Twitter acaba de presentar hoy sus √ļltimos resultados financieros. En pocas palabras: le va bien de dinero, pero no tanto de usuarios. La red social lleva todo el a√Īo renqueando en su capacidad para atraer sangre nueva, pero ¬Ņy si el problema de Twitter no fuera la cantidad de usuarios, sino su calidad?

La trayectoria de Twitter es curiosa. Hasta 2012, su crecimiento ha sido mete√≥rico a nivel de usuarios, pero la directiva se devanaba los sesos tratando de monetizar la plataforma (En 2012, los ingresos rondaban los 112 millones de d√≥lares). Llegamos a 2014 y la compa√Ī√≠a cierra el a√Īo con un crecimiento de 479 millones de d√≥lares (la previsi√≥n era de 453). 432 millones de ese total corresponden a beneficios por publicidad, as√≠ que es de suponer que la junta directiva de la compa√Ī√≠a ha dado con la ansiada f√≥rmula de la monetizaci√≥n. Los resultados se han saldado con una leve subida de las acciones de la compa√Ī√≠a en la siempre voluble bolsa de Nueva York.

En usuarios, la red del pajarito azul solo ha ganado 4 millones de nuevos usuarios hasta situarse en los 288 millones de cuentas activas mensuales en todo el mundo. Es un cierto crecimiento, pero esperaban m√°s. En un memor√°ndum interno de la compa√Ī√≠a filtrado recientemente, El CEO de Twitter, Dick Costolo, se responsabilizaba de este bajo crecimiento por no luchar con m√°s eficacia contra los trolls. Estas eran sus palabras en el documento.

Somos lo peor a la hora de tratar con el abuso y los trolls en nuestra plataforma. Llevamos siendo lo peor durante a√Īos. No es un secreto y la gente habla sobre ello cada d√≠a. Hemos perdido usuarios muy valiosos por no solucionar problemas de simples trolls que suceden cada d√≠a.

Estoy francamente avergonzado por lo mal que hemos gestionado este problema durante mi mandato como CEO. No tengo excusas. Asumo toda la responsabilidad por no haber sido m√°s agresivo en este frente. Soy el √ļnico culpable, y es un asunto muy embarazoso para m√≠.

Vamos a empezar a patear los traseros de esa gente y a asegurarnos de que, cuando quieran llevar a cabo sus ridículos ataques, nadie pueda oírlos. Todo el mundo en el equipo sabe que este es un asunto de la máxima prioridad.

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Costolo se refiere a casos especialmente flagrantes de acoso, incitación al odio, amenazas y maltrato verbal como los que ha sufrido la feminista Anita Sarkeesian en el caso Gamergate. Resulta evidente que estos abusos deberían ser eliminados y sus usuarios expulsados desde el minuto uno.

Pero los casos como los de Sarkeesian son muy extremos, y salvo esas situaciones en las que m√°s que de trolls podemos hablar de aut√©nticos psic√≥patas, los trolls no son el principal problema de Twitter, sino los contenidos. A medida que una red se hace muy grande, es inevitable que los contenidos bajen de calidad, pero hay d√≠as en los que Twitter no se diferencia mucho de Facebook: mensajes repetidos hasta el hast√≠o, bulos, informaciones duplicadas o tergiversadas. A veces ni siquiera mantener un estricto control sobre los usuarios a los que seguimos evita que nuestro timeline se contamine con contenidos irrelevantes o abiertamente est√ļpidos. Twitter se autodefin√≠a como una red de microblogging, pero ahora ha pasado a ser como un grupo de Whatsapp con demasiados usuarios: insufrible.

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Lo peor es que, en su √°nimo de atraer a nuevos usuarios, Twitter parece empe√Īado en promocionar precisamente este tipo de conversaciones, cuando quiz√° lo que debiera hacer es justo lo contrario, premiar las historias originales y con m√°s fundamento, y no los simples retuits. Tambi√©n deber√≠a de ser posible identificar m√°s f√°cilmente las cuentas a las que seguir sin conocer sus nombres concretos. ¬ŅImplementar un sistema oficial de posicionamiento por Karma? Es una posibilidad. ¬ŅNo premiar a los verborreicos que no callan, sino a los que dicen cosas interesantes? ¬ŅPor qu√© no? Lo bueno de Twitter es que los experimentos pueden revertirse muy r√°pido si tienen mala acogida.

No parece que Twitter vaya a convertirse en una red masiva nunca. Quizá ni siquiera deba aspirar a eso. Seguro que a Costolo y al resto de accionistas les encantaría que Twitter tuviera los 1.350 millones de usuarios de Facebook pero, para eso, ya está Facebook.

Cuando entramos en Twitter, generalmente no buscamos enterarnos del v√≠deo-resumen del a√Īo de nuestros compa√Īeros de trabajo, ni ver un v√≠deo de ca√≠das graciosas, o leer frases de Paulo Coelho que Paulo Coelho probablemente nunca pronunci√≥. Los que frecuentamos esa red queremos enterarnos de c√≥mo va la cosa en los temas que nos interesan y de los que habla la gente a la que seguimos. Ese pulso puede llegar a escucharse si tomamos las medidas adecuadas (filtros, listas y una pol√≠tica liberal y sin complejos a la hora de dejar de seguir a otros) pero ahora mismo Twitter no lo pone f√°cil. A los accionistas no parece preocuparles que los usuarios no suban como la espuma. Es el momento ideal para mejorar el producto y fidelizar a los que ya lo usamos. Eliminar Trolls es solo el primer paso. Premiar los buenos contenidos deber√≠a ser el segundo.

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