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Mundo

Nació como un experimento de Silicon Valley en el Caribe y terminó en una batalla judicial

En una isla del Caribe surgió un proyecto que prometía reinventar la vida urbana con reglas propias, tecnología y capital extranjero. Su futuro, sin embargo, comenzó a cambiar.
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Tiempo de lectura 4 minutos

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Durante años, la idea pareció salida de una novela de ciencia ficción: crear una ciudad desde cero, atraer empresas internacionales y permitir que gran parte de sus reglas fueran diseñadas al margen de la estructura estatal tradicional. En una isla hondureña del Caribe, ese concepto comenzó a tomar forma con una fuerte influencia del mundo tecnológico estadounidense. El proyecto prometía libertad económica, impuestos competitivos y una nueva manera de organizar una comunidad. Pero el experimento terminó chocando con una pregunta mucho más difícil: ¿hasta dónde puede llegar la autonomía de una ciudad dentro de un país?

El experimento que convirtió una isla en un laboratorio

El proyecto se llama Próspera y está ubicado en Roatán, una de las principales islas del Caribe hondureño. Su origen está relacionado con las llamadas Zonas de Empleo y Desarrollo Económico, conocidas como ZEDE, un modelo que Honduras impulsó durante la década de 2010 para atraer inversiones y desarrollar nuevos polos económicos.

La propuesta era extraordinariamente ambiciosa. Las ZEDE podían contar con estructuras administrativas propias y establecer regulaciones específicas para determinadas actividades. La intención era generar territorios capaces de competir por inversiones internacionales mediante normas consideradas más flexibles que las del resto del país.

El concepto llamó especialmente la atención de empresarios vinculados con Silicon Valley y del sector tecnológico de Estados Unidos. Para sus impulsores, este tipo de territorio podía convertirse en una especie de startup a escala urbana: un lugar donde experimentar con nuevas formas de gobierno, servicios, negocios y organización económica.

Próspera comenzó a construirse en 2017 bajo el liderazgo del empresario venezolano Erick Brimen, responsable de Honduras Próspera Inc. El proyecto consiguió además el respaldo de inversores internacionales y quedó asociado a figuras relevantes del ecosistema tecnológico estadounidense.

Entre los nombres vinculados al proyecto aparece Peter Thiel, cofundador de PayPal, fundador de Palantir y uno de los inversores más conocidos de Silicon Valley. Su participación ayudó a colocar a Próspera en el radar internacional y convirtió a esta pequeña iniciativa caribeña en uno de los experimentos urbanos más observados de la región.

La idea no era simplemente construir edificios. El objetivo era crear una comunidad con un marco económico y administrativo diferente.

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Una ciudad privada con reglas propias

La legislación de las ZEDE otorgaba a estos territorios un nivel de autonomía muy superior al de una zona económica convencional. La normativa contemplaba la posibilidad de desarrollar ciudades autónomas, centros financieros, áreas turísticas y otras estructuras destinadas a atraer capital.
El atractivo para los inversores era evidente. Un marco regulatorio estable, menor carga tributaria y capacidad para diseñar determinadas normas podían convertir a una ZEDE en un destino especialmente competitivo para empresas y emprendedores.

Próspera intentó llevar esa filosofía todavía más lejos. Su propuesta combinó tecnología, emprendimiento, servicios privados y una visión inspirada en ideas libertarias. En lugar de depender exclusivamente de las estructuras públicas tradicionales, el proyecto buscaba que buena parte de los servicios y mecanismos de funcionamiento fueran organizados mediante sistemas propios.

Ese planteamiento generó entusiasmo entre quienes consideraban que los gobiernos tradicionales imponían demasiadas restricciones al desarrollo económico. Pero también provocó una reacción contraria dentro de Honduras.

Los críticos sostenían que las ZEDE podían crear territorios con un grado de autonomía incompatible con la soberanía nacional. La discusión dejó de ser únicamente económica y pasó a convertirse en un conflicto político y constitucional.

La cuestión central era difícil de ignorar: si una ciudad podía establecer sus propias normas, administrar servicios y operar con una estructura jurídica diferenciada, ¿qué papel quedaba para el Estado hondureño?

La tensión aumentó con el cambio de rumbo político del país. Las nuevas autoridades cuestionaron abiertamente el modelo y avanzaron contra el marco jurídico que había permitido su existencia.

El fallo que puso en duda todo el proyecto

A finales de 2024 llegó uno de los golpes más importantes para Próspera. La Corte Suprema de Honduras declaró inconstitucional el régimen de las ZEDE, al considerar que entraba en conflicto con disposiciones de la Constitución relacionadas con la organización territorial, la administración de justicia y la planificación económica del país.

La decisión modificó radicalmente el escenario en el que había nacido el proyecto.

Para sus detractores, el fallo confirmó los riesgos de permitir que territorios privados adquirieran facultades tan amplias. Para quienes respaldan Próspera, en cambio, la decisión representa una amenaza para las inversiones realizadas y para el modelo económico que intentaban desarrollar.
Lo más llamativo es que la historia no terminó con la sentencia. A pesar del revés judicial, Próspera continuó operando en Roatán y sus responsables sostuvieron que sus derechos y acuerdos debían ser respetados.

Así, la pequeña ciudad creada con una visión inspirada en Silicon Valley quedó atrapada en una disputa mucho mayor que sus propias calles y edificios. Lo que comenzó como un experimento para demostrar que era posible diseñar una ciudad con reglas diferentes terminó convirtiéndose en un complejo enfrentamiento sobre soberanía, inversión extranjera y los límites de la autonomía.

El caso de Próspera todavía plantea una pregunta que trasciende a Honduras: si una ciudad puede ser diseñada como una empresa, ¿quién tiene la última palabra cuando las reglas de esa empresa chocan con las de un país?

 

[Fuente: Diario UNO]

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