Este país tiene un tamaño reducido, y su población no supera los 500.000 habitantes. Pero contiene lugares declarados como Patrimonio Mundial de la Humanidad.
El punto de llegada es Reijiavik, la capital. La calle Laugavegur es su principal arteria y lugar de referencia donde hay tiendas de diseñadores islandeses, restaurantes que reflejan la multiculturalidad de sus habitantes. Es también donde se concentran los festivales de calle durante los interminables días del verano. En la ciudad puede visitarse el lago Tjörnin y sus jardines, donde está también el Ayuntamiento y algunos de los principales museos. El barco vikingo a orillas de la bahía, el moderno auditorio Harpa, el Museo de Arte y el Marítimo y los restaurantes del puerto son atractivos turísticos que todos visitan.
Islandia es conocida por sus volcanes, glaciares y géiseres. Pero su historia también es un tesoro y la UNESCO ha distinguido varios enclaves islandeses por su importancia histórica. El país alberga algunos de los fenómenos naturales más sorprendentes del mundo.
Desde lo histórico, o desde lo geológico, Islandia asombra: antiguos asentamientos vikingos y parques nacionales en los que se puede contemplar la separación entre las placas tectónicas de América y Europa. Hay 3 grandes tesoros en Islandia:
Parque Nacional de Thingvellir, donde empezó la historia del país
Thingvellir es de esos sitios en los que percibes que sucedieron cosas importantes. Y así es: en este lugar se creó en el año 930 el Alþingi, uno de los parlamentos más antiguos del mundo. Los clanes islandeses se reunían aquí hace más de mil años para discutir leyes y resolver problemas.
Pero el sitio no sólo es histórico sino, además, geológico: aquí caminas literalmente entre dos continentes porque en este lugar se separan las placas tectónicas de América del Norte y Eurasia, así que el terreno está lleno de grietas y fisuras gigantes.
El parque se encuentra a unos 45 kilómetros de Reikiavik y forma parte del Círculo Dorado, la ruta turística más popular de Islandia. Se puede recorrer fácilmente en coche y cuenta con senderos señalizados, miradores y varias zonas de aparcamiento. En esta visita de un día también se puede ver la cascada Gullfoss y la zona geotérmica de Geysir.
Parque Nacional de Vatnajökull: hielo, fuego y caos
Es el parque nacional más grande de Islandia y uno de los más extensos de Europa, ya que cubre casi 14% del país. Es donde se da un choque de fuerzas: hielo gigante por un lado y volcanes activos por otro. Debajo del glaciar Vatnajökull hay volcanes que siguen “vivos”, por lo que el paisaje cambia constantemente, como si la Tierra estuviera en construcción todo el tiempo. Se ve un glaciar, pero también cuevas de hielo azul, ríos que salen del hielo, extensos campos de lava y montañas que parecen de otro planeta. La Unesco lo incluyó en su lista del Patrimonio Mundial en 2019.
Está en el sureste de Islandia y se puede acceder desde varias localidades, como Höfn o Skaftafell, que es una de las zonas más visitadas y mejor preparadas para el turismo. La mejor forma de explorarlo es en coche, siguiendo rutas señalizadas y realizando excursiones organizadas con guías locales. El acceso a cuevas de hielo o ciertas zonas glaciares solo es posible en invierno.

Surtsey, una isla que no existía
Surtsey es la intriga de Islandia, porque antes de 1963, esta isla no existía. Y de repente… tras una erupción volcánica que duró años, la isla surgió desde el océano. Desde entonces, se ha convertido en una especie de experimento natural gigante donde conocer cómo nace la vida en un lugar totalmente nuevo. Primero llegaron bacterias y plantas, luego aves, y poco a poco insectos y más vida. Todo sin intervención humana. La UNESCO declaró que es ver cómo la naturaleza “crea un mundo desde cero” y por eso forma parte del Patrimonio Mundial de la Humanidad.
Está al sur de Islandia, cerca de las islas Vestmannaeyjar, pero no se puede visitar. Solo entran científicos. Está protegida al máximo para que nada se altere. Y eso sí que es una muy buena idea.
[Fuente: Hola]