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Ciencia

Un empresario compró 20.640 hectáreas de tierra degradada en Florida: 23 años después, sembró 8 millones de pinos y los osos negros volvieron

No se propuso terminar el trabajo en vida. Diseñó un programa pensado para durar tres siglos y decidió empezarlo de todos modos
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Marion Clifton Davis, empresario dedicado durante años al comercio de materias primas y antes a los juegos de azar, compró 51.000 acres (unas 20.640 hectáreas) de antiguas granjas y bosques degradados en el norte de Florida, con el objetivo declarado de recuperar el ecosistema de pino de hoja larga que alguna vez dominó buena parte del sudeste de Estados Unidos. Al terreno lo bautizó Nokuse Plantation, palabra que significa «oso» en la lengua del pueblo muscogee, en referencia al oso negro de Florida, una de las especies que el proyecto busca proteger.

Cuando adquirió las tierras, en el año 2000, apenas 1.500 acres (unas 607 hectáreas) conservaban ejemplares de pino de hoja larga, distribuidos en pequeños parches dispersos: prácticamente todo el resto había sido reemplazado por monocultivos de otras especies de pino orientadas a la producción de madera.

Un bosque que perdió el 97% de su superficie

Bosque De Pinos
© Jillian Cain Photography – Shutterstock

La magnitud del proyecto se entiende mejor al ver cuánto se redujo este ecosistema en todo Estados Unidos. El bosque de pino de hoja larga llegó a cubrir unos 90 millones de acres (alrededor de 36,4 millones de hectáreas) a lo largo de una franja casi continua de aproximadamente 1.200 millas (unos 1.931 kilómetros), desde Virginia hasta el este de Texas. Con la expansión agrícola y forestal del último siglo y medio, esa superficie se redujo un 97%, y hoy quedan apenas unos 3 millones de acres (1,21 millones de hectáreas) del ecosistema original.

La desaparición de estos bosques también golpeó a las especies que dependen de ellos, entre otras el propio oso negro de Florida. Un ejemplar adulto puede recorrer hasta 100 millas cuadradas (unos 259 kilómetros cuadrados) en busca de alimento y territorio, así que restaurar y conectar distintas áreas naturales resultaba imprescindible para sostener a la especie a largo plazo.

Ocho millones de árboles y fuego controlado

Pinos
© Dan Otis – Unsplash

Durante la última década y media, Davis destinó unos 500.000 dólares anuales a la plantación de pino de hoja larga, además de una suma similar orientada a otras tareas de recuperación del bosque. El equipo, liderado por el ecólogo Matt Aresco, realizó un proceso de raleo sobre 22.000 acres (unas 8.903 hectáreas) de plantaciones madereras para despejar terreno y luego sembró 8 millones de ejemplares de pino de hoja larga, según relevaron distintas coberturas del proyecto a lo largo de los años.

El fuego, un componente natural del ecosistema de pino de hoja larga que había desaparecido durante medio siglo por la extinción de incendios, también volvió a formar parte del manejo del terreno: cada año, unos 10.000 acres (alrededor de 4.047 hectáreas) reciben quemas controladas para favorecer la regeneración del sotobosque y del propio pino.

Las tortugas que sostienen todo el sistema

Gopher Tortoise
© Mark F Lotterhand – Shutterstock

Uno de los logros más significativos del proyecto tiene como protagonista a la tortuga de tierra o gopher tortoise, un reptil de unos 30 centímetros de longitud que cava extensas madrigueras subterráneas usadas después por decenas de otras especies, desde serpientes hasta ranas e insectos, razón por la cual se la considera una especie clave o «ingeniera de ecosistemas». Aresco dirigió el rescate de miles de ejemplares que, de otro modo, habrían muerto sepultados por obras de construcción en distintos puntos de Florida, y los reubicó en Nokuse como sitio de relocalización permanente autorizado por las autoridades estatales.

Los osos negros, mientras tanto, ya regresaron a la propiedad desde la cercana base aérea de Eglin, y Davis mantiene planes para reintroducir otras especies vinculadas históricamente a este ecosistema, como el pájaro carpintero de cresta roja y el bisonte.

Un programa pensado para 300 años

En 2015, la revista Smithsonian Magazine recogió una frase de Davis que resume la escala temporal del proyecto: dijo que estaban en el año 13 de un programa de 300 años, y que podría haberse conformado con embellecer mil acres, pero decidió asumir un desafío mucho mayor mientras todavía tenía tiempo.

El proyecto también incluye un fuerte componente educativo: Davis construyó el Centro de Biofilia E.O. Wilson, una instalación de 12 millones de dólares nombrada en honor al biólogo Edward O. Wilson, donde miles de estudiantes de escuela primaria de varios condados de Florida reciben clases gratuitas sobre conservación y ecología cada año, con la expectativa de que la restauración del bosque no dependa únicamente de una sola generación para completarse.

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