Se llama Parasol Free, y tiene muchos puntos para convertirse en la mejor peor idea de 2019. La cosa va de convertir un dron en un paraguas volador que nos proteja de la lluvia o el Sol sin que tengamos que cargar con él. Saldrá al mercado en 2019 con un público muy concreto en mente: los golfistas.

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La idea de adosar un paraguas de gran tamaño a un dron parece sacada del Chindogu, el arte de inventar cosas absurdas tan arraigado en Japón. Pongámonos en situación... Vas por la calle y de repente se pone a llover. Menos mal que nunca sales de casa sin tu fiel Parasol Free. Sacas el dron de la mochila. Lo despliegas, lo enciendes, despliegas el paraguas, se lo instalas encima, abres la aplicación del móvil, emparejas el dron, lo echas a volar en modo lluvia y ¡listo! ¡Empapado!

Por fortuna la versión final de este invento no será tan rústica. Además la idea no es que vayamos por la calle con uno de estos chismes encima, sino orientarla a golfistas. En ese caso probablemente tenga algo más de sentido. El caddie puede estar atento a la lluvia y tener ya desplegado el invento para echarlo a volar en caso necesario.

Eso suponiendo que no haya viento y que el molestísimo zumbido del dron no desconcentre al golfista y acabe liándose a palos (de golf) con él.

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El prototipo actual de Parasol Free pesa cinco kilos y tiene una autonomía de 20 minutos. Sus creadores aseguran que pueden reducir el peso a solo dos kilos y elevar el tiempo de vuelo a una hora. A nivel de software, lo que han hecho ha sido modificar el modo de vuelo por seguimiento para que el dron vuele exactamente encima de su propietario. La versión para transeúntes saldrá a la venta más adelante, cuando Japón apruebe su normativa para uso de drones en lugares públicos. Sus creadores prevén un precio de unos 275 dólares.

Sería muy buena idea que vendieran solo la sombrilla como accesorio aparte para volar drones en días de lluvia, pero es solo una idea. [vía Design Boom]