Las tensiones en Ucrania han alcanzado un nuevo nivel. Más allá del campo de batalla, la guerra ahora se libra en las negociaciones diplomáticas. En una reciente rueda de prensa en Kiev, el presidente Zelenski sorprendió al revelar el contenido de un documento enviado por Washington.
Según el mandatario ucraniano, el gobierno de EE. UU. está exigiendo el 50 % de los recursos naturales de Ucrania, incluidos metales estratégicos y tierras raras. A cambio, no se ofrecen garantías de seguridad ni un respaldo claro a la estabilidad del país.
El documento que lo cambió todo
El borrador de este acuerdo fue presentado por el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, durante su visita a Kiev hace una semana. Aunque Zelenski pidió tiempo para analizar la propuesta, dejó en claro que su gobierno no la ha aceptado.
Según explica DW, algunos medios con acceso al documento señalan que EE. UU. busca que Ucrania comparta la mitad de sus recursos estratégicos, una idea que Donald Trump ya había mencionado al asumir la presidencia.
Para Trump, Ucrania debería pagar con sus propios recursos la ayuda militar y económica que ha recibido. Según él, Washington debería obtener un beneficio de 500.000 millones de dólares a partir de estas riquezas.
Las cifras no cuadran

Zelenski no tardó en responder a los cálculos del mandatario estadounidense. Durante la rueda de prensa, desmintió los números expuestos por Trump y explicó que la guerra ha costado 320.000 millones de dólares hasta ahora.
De esa cifra:
- 120.000 millones han sido cubiertos por Ucrania.
- 200.000 millones han sido aportados por EE. UU. y la UE, en su mayoría en ayuda militar.
Estados Unidos ha contribuido con 67.000 millones en asistencia militar y 31.500 millones en apoyo directo al presupuesto de Ucrania, cifras muy distintas a las que menciona Trump.
¿Un giro inesperado en la guerra?
Más allá de los números, la propuesta de EE. UU. plantea una nueva pregunta: ¿Es el apoyo occidental incondicional o tiene un precio?
Si bien Washington ha sido el principal aliado de Kiev desde el inicio del conflicto, la exigencia de una compensación con recursos naturales cambia las reglas del juego. Para Zelenski, esta negociación pone en duda la relación entre ambos países y deja una incógnita sobre el futuro del conflicto.
Con esta revelación sobre la mesa, las próximas decisiones del gobierno ucraniano podrían definir no solo el destino del país, sino también el equilibrio de poder en el escenario internacional.