Saltar al contenido
Ciencia

Un meteorito explotó sobre Estados Unidos con la fuerza de 300 toneladas de TNT: el “trueno cósmico” que hizo temblar ventanas

Un bólido atravesó el cielo de Nueva Inglaterra y explotó en la atmósfera con una energía equivalente a 300 toneladas de TNT. El fenómeno generó un fuerte estampido sónico, hizo vibrar viviendas y dejó fragmentos en Cape Cod Bay, donde NASA cree que podrían reposar meteoritos de hierro.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Un estruendo que parecía un terremoto

El 30 de mayo de 2026, a plena tarde, miles de personas en Nueva Inglaterra escucharon un boom tan fuerte que muchas pensaron en una explosión o un terremoto. Casas y ventanas vibraron. Los reportes llegaron rápido a servicios locales, redes sociales y organismos científicos.

Pero no era un sismo. El origen estaba mucho más arriba.

NASA confirmó que un meteoroide entró en la atmósfera sobre el noreste de Estados Unidos y se fragmentó a gran altura, liberando una energía equivalente a unas 300 toneladas de TNT. El resultado fue un potente estampido sónico capaz de sentirse en tierra.

El evento ocurrió cerca de las 2:06 p.m., en una jornada con nubosidad que dificultó verlo desde muchas zonas. Aun así, el destello fue registrado desde el espacio por el satélite meteorológico GOES-19 de NOAA.

Una roca de varias toneladas a velocidad extrema

Según los datos preliminares de NASA, el objeto medía alrededor de metro y medio y tenía una masa estimada de 5,6 toneladas. Entró a la atmósfera a una velocidad superior a los 18 kilómetros por segundo, es decir, más de 65.000 kilómetros por hora.

A esas velocidades, el aire se comporta casi como una pared. La roca espacial se comprime, se calienta y empieza a fragmentarse. Cuando la presión supera su resistencia, el meteoroide estalla en la atmósfera.

Eso fue lo que ocurrió sobre Massachusetts y New Hampshire. La fragmentación se produjo a unos 64 kilómetros de altura, lo suficientemente alto como para evitar daños directos en superficie, pero con energía suficiente para generar un ruido enorme.

Por qué sonó como un trueno gigante

Los meteoros viajan mucho más rápido que el sonido. Al atravesar la atmósfera, producen ondas de presión parecidas a las de un avión supersónico, pero mucho más intensas si el objeto explota.

Por eso muchas personas no vieron nada, pero sí escucharon el impacto acústico. El sonido llegó después del destello y se propagó como una onda de choque. En tierra, se percibió como una explosión doble o un golpe profundo que hizo vibrar estructuras.

Este tipo de eventos se conoce como bólido: un meteoro especialmente brillante que puede explotar en la atmósfera. No estaba asociado a ninguna lluvia de meteoros activa ni a basura espacial. Era un objeto natural.

Los fragmentos cayeron al mar

La parte más interesante llegó después. Los radares meteorológicos detectaron firmas compatibles con fragmentos en caída, lo que permitió estimar una zona probable de impacto en Cape Cod Bay.

NASA considera que se trató probablemente de un meteorito de hierro, por su alta resistencia mecánica y una densidad estimada cercana a los 8.000 kg/m³. Eso explicaría por qué algunos fragmentos sobrevivieron pese a la violencia de la entrada.

La agencia calcula que alrededor del 10% de la masa inicial pudo llegar al agua como meteoritos. Eso equivaldría a unos 560 kilos repartidos en piezas de distintos tamaños, desde gramos hasta fragmentos de más de dos kilos.

La mala noticia para los cazadores de meteoritos es que todo habría caído en la bahía, bajo unos 34 metros de agua. Recuperarlos sería técnicamente posible, pero complicado.

Una pesca espacial difícil

Si los fragmentos son de hierro, podrían responder a imanes potentes. En teoría, una búsqueda con equipos adecuados podría recuperar algunas piezas del fondo marino.

Pero la realidad es menos simple. Cape Cod Bay no es un laboratorio vacío. Tiene actividad pesquera, tráfico marítimo, sedimentos, corrientes y estructuras que pueden complicar cualquier operación. Además, mientras más tiempo pasen los meteoritos en agua salada, mayor será la corrosión.

Aun así, el valor científico sería enorme. Un meteorito recuperado con trayectoria conocida permite reconstruir el origen del objeto, su composición y su historia dentro del sistema solar.

La nueva ciencia de los meteoritos

El caso muestra cómo cambió la forma de estudiar estos fenómenos. Antes, muchos bólidos dependían casi por completo de testigos casuales. Hoy se combinan satélites, sensores de relámpagos, radares meteorológicos, cámaras públicas y modelos de vuelo oscuro.

Eso permite reconstruir el evento incluso cuando las nubes impiden verlo desde tierra.

El “trueno cósmico” de Nueva Inglaterra no dejó un cráter ni una zona devastada. Pero sí dejó una demostración clara: la Tierra sigue recibiendo visitantes pequeños, rápidos y poderosos.

Y ahora tenemos instrumentos capaces de seguirlos casi hasta el fondo del mar.

 

 

Fuente: Meteored.

Compartir esta historia

Artículos relacionados