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Un estudio halla indicios de que el bioplástico es igual de tóxico que el plástico normal

Ilustración para el artículo titulado
Foto: Matt Hardy (Getty Images)

No por el hecho de llevar el prefijo bio es necesariamente mejor. Un nuevo estudio sugiere que los denominados bioplásticos (plásticos obtenidos a partir de materiales biológicos como el maíz en lugar de petróleo) contienen tantas sustancias tóxicas como los plásticos convencionales.

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El plástico es una pesadilla desde el punto de vista medioambiental. No solo es que su fabricación emita contaminantes dañinos para la salud humana y para los ecosistemas del planeta. Es que su eliminación también es extremadamente problemática. Si no se aplica una política muy estricta y generalizada de reciclaje de plásticos, el material termina en los vertederos y en las incineradoras de basura, donde acaba contaminando el subsuelo o la atmósfera. Además de eso, cada año vertemos 10 millones de toneladas de residuos plásticos al océano que liberan toxinas para la fauna marina. Buena parte de ese plástico termina sus días como microplástico y llega incluso a los seres humanos a través de la cadena alimentaria.

A medida que crece la concienciación sobre este problema, las grandes corporaciones como Danone, Coca-Cola o Unilever dedican recursos a desarrollar envases alternativos fabricados en bioplástico. El problema es que puede que esos bioplásticos no sean la alternativa milagrosa que estábamos esperando.

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En un nuevo estudio publicado en la revista Environment International un equipo de investigadores ha examinado 43 productos diferentes confeccionados en bioplástico. La lista incluye cubiertos desechables, envoltorios de barritas de chocolate, botellas de refresco y tapones de corcho artificial para botellas de vino. En total analizaron nueve tipos diferentes de bioplástico actualmente en el mercado. Algunos estaban hechos de materia vegetal como algas, y otros supuestamente se biodegradan con el tiempo.

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El procedimiento incluía técnicas como el bioanálisis in vitro y la espectrometría para determinar su composición química exacta. Los resultados sugieren que algunos tipos de bioplástico contienen más de 1.000 compuestos químicos, y algunos hasta 20.000 compuestos diferentes en diferente proporción.

Por supuesto, esto no significa que los mil compuestos sean todos tóxicos, pero existe una toxicidad de base y prácticamente todos los bioplásticos contienen sustancias que interfieren en la actividad endocrina en la misma proporción que sus análogos hechos con petróleo. Los autores del estudio explican que hacen falta más investigaciones para determinar cuál es el efecto potencial de esas sustancias sobre la salud de las personas o el medio ambiente. No se sabe, por ejemplo, hasta qué punto algunas de esas sustancias pueden penetrar en el organismo, pero los resultados son preocupantes. Lisa Zimmermann, experta en toxicología del agua en la Universidad de Goethe, en Frankfurt, y principal autora del estudio es tajante: “Los plásticos de origen biológico o de los denominados biodegradables no son para nada más seguros que cualquier otro plástico.”

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No es la primera vez que se llegan a conclusiones similares. Diversos estudios anteriores han constatado que muchos de los plásticos marcados como biológicos o biodegradables no se descomponen al dejarlos en el medio ambiente a menos que pasen antes por un centro de reciclaje. Eso por no mencionar que muchos de estos bioplásticos se confeccionan a base de plantas como el maíz que compiten con los cultivos para alimentos y que son una de las mayores fuentes de gases de efecto invernadero. John Hocevar, director de campañas oceánicas de Greenpeace en Estados Unidos comenta así el informe:

Los bioplásticos, como todos los plásticos, contienen sustancias que no están reguladas incluso pese a que muchas de esas sustancias son conocidas por causar cáncer, problemas reproductivos y otras enfermedades serias. Antes de introducir nuevos materiales para el consumo humano esos materiales deberían pasar por un proceso de prueba y regulación más exhaustivo.

Todos sabemos que hay que hacer algo con los plásticos, pero hasta ahora se ha hecho muy poco hincapié en la cuestión más obvia: que simplemente tenemos que fabricar menos plásticos. La mejor solución no es cambiar un tipo de plástico por otro, sino abandonar la política de envases de un solo uso por otra que implique envases reutilizables y rellenables.

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[Environment International]

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