Una investigadora de 28 años muere después de enfermar gravemente de neumonía. Trabajaba en un laboratorio especializado en algunos de los microorganismos más peligrosos conocidos. Poco después, las autoridades aíslan a decenas de trabajadores, ponen bajo vigilancia a casi 200 personas y comienzan una operación sanitaria que incluye miles de pruebas diagnósticas.
El escenario parece sacado de una película sobre una emergencia biológica, pero ocurrió en Siberia, Rusia, a comienzos de octubre de 2026. Ahora, el Gobierno ruso asegura que el peligro ha terminado. Más de 5.500 análisis no han detectado microorganismos patógenos peligrosos entre las personas examinadas, y las autoridades han levantado las medidas de vigilancia.
Sin embargo, permanece una incógnita fundamental: qué provocó exactamente la muerte de Daria Shipilova, empleada del Instituto de Investigaciones contra la Peste de Irkutsk.
Una muerte repentina y las sospechas de un accidente dentro del laboratorio
Shipilova trabajaba en una institución dedicada al estudio de enfermedades infecciosas, incluida la peste, provocada por la bacteria Yersinia pestis. Según la información recopilada por Reuters, la investigadora fue hospitalizada el 29 de septiembre y falleció el 2 de octubre, después de desarrollar una neumonía cuya causa no estaba públicamente esclarecida.
Las primeras sospechas aparecieron en medios independientes rusos. El portal People of Baikal informó de un posible accidente ocurrido durante la manipulación de material biológico, en el que se habría roto un tubo de ensayo que contenía un patógeno peligroso.
La versión fue recogida posteriormente por Radio Free Europe/Radio Liberty, aunque no existe una confirmación pública independiente de que ese accidente realmente ocurriera ni de que Shipilova contrajera la peste.
Las autoridades rusas rechazaron las acusaciones. Rospotrebnadzor, el organismo encargado de la vigilancia sanitaria, sostuvo que no se habían registrado incidentes de bioseguridad y que la trabajadora estaba vacunada contra enfermedades infecciosas peligrosas relacionadas con su actividad.
La versión oficial atribuye su fallecimiento a una neumonía adquirida en la comunidad, una expresión que describe dónde se contrajo la infección, pero que por sí sola no identifica necesariamente al microorganismo responsable.
Más de 5.500 análisis negativos y una operación sanitaria que Rusia considera terminada

Tras conocerse el fallecimiento, las autoridades adoptaron medidas preventivas en Irkutsk y Shelekhov. Alrededor de 200 personas que habían tenido contacto con Shipilova quedaron sometidas a vigilancia médica, mientras varios trabajadores del instituto fueron aislados temporalmente.
Los especialistas realizaron pruebas bacteriológicas, moleculares y otros análisis de laboratorio para investigar la posible presencia de agentes infecciosos peligrosos.
El 8 de octubre, el gobernador de Irkutsk, Igor Kobzev, anunció el final del seguimiento médico. Según el comunicado recogido por el medio independiente Meduza, las autoridades no encontraron enfermedades infecciosas peligrosas entre los contactos examinados y consideraron estabilizada la situación sanitaria. Pero existe una diferencia importante entre no encontrar contagios secundarios y determinar qué causó la muerte de la paciente inicial.
Los resultados negativos reducen la preocupación sobre una posible propagación, pero no permiten descartar retrospectivamente una infección en Shipilova sin conocer sus pruebas diagnósticas específicas.
La peste negra sigue existiendo y su forma pulmonar es especialmente peligrosa
El caso también ha devuelto a la actualidad una enfermedad asociada habitualmente con la Edad Media. La peste nunca desapareció completamente. La bacteria Yersinia pestis sigue circulando en reservorios animales de distintas regiones del planeta.
Según la Organización Mundial de la Salud, existen tres manifestaciones clínicas principales: bubónica, septicémica y neumónica. Esta última afecta a los pulmones y puede transmitirse entre personas mediante partículas respiratorias infecciosas. Sin tratamiento temprano, puede causar la muerte rápidamente. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido durante las grandes pandemias medievales, actualmente existen antibióticos eficaces contra la peste cuando se administran a tiempo.
La OMS había considerado bajo el riesgo general asociado con el incidente ruso y muy bajo el riesgo para Europa, aunque también surgieron peticiones de mayor transparencia sobre las circunstancias del fallecimiento. El levantamiento de las medidas preventivas representa una señal tranquilizadora respecto a la posibilidad de nuevos contagios. No hay pruebas públicas verificadas de que se haya producido un brote de peste. Lo que todavía falta es una explicación completa y comprobable sobre la muerte de la investigadora.
Rusia ha dado por cerrada la emergencia sanitaria. La incógnita científica que la desencadenó, en cambio, sigue sin resolverse públicamente.