Robots en una f√°brica de Tesla. Imagen: Paul Sakuma/AP

Amazon abrirá un supermercado sin cajeros, Uber tiene ya sus primeros taxis autónomos y McDonald’s piensa en robots que preparan la comida. El modelo económico que conocemos está acabado, y los intelectuales del mundo quieren saber si la famosa renta básica universal será la solución para los nuevos retos.

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La renta b√°sica proporciona a todos los residentes de una misma regi√≥n un ingreso m√≠nimo que reciben sin condiciones, sin importar su situaci√≥n laboral. Ante un presente en el que la mitad de los ciudadanos de 30 a√Īos cobra menos que sus padres a esa misma edad, y ante un futuro en el que los robots se encargar√°n de muchos de los trabajos actuales, la idea de la renta b√°sica ha sido puesta en valor recientemente por empresarios como Elon Musk.

Pero tenemos poca experiencia real (solo se puso en pr√°ctica en una peque√Īa ciudad de Canad√° entre 1974 y 1979) y es un tema controvertido hasta en las econom√≠as mas boyantes: en junio de 2016, el 78% de los suizos rechaz√≥ una renta m√≠nima de 2400 d√≥lares a trav√©s de un refer√©ndum p√ļblico. Sobre todo, la investigaci√≥n sobre el tema es escasa y nadie tiene claro si una renta b√°sica puede ser sostenible a nivel global o en un pa√≠s grande como Estados Unidos.

Ahora el Economic Security Project ‚ÄĒuna coalici√≥n de tecn√≥logos, inversores y activistas‚ÄĒ ha anunciado la creaci√≥n de un fondo de 10 millones de d√≥lares para estudiar la renta b√°sica universal durante los pr√≥ximos dos a√Īos. Chris Hughes, cofundador de Facebook, Sam Altman, presidente Y Combinator, y otros 100 firmantes destinar√°n el dinero a ‚Äúinvestigar, experimentar e inspirar a otros para pensar en la mejor forma [de implementar una renta b√°sica universal]‚ÄĚ.

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El proyecto pretende dise√Īar un programa efectivo que permita a todos los ciudadanos de un pa√≠s como Estados Unidos vivir y trabajar en este nuevo modelo econ√≥mico. Los beneficiarios de las subvenciones ser√°n el Centro Americano, el Centro para la Democracia Popular, la Red de Acci√≥n Clim√°tica de Chesapeake, el Instituto Roosevelt y el Centro Niskanen.

‚ÄúTenemos m√°s preguntas que respuestas‚ÄĚ, dice Hughes. ‚ÄúPero sabemos que podemos unirnos en torno al hecho de que la seguridad financiera debe ser un derecho humano y el dinero en efectivo es una herramienta subutilizada‚ÄĚ.

[Quartz vía Mashable]