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Ciencia

Una amenaza invisible se extiende bajo las grandes urbes de Estados Unidos

Una investigación reciente ha puesto en alerta a la comunidad científica y a millones de ciudadanos. Algo está ocurriendo bajo los pies de quienes viven en las metrópolis más grandes de Estados Unidos. Una amenaza silenciosa y creciente que podría afectar edificios, infraestructuras y hasta el agua que bebemos
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En la superficie todo parece normal: rascacielos, autopistas y barrios enteros siguen funcionando con aparente estabilidad. Pero un nuevo estudio ha revelado que las principales ciudades de Estados Unidos están experimentando un fenómeno preocupante. Bajo sus cimientos, el terreno cede lentamente. No se trata de terremotos ni de erosión natural. El problema es más complejo, más extendido… y más ignorado de lo que debería.

Las ciudades más grandes, en peligro invisible

Nueva York
© Luca Bravo – Unsplash

Un equipo de investigadores liderado por Leonard Ohenhen, de la Columbia Climate School, ha publicado un estudio revelador en Nature Cities. El informe mapea las 28 metrópolis más pobladas de EE.UU. y su comportamiento vertical: casi todas se están hundiendo.

La conclusión es tan clara como alarmante: 25 de las 28 ciudades analizadas presentan un descenso del terreno en más de dos tercios de su superficie. Esta tendencia afecta a aproximadamente 34 millones de personas.

El proceso no es uniforme. Algunas zonas se hunden lentamente; otras, mucho más rápido. Pero el patrón general muestra un movimiento descendente constante, con implicancias directas para la seguridad urbana, el acceso al agua y la infraestructura crítica.

La causa principal está bajo tierra

Extraccion De Petroleo
© Maria Lupan – Unsplash

La explicación está en el uso excesivo de agua subterránea. El estudio cruzó información de movimientos del terreno con registros de extracción de agua a nivel de condado y encontró una correlación contundente: el 80 % del hundimiento se debe al agotamiento de acuíferos.

Cuando se extrae agua de acuíferos con sedimentos finos y estos no se recargan a tiempo, el espacio que antes ocupaba el agua colapsa, provocando compactación del terreno. El resultado es un hundimiento paulatino, pero constante.

En estados como Texas, el problema se intensifica con la extracción de petróleo y gas, lo que acelera aún más el descenso de ciertas zonas.

Houston lidera el descenso… y no es la única

Houston
© Alisa Matthews – Unsplash

Houston destaca como la ciudad con mayor velocidad de hundimiento. Más del 40 % de su superficie baja más de 5 milímetros por año, y en algunas áreas el ritmo supera los 5 centímetros anuales.

Pero no está sola. El estudio identificó movimientos diferenciales en varias ciudades, es decir, zonas que se hunden a diferentes velocidades o incluso se elevan por la recarga rápida de acuíferos en áreas cercanas a ríos.

Esto produce tensiones estructurales en edificios, puentes y carreteras. En San Antonio, se estima que uno de cada 45 edificios está en alto riesgo. Otras ciudades afectadas incluyen Austin, Fort Worth y Memphis.

El hundimiento también aumenta las inundaciones

Además de los daños estructurales, el descenso del terreno favorece la acumulación de agua en zonas vulnerables. Las ocho ciudades más afectadas —entre ellas Nueva York, Los Ángeles, Filadelfia, Phoenix y Dallas— han registrado más de 90 inundaciones importantes desde el año 2000.

Los investigadores advierten que el cambio climático, las sequías y el crecimiento urbano seguirán intensificando este fenómeno si no se toman medidas urgentes.

La recomendación es clara: monitoreo constante, uso más racional del agua y adaptación urbana. No se trata de frenar el crecimiento, sino de entender que el suelo bajo nuestras ciudades no es tan estable como creemos.

[Fuente: Diario Uno]

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