Cuando es muy tarde por la noche, un Uber es casi como un regalo del cielo. Ahora, un estudio reciente muestra que hay animales en las profundidades del océano que también agradecerán tener quien les traiga y lleve.
Un equipo de biólogos marinos estaba estudiando la vida en las profundidades del Océano Pacífico cuando encontraron algo inesperado: unos crustáceos parecidos a los camarones, viajando sobre los cuerpos de gigantescas arañas de mar. La conducta podría ser bastante común, indican los investigadores, y su descubrimiento ilustra lo poco que sabemos sobre las criaturas que viven en las profundidades del mar.
“Estas observaciones muestran lo importante de la exploración directa in situ, que revela interacciones ecológicas y adaptaciones ocultas que se dan en los ecosistemas más remotos e inexplorados de las profundidades del mar”, indica el trabajo publicado este mes en Ecology.
Viaje compartido

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El equipo estaba explorando el sudeste del Océano Pacífico frente a Chile, región cercana a la costa occidental de América del Sur que presenta cañones submarinos formados por la intersección de tres placas tectónicas. Usaron el SuBastian, un sumergible robótico, para ver la vida que hay a miles de metros debajo del agua.
En noviembre de 2024, y a unos 3.000 metros, el equipo vio algo inusual: una araña de mar (aunque son artrópodos, estas criaturas no son parientes de las arañas terrestres u otros arácnidos) con al menos tres animales parecidos a camarones sobre su cuerpo, unos anfípodos. Cuatro días después, volvieron a ver una araña de mar con pasajeros anfípodos a unos 225 kilómetros del primer avistamiento.
Recogieron los ejemplares para poder seguir estudiándolos. El conductor del Uber marino era una Colossendeis colossea, la especie de araña marina más grande que se conoce, y los pasajeros eran de la especie Mespleustes abyssorum.
Las arañas de mar, como otros animales relativamente grandes, suelen servir como refugio para otras especies, que también las usarían para transportarse, pero en este caso, se trata de organismos usualmente estacionarios. Pocas veces se han documentado otros artrópodos móviles como los anfípodos viajando sobre arañas de mar.
Lo interesante es que el equipo encontró un trabajo de hace casi un siglo, de 1927, donde un investigador describió haber encontrado M. abyssorum sobre la misma especie de araña de mar que en este caso, y un estudio del año pasado informó que habían visto un M. abyssorum sobre otro tipo de araña de mar. Este estudio actual parece que es la primera instancia en que los científicos observaron directamente la interacción entre ambas especies.
Lo que podría significar
Como los avistamientos se han dado en momentos y distancias circunscriptos, los investigadores dicen que probablemente se trate de algo que ocurre comúnmente.
“Aunque existe la posibilidad de que la interacción que observamos sea incidental, parece que su especificidad y recurrencia en un espacio de búsqueda relativamente limitado sugieren que sería una estrategia ecológica que no se ha reconocido lo suficiente”, escribieron.
A partir de allí, el misterio crece porque es posible que los diminutos crustáceos que no son tan buenos nadadores solo usen a las arañas de mar para recorrer distancias que para ellos serían imposibles. Pero además, podrían usar a las gigantescas criaturas como lugar para encontrar a sus potenciales parejas, o tal vez, porque les resulta más fácil hallar alimento.
“Con estudios futuros podremos saber si la interacción es accidental, si es una estrategia de una especie que no es móvil, o si se trata de una adaptación a entornos del fondo marino donde escasean los recursos. Hacen falta más observaciones in situ, estudios genéticos de la población y de la ecología trófica”, señalan los investigadores.
Los científicos siguen descubriendo todo tipo de sorpresas en la vida de las profundidades oceánicas, y eso incluye la interacción entre las diferentes especies.