Durante años, las grandes tecnológicas dominaron Wall Street con una mezcla de tamaño, narrativa y crecimiento. Pero lo que podría venir ahora parece jugar en otra liga.
Un informe de Bradesco BBI plantea que las futuras ofertas públicas iniciales de SpaceX, OpenAI y Anthropic podrían convertirse en algunas de las mayores OPI jamás vistas. Tan grandes, de hecho, que Nasdaq, FTSE Russell y S&P ya están adaptando reglas para absorber empresas con valoraciones gigantescas y muy poca liquidez disponible en bolsa.
La cifra que maneja el banco impresiona incluso para los estándares de Silicon Valley: hasta US$165.000 millones potencialmente captados entre las tres compañías. Y eso podría provocar algo más profundo que un simple entusiasmo bursátil. Podría alterar temporalmente el flujo global de capital.
Wall Street teme una concentración todavía mayor alrededor de la inteligencia artificial
El informe sostiene que estas operaciones llegan en un momento especialmente delicado para los mercados internacionales. En los últimos meses, parte del capital global había comenzado a rotar fuera de Estados Unidos hacia mercados emergentes. Pero las futuras OPI ligadas a inteligencia artificial podrían revertir parcialmente ese movimiento.
La lógica es sencilla: pocas cosas atraen más dinero que empresas percibidas como dominantes en la próxima gran revolución tecnológica. Y ahí SpaceX, OpenAI y Anthropic juegan con ventaja. Bradesco BBI calcula que las tres podrían debutar con valoraciones extremadamente altas incluso para el sector tecnológico. SpaceX aparece como el caso más radical, con una valoración potencial cercana a US$1,75 billones, una cifra que la colocaría inmediatamente entre las compañías más grandes del planeta. Pero hay otro detalle importante: el free float.
El problema no es solo el tamaño, sino la poca cantidad de acciones disponibles

A diferencia de otras gigantes tecnológicas históricas, estas empresas podrían salir a bolsa ofreciendo una parte muy reducida de sus acciones al mercado.
El informe habla de flotantes estimados entre 2% y 7%. Eso significa que habría relativamente pocas acciones disponibles frente a una demanda potencial gigantesca. Y esa combinación suele generar movimientos extremadamente agresivos en precios, ETF e índices pasivos. Por eso Nasdaq ya aprobó reglas de fast-entry para incorporar más rápido compañías gigantes tras apenas 15 sesiones bursátiles. FTSE Russell y S&P también estudian flexibilizar requisitos históricos relacionados con liquidez mínima y rentabilidad.
La razón es bastante práctica: si estas empresas debutan con valoraciones tan altas, los grandes fondos indexados necesitarán incorporarlas rápidamente para no distorsionar índices globales. Y ahí podría aparecer un efecto dominó. Porque una vez que una compañía entra en ETF y vehículos pasivos, millones de dólares comienzan a fluir automáticamente hacia sus acciones.
El informe rechaza la idea de una nueva burbuja “dot-com”, pero admite tensiones extremas
La comparación con la burbuja tecnológica de finales de los noventa aparece constantemente en el análisis. Y no es casualidad. Bradesco BBI estima que las compañías vinculadas a inteligencia artificial podrían llegar al mercado con múltiplos superiores a 50 veces ventas. Para ponerlo en contexto, el S&P 500 cotiza cerca de 3,5 veces ventas promedio.
La diferencia es brutal. Aun así, el banco sostiene que el escenario actual todavía no encaja del todo con una burbuja especulativa clásica. Según el informe, todavía existen fundamentos reales detrás de las valoraciones: crecimiento operativo, ingresos crecientes y expectativas ligadas al despliegue masivo de inteligencia artificial.
Eso no elimina el riesgo. Simplemente cambia su naturaleza. La pregunta ya no es si la IA está generando una fiebre financiera. Eso parece evidente. La verdadera incógnita es si el mercado está subestimando hasta dónde puede llegar la concentración de capital alrededor de unas pocas empresas consideradas estratégicas.
Los mercados emergentes podrían perder capital… pero también beneficiarse indirectamente

Curiosamente, el informe no dibuja un escenario completamente negativo para economías emergentes. Bradesco BBI cree que parte del dinero captado por SpaceX, OpenAI y Anthropic terminaría reinvirtiéndose en infraestructura global de inteligencia artificial. Y ahí aparecen beneficiarios indirectos. Fabricantes asiáticos de chips, memorias y componentes tecnológicos como Samsung, SK Hynix o TSMC podrían seguir aprovechando el crecimiento explosivo del gasto en IA.
El banco estima que el gasto de capital de los principales hyperscalers estadounidenses podría alcanzar US$740.000 millones el próximo año. Y si parte del dinero recaudado en las OPI termina alimentando esa expansión, el impacto global podría extenderse muchísimo más allá de Wall Street.
Porque, en el fondo, estas futuras salidas a bolsa no solo representan compañías tecnológicas enormes. Representan algo más grande: la posibilidad de que la inteligencia artificial termine reorganizando no solo industrias enteras, sino también el movimiento global del dinero.