Ya no hace falta un muro para frenar la entrada de extranjeros a Estados Unidos. Basta con una fianza. La nueva normativa migratoria que se está gestando impondrá un requisito económico sin precedentes a ciudadanos de países con alta tasa de permanencia irregular. La medida, que puede aplicarse en cuestión de semanas, encierra una advertencia clara: quien quiera pisar suelo estadounidense, deberá pagarlo… y no solo con el visado.
Una fianza para entrar y otra para salir
La medida fue revelada por Reuters y confirmada por Politico: el Departamento de Estado de EE. UU. implementará un programa piloto de un año en el que ciertos solicitantes de visados B-1 (negocios) y B-2 (turismo) deberán abonar una fianza de entre 5.000 y 15.000 dólares. El dinero será devuelto únicamente si el viajero abandona el país dentro del plazo autorizado.
Esta iniciativa, que podría entrar en vigor el 20 de agosto de 2025, pretende reducir las estancias prolongadas y reforzar los mecanismos de control migratorio. Las autoridades afirman que se trata de una herramienta disuasoria eficaz para quienes suelen “alargar” sus visitas más allá del permiso legal.
¿A quién afectará realmente?
Aunque España queda exenta por pertenecer al Programa de Exención de Visado, otros países de América Latina están en el punto de mira. Según datos oficiales, Colombia, Haití, Venezuela, Brasil y República Dominicana encabezaron en 2023 la lista de nacionalidades con más casos de permanencia irregular tras el vencimiento del visado.
El nuevo sistema discriminará según nacionalidad, historial migratorio y situación económica. Incluso contempla menores, para quienes se fijaría una fianza media de 5.000 dólares. Para adultos, la cifra estimada oscila entre los 10.000 y los 15.000.

Turismo en riesgo: un arma de doble filo
Más allá del control migratorio, la medida podría tener un fuerte impacto económico. Solo Colombia envió 945.000 visitantes a Estados Unidos en 2023. Penalizar a estos turistas con un sistema de garantías económicas puede desalentar los viajes y profundizar la crisis del sector turístico, que ya experimenta caídas de hasta el 20 %.
Los cálculos iniciales estiman que la restricción agravará un agujero de 12.500 millones de dólares en ingresos turísticos. Una cifra que podría dispararse si más países son añadidos a la lista negra del programa.
Un viejo plan que vuelve con fuerza
Este endurecimiento no es nuevo. Ya se propuso en 2020, durante los últimos meses del primer mandato de Donald Trump. La victoria de Biden lo detuvo, pero ahora, con Trump de nuevo en el poder, el plan resurge con mayor alcance y ambición.
El mensaje es claro: en la nueva era migratoria estadounidense, cada entrada al país se evaluará… y se cobrará.
Fuente: Xataka.