Saltar al contenido
Mundo

La Tierra se está partiendo bajo el Pacífico: descubrieron que una enorme placa está cerca de desprenderse

Una expedición oceanográfica captó enormes fracturas bajo el Pacífico. El hallazgo muestra cómo desaparecen las zonas de subducción y qué podría significar para futuros terremotos.
Por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

A varios kilómetros bajo el océano Pacífico está ocurriendo algo que normalmente solo puede reconstruirse después de millones de años: una placa tectónica se está desgarrando en fragmentos. No sucedió de manera repentina ni provocó una catástrofe visible, pero los científicos consiguieron observar el proceso con un nivel de detalle nunca antes alcanzado.

Las imágenes revelan fallas profundas, bloques hundidos y sectores que parecen haberse desconectado del resto de la placa. El descubrimiento ofrece una oportunidad excepcional para entender cómo desaparecen las zonas de subducción, esas gigantescas estructuras geológicas capaces de mover continentes, alimentar volcanes y producir algunos de los terremotos y tsunamis más destructivos del planeta.

El trabajo, publicado en Science Advances, se basa en información obtenida durante una expedición oceanográfica realizada en 2021 frente a las costas de Estados Unidos y Canadá. Sus conclusiones no implican que un desastre sea inminente, pero sí podrían modificar la manera en que se interpreta el futuro sísmico de una de las regiones más vigiladas del mundo.

Una placa que no desaparece de una sola vez

El fenómeno ocurre en el extremo norte de la zona de subducción de Cascadia, cerca del noroeste de Estados Unidos y el suroeste de Canadá. Allí, las placas oceánicas Juan de Fuca y del Explorador avanzan lentamente por debajo de la placa Norteamericana.

Diseño Sin Título (7)
© Aerial Viewer – shutterstock

Durante décadas, los geólogos supieron que las zonas de subducción no permanecen activas para siempre. El misterio era cómo terminaban. Una posibilidad era que todo el sistema colapsara en un único episodio tectónico. Las nuevas observaciones muestran un desenlace mucho más lento y fragmentado.

La placa parece romperse por etapas. Mientras una sección continúa hundiéndose hacia el manto terrestre, otra comienza a separarse hasta quedar convertida en una microplaca independiente. Cada episodio puede extenderse durante millones de años y, al repetirse, termina apagando progresivamente el sistema completo.

Las fallas de transformación, en las que dos bloques se deslizan lateralmente, funcionan como enormes tijeras geológicas. Cortan la placa en dirección perpendicular y facilitan el desprendimiento de diferentes segmentos.

Brandon Shuck, geólogo de la Universidad Estatal de Luisiana y autor principal del estudio, comparó el proceso con un tren que descarrila lentamente: no se detiene en un único choque, sino que pierde sus vagones uno tras otro. Esa ruptura escalonada también coincide con el registro volcánico de la región, donde la edad de las rocas parece seguir la secuencia de separación de los fragmentos.

Una ecografía reveló la fractura oculta bajo el océano

Para observar un proceso enterrado bajo kilómetros de agua y roca, los investigadores recurrieron a los datos del Experimento Sísmico de Cascadia de 2021, conocido como CASIE21. Desde un barco, el equipo emitió ondas sonoras hacia el fondo oceánico y registró sus ecos mediante un cable de aproximadamente 15 kilómetros equipado con instrumentos de escucha.

La técnica, denominada imagenología sísmica de reflexión, funciona de una manera comparable a una ecografía. Las ondas atraviesan distintas capas del subsuelo y regresan con información sobre su estructura, permitiendo reconstruir fallas y fracturas que no pueden observarse directamente.

Las imágenes mostraron varios desgarros atravesando la placa oceánica. Uno de ellos resultó especialmente llamativo: una enorme falla en la que el bloque desplazado descendió cerca de cinco kilómetros. Según los investigadores, esa parte de la placa todavía no se ha separado por completo, aunque se encuentra cerca de hacerlo.

Los registros de terremotos aportaron otra pista. A lo largo de una fractura de unos 75 kilómetros, ciertos sectores mantienen actividad sísmica, mientras otros permanecen en silencio. Esa diferencia podría indicar que algunas rocas siguen conectadas y acumulando tensión, pero otras ya perdieron el contacto físico necesario para producir terremotos.

Diseño Sin Título (8)
© Ralf Lehmann – shutterstock

El silencio sísmico, por lo tanto, no representa necesariamente tranquilidad. En este caso funciona como la huella de una ruptura que ya ocurrió y de una brecha que continúa expandiéndose lentamente bajo el océano.

Qué cambia para los terremotos, los volcanes y el futuro de Cascadia

El hallazgo también permite explicar estructuras descubiertas mucho más al sur. Frente a Baja California existen microplacas fósiles que pertenecieron a la antigua placa Farallón. Hasta ahora se consideraban restos de zonas de subducción desaparecidas, pero no estaba claro cómo se habían formado.

Cascadia proporciona una posible respuesta: las grandes placas no siempre son absorbidas o destruidas de manera uniforme. Pueden desintegrarse paso a paso y dejar fragmentos aislados como evidencia de ese proceso.

Cada desprendimiento también transforma el manto y la superficie. Cuando una sección se separa, puede abrir una “ventana de losa”, un espacio por el que asciende material caliente desde el interior terrestre. Esto puede favorecer nuevos episodios volcánicos, desplazar los límites tectónicos y contribuir a la creación de microplacas.

La pregunta más urgente es si las fracturas detectadas podrían detener, desviar o facilitar la propagación de un gran terremoto. Los científicos todavía no tienen una respuesta definitiva y continuarán estudiando la geometría de las rupturas.

Por ahora, el descubrimiento no modifica sustancialmente el riesgo conocido para Cascadia. La zona conserva la capacidad de generar terremotos de enorme magnitud y tsunamis. Sin embargo, incorporar estas fracturas a los modelos podría ayudar a calcular con mayor precisión cómo se rompería la placa durante un futuro evento.

La importancia del estudio reside precisamente allí: los científicos no solo encontraron los restos de una transformación geológica, sino que lograron observarla mientras ocurre. Bajo el Pacífico, el mapa tectónico del planeta está cambiando, un fragmento a la vez.

Compartir esta historia

Artículos relacionados