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Ciencia

Un equipo de científicos ha encontrado una forma inesperada de capturar casi toda la luz del Sol. La clave está en unas diminutas “superbolas” de oro capaces de absorber el 90% del espectro solar

Investigadores en Corea del Sur han desarrollado nanoestructuras de oro que atrapan la mayor parte de la luz solar y la convierten en calor para generar electricidad. El avance podría mejorar significativamente la eficiencia de tecnologías solares basadas en calor.
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La energía solar es uno de los recursos más abundantes del planeta, pero incluso las tecnologías más avanzadas todavía desperdician una parte enorme de la radiación que llega desde el Sol. Las células fotovoltaicas convencionales solo pueden aprovechar ciertas longitudes de onda de la luz, lo que limita su eficiencia.

Un equipo de investigadores en Corea del Sur cree haber encontrado una forma de capturar mucha más energía. Su propuesta consiste en crear microscópicas esferas de oro capaces de absorber casi todo el espectro solar.

El problema del “band gap” en los paneles solares

Un equipo de científicos ha encontrado una forma inesperada de capturar casi toda la luz del Sol. La clave está en unas diminutas “superbolas” de oro capaces de absorber el 90% del espectro solar
© ACS Applied Materials & Interfaces.

El principal obstáculo de los paneles solares actuales está relacionado con una propiedad de los semiconductores conocida como band gap o brecha de banda. En términos simples, cada material solo puede convertir en electricidad fotones con una energía específica. Si la luz tiene menos energía que ese umbral, atraviesa el material sin producir electricidad. Si tiene demasiada, el exceso se pierde en forma de calor.

El resultado es que, aunque el Sol emite radiación en un espectro muy amplio —ultravioleta, visible e infrarrojo—, los paneles solares solo aprovechan bien una parte limitada de esa energía Incluso en condiciones ideales, una célula fotovoltaica de una sola unión tiene un límite teórico de eficiencia cercano al 33%, conocido como límite de Shockley–Queisser.

La idea de las “superbolas” de oro

Para superar esa limitación, los investigadores del KU-KIST Graduate School of Converging Science and Technology, en Seúl, han diseñado unas estructuras llamadas suprabolas coloidales plasmónicas. Estas estructuras se forman cuando miles de nanopartículas de oro se autoensamblan en cúmulos microscópicos con forma esférica.

La clave de su funcionamiento es que la luz que entra en estas esferas queda atrapada en su interior y rebota repetidamente entre las nanopartículas. Ese proceso provoca que la radiación se transforme casi por completo en calor.

Una trampa para casi todo el espectro solar

Un equipo de científicos ha encontrado una forma inesperada de capturar casi toda la luz del Sol. La clave está en unas diminutas “superbolas” de oro capaces de absorber el 90% del espectro solar
© ACS Applied Materials & Interfaces.

Las pruebas realizadas por el equipo muestran que estas supraesferas pueden absorber entre el 89% y el 90% de la radiación solar, incluyendo luz ultravioleta, visible e infrarroja cercana.

El mecanismo funciona porque las distintas capas de nanopartículas dentro de la esfera interactúan con diferentes longitudes de onda. La superficie captura la luz visible y ultravioleta, mientras que el núcleo denso actúa como una trampa para las ondas infrarrojas.

Este comportamiento permite aprovechar una fracción mucho mayor del espectro solar que las nanopartículas dispersas convencionales.

Una fabricación sorprendentemente simple

Otra ventaja importante del sistema es su método de fabricación. Los investigadores demostraron que basta con aplicar una solución líquida que contiene estas nanoesferas sobre un generador termoeléctrico.

Cuando el líquido se evapora, queda una película oscura compuesta por miles de supraesferas capaces de absorber la luz solar. En las pruebas iniciales, este recubrimiento generó hasta 2,4 veces más potencia que las películas tradicionales de nanopartículas.

Un posible salto en la tecnología solar

Aunque el sistema todavía se encuentra en una fase temprana de investigación, los científicos creen que este tipo de materiales podría mejorar significativamente las tecnologías energéticas basadas en calor solar.

Si futuras versiones consiguen integrarse en sistemas comerciales, las diminutas “superbolas” de oro podrían convertirse en una nueva herramienta para aprovechar mucho mejor la energía que llega cada día desde el Sol.

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