América Latina, y en particular este país, ha emergido como un espacio estratégico de interés tanto para China como para Estados Unidos. Su riqueza en recursos naturales, estabilidad económica y ubicación privilegiada lo convierten en un objetivo para las grandes potencias.
Perú: una economía estratégica

Desde 2014, China desplazó a Estados Unidos como principal socio comercial de Perú. En 2017, las exportaciones peruanas a China alcanzaron los 11.700 millones de dólares, representando el 26% del total. Este interés se centra principalmente en los minerales, productos clave para las industrias globales.
Además, Perú cuenta con una economía sólida, respaldada por una moneda estable y políticas monetarias responsables. Su abundancia en recursos como cobre, oro y plata, junto con productos agrícolas de alta demanda, refuerzan su posición en el comercio global.
China: infraestructura y energía

China ha invertido de manera significativa en Perú, con proyectos destacados como el megapuerto de Chancay, financiado con capital chino. Este puerto busca convertir a Perú en un centro logístico clave en el Pacífico Sur, facilitando el comercio con Asia.
Además, China ha puesto su mirada en el desarrollo de energías renovables en Perú, invirtiendo en proyectos solares y eólicos que aprovechan el potencial del país en este sector estratégico.
Estados Unidos: comercio y cooperación

Por su parte, Estados Unidos ha mantenido una relación comercial sólida con Perú, impulsada por el Tratado de Libre Comercio firmado en 2009. Este acuerdo garantiza el acceso a recursos estratégicos y fortalece los vínculos en sectores clave como la minería y la energía.

En un contexto de creciente competencia, Perú se posiciona como un actor crucial en el tablero geopolítico, donde Estados Unidos y China buscan consolidar su influencia en América Latina.