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Ciencia

Durante un mes, un zoológico itinerante llevó cabritos a residencias, fiestas y picnics sin levantar sospechas. Tres tenían rabia y casi 300 personas terminaron bajo evaluación médica

Lo que parecía una actividad inofensiva terminó convertido en un operativo sanitario a escala estatal: 284 personas han sido evaluadas después de tocar a los animales y 213 recibieron la recomendación de iniciar la profilaxis posexposición.
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Acariciar a un cabrito, darle de comer o posar junto a él para una fotografía difícilmente parece una actividad peligrosa. Sin embargo, esa experiencia habitual en los zoológicos de mascotas ha dejado a cientos de personas bajo vigilancia médica en Carolina del Norte, Estados Unidos.

El motivo es tan excepcional como inquietante. Cuatro cabritos pertenecientes a Farm Adventures, un zoológico itinerante con sede en la localidad de Harmony, recorrieron el estado entre el 28 de julio y el 27 de agosto. Los animales pasaron por al menos diez ubicaciones, incluidos un picnic masónico, residencias de mayores, una fiesta de regreso a clases y varios eventos privados.

Después se descubrió que tres de ellos tenían rabia.

Cientos de personas tuvieron que ser localizadas y evaluadas

Según la información difundida por el Departamento de Salud Pública del condado de Mecklenburg, las autoridades comenzaron a buscar a todas las personas que podrían haber interactuado con los animales durante aquel mes. Hasta el 2 de septiembre, los departamentos de salud locales habían evaluado a 284 personas. Otras acudieron directamente a sus médicos para determinar si existía riesgo de contagio. Finalmente, Carolina del Norte recomendó la profilaxis posexposición a 213 de los casos analizados.

Eso no significa que todas esas personas hayan contraído la enfermedad. El tratamiento se administra de forma preventiva cuando pudo existir contacto con la saliva de un animal infectado, ya fuera mediante una mordedura, un arañazo, una herida abierta o las mucosas.

La profilaxis recomendada por los CDC incluye la limpieza inmediata de la zona afectada, inmunoglobulina antirrábica humana y una serie de vacunas. Actuar con rapidez es fundamental: una vez que aparecen los síntomas clínicos, la rabia es prácticamente mortal en todos los casos.

Una mofeta entró en el corral y ninguna cabra parecía herida

Durante un mes, un zoológico itinerante llevó cabritos a residencias, fiestas y picnics sin levantar sospechas. Tres tenían rabia y casi 300 personas terminaron bajo evaluación médica
© DR.

La posible explicación apareció al reconstruir lo ocurrido en la granja. Su propietaria, Misty Love, contó que una mofeta salvaje entró en el corral de los cabritos el 29 de julio. El animal fue eliminado y quemado, pero ninguna de las cabras parecía tener mordeduras, por lo que continuaron participando en los eventos.

El problema salió a la luz semanas después. Una cabra murió el 19 de agosto y otra enfermó al día siguiente. Finalmente, las pruebas confirmaron la presencia del virus en tres de los cuatro animales. La granja aseguró que permanece vigilando al resto, aunque ninguno ha mostrado síntomas.

Los cabritos estaban separados porque todavía eran demasiado jóvenes para recibir la vacuna. Además, Carolina del Norte exige la vacunación antirrábica de perros, gatos y hurones, pero no de cabras ni de otros animales de granja.

Una visita inocente terminó en un enorme operativo sanitario

Ocho residentes de Jurney’s Assisted Living Home, en Statesville, se encuentran entre quienes comenzaron el tratamiento. El departamento de salud se encargará de aplicar allí las dosis restantes para evitar que tengan que desplazarse. La residencia ya tomó una decisión: seguirá aceptando visitas de perros, pero no volverá a recibir animales de granja. Hasta entonces, incluso alpacas de una explotación local acudían regularmente al centro.

Carolina del Norte detecta alrededor de 300 animales con rabia cada año, la mayoría silvestres. En 2025 se analizaron más de 4.000 animales y aproximadamente un 6% dio positivo, según los datos del Departamento de Salud estatal.

Las autoridades aseguran que cuentan con suficientes tratamientos para todas las personas que los necesiten. El episodio, entretanto, deja una advertencia poco evidente: en un zoológico de mascotas, que un animal parezca sano y no presente heridas visibles no significa necesariamente que esté libre de una infección mortal.

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