La promesa de un espacio seguro, íntimo y exclusivamente femenino se ha visto empañada por una de las filtraciones más preocupantes en el ámbito de las apps de citas. Tea, una plataforma diseñada para que las mujeres valoren y comenten sus experiencias románticas de manera anónima, ha sido víctima de un ataque informático que ha comprometido 72.000 imágenes de sus usuarias.
La compañía confirmó el incidente a la agencia Reuters, señalando que se detectó un acceso no autorizado a sus sistemas. Entre las imágenes filtradas se encuentran 13.000 selfies y documentos fotográficos utilizados en el proceso de verificación, así como unas 59.000 imágenes procedentes de publicaciones, comentarios y mensajes privados. Aunque la empresa asegura que no se ha expuesto información sensible como correos electrónicos o números de teléfono, el daño a la confianza de sus usuarias es evidente.
El problema afecta únicamente a aquellas personas que se registraron antes de febrero de 2024. Desde Tea insisten en que han activado todos los protocolos necesarios para contener la brecha y han contratado expertos externos en ciberseguridad para reforzar su infraestructura digital.
La paradoja de la privacidad en las aplicaciones de citas

Tea ha sido una de las aplicaciones de citas más comentadas de los últimos meses por su enfoque centrado en la seguridad femenina. A diferencia de las plataformas tradicionales, en Tea solo pueden participar mujeres que superen un proceso de verificación, tras el cual pueden compartir experiencias sobre hombres con quienes hayan salido. La idea es generar una especie de «TripAdvisor» romántico, donde las usuarias alertan a otras sobre comportamientos problemáticos o, por el contrario, recomiendan a personas con las que tuvieron una experiencia positiva.
Este enfoque ha atraído a cientos de miles de nuevas usuarias, especialmente en un contexto en el que las citas online siguen planteando riesgos para la integridad y privacidad de las mujeres. Solo en los últimos días, la compañía asegura haber recibido más de dos millones de solicitudes para unirse a la app.
El registro en Tea requiere el envío de una selfie, que según la empresa es eliminada una vez verificada. Sin embargo, tras este incidente, muchas se preguntan si realmente es posible garantizar la privacidad en una era donde cualquier imagen, mensaje o dato personal puede convertirse en blanco de los ciberdelincuentes.
Un fallo que amenaza la confianza en los entornos digitales seguros
El impacto de este tipo de filtraciones va más allá del daño técnico. Para muchas mujeres, Tea representaba una alternativa más segura frente a otras plataformas donde el acoso, la manipulación emocional o la suplantación de identidad siguen siendo moneda corriente. La posibilidad de hablar de sus citas sin ser identificadas, en un entorno exclusivo para mujeres, era precisamente el gran valor añadido de la aplicación.
La exposición de imágenes privadas —algunas de ellas muy personales— lanza un mensaje inquietante: ni siquiera los espacios diseñados para proteger la privacidad femenina están libres de fallos estructurales. Y esto ocurre en un momento en el que la demanda de entornos digitales seguros para mujeres es más alta que nunca.
Desde Tea han subrayado que trabajan “sin descanso” para reparar los daños y evitar nuevos accesos no autorizados. Pero la pregunta que queda flotando es si será suficiente. La confianza, una vez rota, es difícil de reconstruir, especialmente en plataformas que se sostienen precisamente sobre esa base.
Este ciberataque se suma a una larga lista de incidentes similares que afectan al sector tecnológico. La diferencia, en este caso, es el tipo de público al que afecta: mujeres que buscaron un espacio digital donde compartir, informarse y protegerse, y que ahora sienten que su intimidad ha sido vulnerada.