Las ondas de sonido causan vibraciones en el aire, que a su vez “chocan” con nuestro tímpano y es el motivo por el que las oímos. Siguiendo con ese principio, un estudio ha demostrado como un hacker podría llegar a utilizarlas para inutilizar temporal o definitivamente un disco duro encontrando la frecuencia adecuada.

El sistema puede realizarse utilizando un dispositivo especializado o un simple altavoz musical comercial. Un disco duro tradicional consiste en esencia de un plato magnético y una aguja que escribe en él, expresado en términos sencillos, los unos y los ceros según sea necesario, formando y grabando los datos que este contiene. El planteamiento por tanto es que las ondas generadas estén dirigidas contra el disco duro para provocar que el plato vibre.

Ahora bien, la mayoría de discos duros actuales tienen un sistema que levanta la aguja para evitar que, si está en funcionamiento y tratándose de un mecanismo tan preciso, esta arañe la superficie del plato llevándose los datos, los unos, los ceros y todo lo que se ponga por delante.

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Imagen: arxiv.org

Es el motivo por el que un golpe tonto en un disco duro portátil apagado, y por tanto con el mecanismo de protección desactivado, en ocasiones lo inutiliza por completo (aunque también haya mecanismos de protección para esto). En cambio, si la vibración se produce mientras el disco está en activo, entra en marcha el sistema de protección y la aguja se levanta, inutilizando el disco de manera temporal o incluso permanente, siendo necesario un reinicio.

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Imagen: arxiv.org

Según los investigadores, este sistema podría utilizarse para alterar el funcionamiento no solo de ordenadores portátiles y de escritorio, sino también de cámaras de seguridad (que almacenan los datos grabados en un disco) o cajeros automáticos, por ejemplo. Solo hay que encontrar la frecuencia adecuada, dirigirla al disco y dejar que la resonancia haga su trabajo ampliando las ondas. Un disco duro marca WD de 1 TB puede inutilizarse con frecuencias de ataque que van desde los 2265 hasta los 12840 Hz, divididos en pequeños espectros de frecuencia.

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El funcionamiento de los discos duros SSD, por cierto, es bastante diferente así que en principio no quedan afectados por este sistema. Para los demás, la única manera de protegerse es instalar un recubrimiento o “escudo” de protección sónica. [via BleepingComputer]