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Ciencia

Un viajero más antiguo que el Sol ha regresado. El cometa 3I/ATLAS reaparece tras cruzar el fuego solar y nadie entiende por qué brilla azul

Llegó desde otro sistema estelar, sobrevivió al Sol y ahora vuelve más luminoso que nunca. El 3I/ATLAS, el tercer cometa interestelar detectado en la historia, desconcierta a los astrónomos con un resplandor azul imposible y una trayectoria tan precisa que parece trazada a propósito.
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Durante semanas, los telescopios del hemisferio norte buscaron un punto débil en el cielo. Una mancha azul apenas visible sobre el horizonte. Cuando finalmente apareció, los astrónomos comprendieron que presenciaban algo extraordinario.

El 3I/ATLAS había sobrevivido. Había pasado detrás del Sol el 31 de octubre, justo en la noche de Halloween, y contra todo pronóstico emergió del otro lado más brillante que antes.

El primero en fotografiarlo fue Qicheng Zhang, del Observatorio Lowell en Arizona. Lo hizo con el telescopio Discovery y, poco después, con un pequeño instrumento personal. Eso confirmó que incluso los aficionados podrían verlo si sabían dónde mirar. “No se verá muy impresionante, es solo una mancha, pero será una mancha cada vez más visible”, explicó Zhang.

Un cuerpo más viejo que nuestro Sol

El cometa que no debía existir: 3I/ATLAS sobrevive al Sol, cambia de color y reabre el misterio sobre los viajeros interestelares
© Dan Bartlett.

El cometa 3I/ATLAS no pertenece a nuestro Sistema Solar. Viene del espacio interestelar, de regiones formadas hace unos 10.000 millones de años. Mucho antes de que naciera el Sol.

Su composición —una mezcla de hielo, polvo y gases intactos— lo convierte en una auténtica cápsula del tiempo cósmica. Estudiarlo equivale a mirar el pasado de la Vía Láctea.

De hecho, los astrónomos creen que contiene restos químicos de las primeras generaciones de estrellas. Analizarlo puede revelar cómo surgieron los elementos que hoy forman planetas, atmósferas e incluso vida.

La velocidad que desafía la gravedad

El cometa que no debía existir: 3I/ATLAS sobrevive al Sol, cambia de color y reabre el misterio sobre los viajeros interestelares
© Discovery Telescope.

Según la NASA, el cometa viaja a más de 210.000 kilómetros por hora. A esa velocidad, nada puede retenerlo. Su órbita es hiperbólica, lo que significa que no gira alrededor del Sol: lo atraviesa y se va.

En su viaje, el 3I/ATLAS ya pasó cerca de Marte el 3 de octubre. A fines de diciembre alcanzará su punto más próximo a la Tierra, a unos 270 millones de kilómetros. En marzo de 2026 se acercará a Júpiter antes de perderse, de nuevo, en la oscuridad interestelar.

El misterio del azul

Lo que desconcierta a los astrónomos no es su trayectoria, sino su color. El 3I/ATLAS brilla más azul que el Sol. Esa tonalidad implica temperaturas altísimas, incompatibles con un cuerpo formado por hielo.

El profesor Avi Loeb, de la Universidad de Harvard, lo resumió así: “El objeto debería ser más frío y, por tanto, más rojo. Pero los datos muestran lo contrario. Parece más caliente que el Sol”.

El fenómeno no tiene una explicación clara. Algunos investigadores observaron incluso una “anti-cola”, un chorro de gas orientado hacia el Sol, cuando lo normal sería lo contrario. Loeb propuso una hipótesis provocadora: “Si fuera una nave que frena, esa anti-cola podría ser el rastro de su maniobra”.

Una reliquia, no una nave

El cometa que no debía existir: 3I/ATLAS sobrevive al Sol, cambia de color y reabre el misterio sobre los viajeros interestelares
© Dan Bartlett.

La mayoría de los astrónomos descarta la idea de tecnología no humana. La doctora Laura Nicole Driessen, de la Universidad de Sídney, lo explica con sencillez: “El cometa 3I/ATLAS podría ser lo más antiguo que hemos visto en nuestro Sistema Solar. Tiene más dióxido de carbono y níquel que cualquier otro cometa conocido. Eso nos permite estudiar la química de otros sistemas estelares”.

Driessen recuerda la advertencia de Carl Sagan: “Las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias.” Y añade: “No saberlo todo no es evidencia de extraterrestres. Solo significa que tenemos trabajo por hacer”.

Una última visita al cielo

Mientras se aleja del Sol, el cometa vuelve a hacerse visible. En diciembre alcanzará su máximo brillo, y la NASA ya prepara sus instrumentos para seguirlo de cerca.

En su portal Eyes on the Solar System, la agencia ofrece una simulación en tiempo real de su recorrido. Cada día, miles de astrónomos y aficionados apuntan sus telescopios hacia el mismo punto del cielo, intentando capturar un fragmento del visitante más viejo que el Sol.

Quizás cuando desaparezca más allá de Júpiter, lleguen las respuestas. O quizás solo nos deje más preguntas.

Por ahora, el 3I/ATLAS continúa su travesía imposible. Un mensajero azul que nos recuerda que el universo todavía guarda misterios capaces de desafiar la lógica humana… y de encender, una vez más, nuestra necesidad de mirar hacia arriba.

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