Cuando el calor aprieta, las moscas parecen multiplicarse y colarse por cualquier rendija. En muchos hogares y negocios, un número concreto decora las paredes con la esperanza de ahuyentarlas. Pero ¿qué hay de cierto en este curioso remedio? En este artículo desvelamos el misterio y exploramos soluciones verdaderamente efectivas para mantener a raya a estos insectos.
El curioso mito del número 58 y las moscas
Quizá lo hayas visto en bares, casas o tiendas: un cartel con el número 58 preside puertas y ventanas. ¿Por qué? Según la creencia popular, las moscas lo confundirían con una tela de araña y lo evitarían. La idea es llamativa, pero sin base científica. Tal y como explicó el entomólogo Miguel Ángel Miranda, las moscas no interpretan los números ni reconocen dibujos como una telaraña. De hecho, ni siquiera las abejas, que sí distinguen cantidades básicas, reaccionarían ante algo así.

Es cierto que las moscas poseen una visión asombrosa: su capacidad de captar movimientos a gran velocidad y su campo visual de casi 360º son impresionantes. Sin embargo, no detectan imágenes estáticas como lo haría un humano. Por eso, tanto el número 58 como una telaraña dibujada les resultan irrelevantes. Como apuntó el especialista Miguel Carles-Tolrá, “si las moscas supieran reconocer las telarañas, no quedarían atrapadas en ellas”.
Alternativas reales para mantenerlas alejadas
Si el número 58 no sirve, ¿qué opciones sí están respaldadas por la ciencia? Entre las soluciones más eficaces destacan las lámparas ultravioleta con adhesivos, las pegatinas para ventanas y el clásico matamoscas. Eso sí, cuidado con las trampas eléctricas: al electrocutar a las moscas, los fragmentos y posibles patógenos pueden dispersarse, algo poco recomendable en cocinas o comedores.

Otra curiosidad es el color amarillo. Aunque se creía lo contrario, diversos estudios indican que este tono resulta poco atractivo para las moscas. Por ello, pintar las paredes de amarillo en comedores o espacios donde se quiera limitar su presencia podría ser una medida sencilla y útil. Sin duda, mucho más efectiva que empapelar el entorno con el enigmático número 58.
Fuente: Hipertextual.