El 21 de junio de 2001, la minera BHP Iron Ore armó en la región de Pilbara, en Australia Occidental, una formación ferroviaria que todavía hoy nadie logró igualar. El tren recorrió 275 kilómetros desde las minas de Newman y Yandi hasta el puerto de Port Hedland, y quedó certificado por Guinness World Records como el tren de carga más largo y más pesado jamás ensamblado, un récord que sigue vigente un cuarto de siglo después.
El objetivo real de la prueba no era transportar más mineral que de costumbre, sino validar un nuevo sistema de control distribuido: permitir que un único maquinista, ubicado en la locomotora de cabeza, manejara simultáneamente otras siete unidades repartidas a intervalos de casi un kilómetro a lo largo de todo el convoy, sin necesidad de un conductor en cada tramo.
Los números que nadie superó

La formación estuvo compuesta por 682 vagones de mineral, empujados por ocho locomotoras diésel eléctricas General Electric modelo AC6000 CW, y llegó a medir 7,353 kilómetros de punta a punta, con un total de 5.648 ruedas en movimiento. El peso bruto total del convoy, incluyendo locomotoras, vagones y carga, fue de 99.732,1 toneladas, de las cuales 82.262,5 toneladas correspondían específicamente al mineral de hierro transportado, según los propios registros de BHP.
El viaje completo demandó cerca de diez horas a una velocidad promedio de cruce relativamente baja, algo esperable para una formación de esa masa y longitud, que en un cruce ferroviario tardaba varios minutos en terminar de pasar por completo.
Por qué el récord sigue en pie 25 años después
Que ninguna otra empresa ferroviaria haya superado esta marca en más de dos décadas no se explica por falta de intentos, sino por una razón práctica: el tren de BHP existió para demostrar un sistema de control, no para operar de manera habitual. Mover casi 100.000 toneladas en una sola formación es extremadamente ineficiente para el uso diario, así que ni siquiera la propia BHP repitió el experimento en su operación regular, donde utiliza convoyes bastante más cortos.
Otros países se acercaron a la marca sin lograr superarla. En Sudáfrica, la línea de mineral entre Sishen y Saldanha corrió en 1989 una formación de 660 vagones y 7,5 kilómetros de longitud con 68.640 toneladas de mineral, apenas más corta que la de BHP pero bastante más liviana. En India, el tren de carbón Super Vasuki, en operación regular desde agosto de 2022, llega a 3,5 kilómetros de longitud con 295 vagones y unas 27.000 toneladas de carbón, lejos todavía de la marca australiana.
Un símbolo de la escala minera de Australia Occidental
Más allá del récord puntual, la anécdota funciona como una muestra de la escala que alcanzó la industria del hierro en la región de Pilbara, uno de los principales centros mineros del planeta. La red ferroviaria que conecta esas minas con los puertos de la costa mueve a diario varios trenes de mineral bastante más cortos que el de 2001, pero igualmente gigantescos para los estándares de cualquier otra industria ferroviaria del mundo, en un sistema pensado enteramente para sacar mineral de hierro del desierto hacia los mercados internacionales lo más rápido posible.