Durante años, una de las grandes preguntas sobre la evolución del vuelo ha sido si las aves y algunos pequeños dinosaurios emplumados heredaron sus capacidades aéreas de un ancestro común o si, por el contrario, llegaron a soluciones parecidas siguiendo caminos evolutivos distintos.
Un nuevo fósil descubierto en el noreste de China aporta ahora una respuesta importante a ese debate. Se trata de Norellraptor barsboldi, un pequeño dinosaurio perteneciente a los microrraptorinos, un grupo de dromeosáuridos estrechamente relacionado con las aves y conocido por presentar numerosas adaptaciones asociadas al vuelo o al planeo.
El ejemplar, descrito el 29 de septiembre en Nature Communications, conserva un esqueleto prácticamente completo y parte de su plumaje. Mide unos 57 centímetros de longitud y procede de la Formación Jiufotang, en Liaoning, correspondiente al Cretácico Inferior.
Lo interesante no es solo que tuviera plumas. Es el orden en el que evolucionaron las estructuras de su cuerpo.
Parecían seguir el mismo camino, pero no fue así
Los microrraptorinos resultan especialmente importantes para entender el origen del vuelo porque algunos miembros del grupo poseían largas plumas tanto en las extremidades delanteras como en las traseras.
Eso llevó durante años a plantear dos posibilidades. Una era que el ancestro común de aves y microrraptorinos ya tuviera cierta capacidad aérea y que ambos grupos heredaran posteriormente ese diseño. La otra era que el vuelo hubiera aparecido más de una vez dentro de los paravianos.
El nuevo análisis favorece esta segunda posibilidad.
Los investigadores identificaron 57 características anatómicas que aparecieron de manera convergente tanto en microrraptorinos como en el linaje de las aves. En conjunto, representan alrededor del 30 % de los rasgos derivados característicos del grupo estudiado.
Sin embargo, esas similitudes no aparecieron en el mismo orden.

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Las alas se construyeron de maneras distintas
En el linaje de las aves primitivas, las modificaciones asociadas al vuelo afectaron primero a varias estructuras de la cintura pectoral y el ala.
En los microrraptorinos, en cambio, algunas transformaciones importantes se produjeron inicialmente en otras partes de las extremidades, entre ellas la reducción relativa de determinados huesos de los dedos, mientras que otras modificaciones del aparato de vuelo aparecieron después.
Cuando los científicos compararon estadísticamente el orden de aparición de esos rasgos, no encontraron una correlación significativa entre ambos linajes. Es decir, las dos ramas terminaron llegando a anatomías parecidas, pero no siguieron la misma secuencia evolutiva.
Ese resultado debilita la idea de que ambos grupos estuvieran simplemente desplegando un mismo programa anatómico heredado de su ancestro común.
Los huesos también cuentan una historia diferente
El equipo estudió además la microestructura de los huesos de las extremidades anteriores de Norellraptor.
El análisis histológico sugiere que estos dinosaurios pudieron presentar un patrón particular de crecimiento de las extremidades, distinto del que se observa en el desarrollo de las aves voladoras.
Los autores consideran que esta diferencia refuerza la hipótesis de que los microrraptorinos construyeron su aparato de vuelo bajo presiones evolutivas propias y no siguiendo exactamente el mismo proceso que dio lugar al vuelo de las aves.

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El vuelo pudo aparecer varias veces entre los dinosaurios
El hallazgo no significa que aves y microrraptorinos fueran grupos completamente independientes. Ambos pertenecen a Paraves y comparten un ancestro común relativamente próximo.
Lo que cambia es la interpretación de cómo surgieron sus capacidades aéreas.
En lugar de existir necesariamente un único modelo de vuelo desarrollado una sola vez y transmitido a diferentes descendientes, el registro fósil apunta a que varias ramas de dinosaurios emplumados pudieron experimentar con soluciones propias.
Norellraptor barsboldi se suma así a una imagen cada vez más compleja del origen del vuelo: no como una invención repentina, sino como una serie de experimentos evolutivos paralelos que, en distintos linajes, terminaron produciendo cuerpos sorprendentemente parecidos.