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Ciencia

Un pulpo de hasta 19 metros fue el verdadero rey de los mares hace 86 millones de años, más grande que cualquier calamar gigante conocido

Mientras se imaginaba a mosasaurios y plesiosaurios dominando los océanos de la era de los dinosaurios, un invertebrado de cuerpo blando y sin una sola pieza de hueso pudo haber estado comiéndose todo lo que se cruzara en su camino, con una mandíbula capaz de triturar conchas y huesos
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Un equipo liderado por Shin Ikegami y Yasuhiro Iba, paleontólogos de la Universidad de Hokkaido, en Japón, reveló que los antiguos parientes de los pulpos probablemente fueron depredadores gigantescos que habitaron los mares del Cretácico tardío, hace entre 100 y 72 millones de años. El estudio se publicó en la revista Science.

Los fósiles centrales de la investigación, mandíbulas fosilizadas halladas en depósitos del Cretácico de Japón y de la isla de Vancouver, en Canadá, ya se conocían desde hace años, pero durante mucho tiempo no estaba claro si pertenecían realmente a pulpos, qué tamaño alcanzaban esos animales, de qué se alimentaban ni qué papel cumplían en el ecosistema marino.

Doce mandíbulas nuevas encontradas con ayuda de inteligencia artificial

Para resolver el misterio, el equipo reexaminó 15 grandes mandíbulas fósiles previamente reportadas y, además, desarrolló un método de minería digital de fósiles asistido por inteligencia artificial para detectar mandíbulas de pulpo ocultas dentro de muestras de sedimento japonesas, algo prácticamente imposible de lograr con las técnicas convencionales de excavación. Ese proceso permitió sumar 12 mandíbulas fosilizadas adicionales al análisis, reconstruidas como fósiles digitales tridimensionales de alta precisión.

A partir de esas piezas, los investigadores identificaron dos especies: Nanaimoteuthis jeletzkyi, más pequeña, y Nanaimoteuthis haggarti, la de mayor tamaño, que según la forma y las dimensiones de su mandíbula pudo haber alcanzado entre 6,6 y 18,6 metros de longitud.

Un invertebrado casi tan grande como dos tercios de una ballena azul

Pulpo Colosal
Dibujo del malacólogo Pierre de Montfort de un pulpo colosal imaginario atacando un barco (1801) © Por en:Pierre Denys de Montfort / fr:Etienne Claude Voysard – from en:Image:Colossal octopus by Pierre Denys de Montfort.jpg where it was uploaded by en:user:Salleman., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=977733

En su extremo superior, esa estimación equivale a aproximadamente dos tercios del tamaño de una ballena azul adulta, el animal más grande que existió jamás, y supera en casi 20 pies al calamar gigante más grande conocido hasta ahora. Yasuhiro Iba fue directo sobre la magnitud del hallazgo: se trata de un tamaño enorme para un pulpo, que sugiere que pudo haber estado entre los invertebrados más grandes conocidos en toda la historia de la Tierra.

La estimación de tamaño no está exenta de debate: otro grupo de investigadores publicó posteriormente un comentario técnico en la misma revista cuestionando si el rango real podría acercarse más al límite inferior de esas cifras, algo que el propio equipo de Ikegami respondió con datos adicionales que respaldaron sus estimaciones originales. Aun en el escenario más conservador, de todos modos, se trataría de un animal de varios metros de longitud.

Marcas de desgaste que delatan una dieta de presas duras

Los científicos también encontraron evidencia de desgaste, arañazos, astillas y bordes redondeados en las mandíbulas fosilizadas, lo que indica que estos pulpos gigantes consumían presas de cuerpo duro, como conchas y huesos. Ese patrón los situaría entre los depredadores marinos más poderosos de su época, un comportamiento muy distinto al de sus parientes modernos, como el pulpo dumbo y otros miembros del suborden Cirrata, que hoy se alimentan principalmente de invertebrados de movimiento lento en las profundidades oceánicas.

Por qué esto cambia la imagen que se tenía del Cretácico marino

Según explicó Iba, el registro fósil actual está fuertemente sesgado hacia los animales con huesos o conchas, porque tienen muchas más probabilidades de conservarse como fósiles con el paso de millones de años. Los animales de cuerpo blando, como los pulpos, no se conservan con la misma facilidad, lo que podría significar que la ciencia ha estado ofreciendo durante años una imagen incompleta del pasado marino.

Hasta ahora, se imaginaba que los niveles superiores de la red trófica marina del Cretácico estaban ocupados principalmente por depredadores vertebrados, como mosasaurios, plesiosaurios, tiburones y peces grandes. El hallazgo sugiere que, al menos en algunas regiones y períodos, un invertebrado de cuerpo blando pudo haber competido de igual a igual por ese lugar en la cima de la cadena alimentaria.

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