Saltar al contenido
Ciencia

Los físicos han creado una fase de la materia que parecía imposible. Los llamados cristales del tiempo pueden reorganizarse eternamente sin gastar energía

Imaginate un objeto que se reorganiza solo, eternamente, sin que nadie lo empuje ni gaste energía. No es ciencia ficción: existen y se llaman cristales del tiempo. Esta extraña materia no solo rompe una de las reglas más sólidas del universo, también podría cambiar la tecnología como la conocemos.
Por

Tiempo de lectura 2 minutos

Comentarios (1)

En el año 2012, un Nobel de Física lanzó una idea que parecía imposible: ¿y si existieran materiales que no solo fueran simétricos en el espacio… sino también en el tiempo? Doce años después, los cristales del tiempo ya no son solo una teoría. Se han creado, se han observado, y lo que hacen va contra todo lo que creíamos saber sobre cómo funciona el universo.

Cuando los átomos bailan con su propio reloj

Un cristal que se mueve solo, sin energía ni fin: la fase de la materia que desafía el tiempo
© Unsplash – Jason D.

Sabemos qué es un cristal: sal, cuarzo, azúcar. En todos ellos, los átomos se ordenan en un patrón que se repite en el espacio. Pero en un cristal del tiempo, el patrón se repite también en el tiempo. Como si los átomos bailaran en bucle, reorganizándose una y otra vez… solos.

¿Lo más inquietante? Nadie los impulsa. No necesitan energía externa. Se mueven por sí mismos, manteniéndose en un estado oscilante que no se detiene. Un péndulo eterno. En el mundo clásico, eso es simplemente imposible. Pero en el mundo cuántico, ocurre. Y eso lo cambia todo.

Rompiendo la simetría más sagrada

Un cristal que se mueve solo, sin energía ni fin: la fase de la materia que desafía el tiempo
© Unsplash – Jason D.

En física existe una ley clave: la simetría de traslación temporal, que dice que las leyes del universo no cambian con el tiempo. Son las mismas ayer, hoy o dentro de mil años. Pero los cristales del tiempo desafían esta idea. Porque se comportan distinto según el momento, repitiendo un ciclo temporal que altera esa supuesta inmutabilidad.

Esto no significa que violen las leyes físicas como la termodinámica. De hecho, funcionan porque están en un estado de no equilibrio sostenido por complejas interacciones cuánticas. Pero su mera existencia revela que hay simetrías —y tal vez leyes— que aún no entendemos del todo.

¿Y si fueran la clave del futuro?

Los cristales del tiempo no se fabrican en cualquier parte. Requieren entornos cuánticos muy específicos. En 2021, Google usó su computadora cuántica Sycamore para crear uno. Observaron cómo un patrón atómico se repetía en el tiempo sin perder energía durante múltiples ciclos.

Aunque estamos en fases iniciales, sus posibles aplicaciones ya generan entusiasmo: podrían estabilizar computadoras cuánticas, crear relojes ultraprecisos o abrir puertas a nuevas formas de materia. Quizá incluso a nuevas formas de pensar el tiempo.

Compartir esta historia

Artículos relacionados