en la tienda junto al globo. Fueron 7 días en los que decidieron qué hacer y hacia dónde dirigirse. Obviamente, el Polo Norte quedaba demasiado lejos. Los hombres contaban con dos depósitos de comida y municiones que habían dejado para su seguridad. Se encontraban en dos zonas: Cabo Flora, al este, y Siete Islas, al oeste.

Se decidieron por Cabo Flora porque el depósito era mayor. En el globo llevaban una gran cantidad de alimentos, aunque con un hándicap: eran demasiado pesados y parte de los mismos había sido arrojado como lastre. Lo que hicieron con el resto fue cargarlo en los trineos (cada uno con unos 200 kg).

Como resultado los trineos acabaron cediendo y los hombres terminaron con un esfuerzo extra innecesario: los trineos fueron reparados como pudieron y aligeraron carga tirando parte de la comida y bajo una nueva idea en mente: debían cazar si no querían morir en el camino. La idea era cazar focas o morsas, aunque la caza mayor serían osos polares con el uso de los rifles.

Pronto se encontraron caminando junto a una pared de hielo enorme que se oponía a la travesía que debían seguir. El equipo de Andrée tuvo que cambiar de ruta y volver por donde habían venido para acudir a Siete Islas, lo que significaba desde el punto en el que se encontraban de unas 6 o 7 semanas para alcanzar el otro depósito.

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Cruzando un canal con el bote de seda. Wikimedia Commons

Caminaron durante semanas y llegaron a cazar osos como recogieron las imágenes, pero el 12 de septiembre se dieron cuenta de que Siete Islas era una utopía. Apesadumbrados y sin apenas fuerzas, los tres deciden acampar en un gran témpano y dejar que el hielo los llevara a su destino. Desde allí se dirigieron al sur mientras construyeron un refugio de invierno con paredes de nieve endurecidas con agua para resguardarse del cada vez más intenso frío.

Plano de Strindberg para su refugio de invierno sobre el hielo polar. Wikimedia Commons

El 2 de octubre el t√©mpano se estrell√≥ contra la isla de Kvit√łya, lugar donde pasaron a transportar sus pertenencias. Seg√ļn informaba en una de sus √ļltimas anotaciones Andr√©e:

Nadie ha perdido la moral. Con compa√Īeros como estos uno podr√≠a desenvolverse en pr√°cticamente cualquier situaci√≥n.

La escritura, incoherente y bajo un trazo muy irregular, denotaba el mal estado de los hombres, quienes presumiblemente murieron a los pocos días de llegar a la isla.

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Frænkel (a la izquierda) y Strindberg con el primer oso polar que cazaron. Wikimedia Commons

Hasta 1952 no existía una conclusión más o menos consensuada sobre el motivo de las muerte, aunque cualquiera se puede hacer una idea bajo estas condiciones. Sí se presumía en cambio que Stindberg fue el primero (estaba enterrado).

En 1952 el médico Ernst Tryde lanzó la hipótesis más conocida hasta hoy. Tryde explica que casi con toda seguridad murieron de triquinosis, una enfermedad parasitaria causada por un nematodo que se adquiere al consumir carne con larvas del parásito. El doctor explica que esto es debido a la ingesta de carne de oso polar infectada con Trichinella. Y es que un cadáver de oso polar encontrado en el área contenía larvas de Trichinella espirales.

De no ser as√≠ parece claro que podr√≠a deberse a la falta de alimentos y l√≠quidos junto a la exposici√≥n a las temperaturas, lo que podr√≠a derivar en m√ļltiples afecciones y deshidrataci√≥n. O quiz√° un oso polar.

Los cuerpos de Andr√©e y sus dos compa√Īeros fueron recibidos con orgullo en Suecia, fue una de las manifestaciones m√°s solemnes y grandiosas de duelo nacional que hayan ocurrido en el pa√≠s, aunque con el paso de los a√Īos y los estudios posteriores se ha cuestionado los motivos heroicos de Andr√©e y la ineficacia de su sistema de agarre a modo de tim√≥n manual.

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Los restos de los tres hombres son llevados directamente del barco al centro de Estocolom bajo manifestaciones de duelo nacional. Foto de prensa del 5 de octubre de 1930. Wikimedia Commons

De lo que no queda ninguna duda es del extraordinario papel y valor que tuvo en la expedici√≥n Nils Strindberg. No sabemos el nivel de sufrimiento que llegaron a pasar, pero el tipo fue capaz de documentar con gran nitidez y calidad fotogr√°fica gran parte de una aventura hist√≥rica, √ļnica y legendaria. Sus fotograf√≠as narraron los hechos que vivieron aquellos d√≠as.