Durante décadas, fue más leyenda que realidad. Un depredador gigantesco, visto solo en restos digeridos o en teorías de biólogos marinos. Pero ahora, gracias a una expedición en las profundidades del Atlántico Sur, el calamar colosal ha dejado de ser un fantasma de los mares. Por primera vez, una cámara logró captar sus movimientos reales en la oscuridad del océano.
El primer encuentro con un fantasma marino

El hallazgo se produjo a 600 metros de profundidad cerca de las Islas Sandwich del Sur, donde un grupo del Instituto Oceanográfico Schmidt filmó un ejemplar juvenil de Mesonychoteuthis hamiltoni de unos 30 centímetros. Fue la primera vez que un calamar colosal —la criatura invertebrada más grande jamás registrada— fue visto vivo, en movimiento, en su entorno natural.
La Dra. Kat Bolstad, quien ayudó a verificar las imágenes desde la Universidad Tecnológica de Auckland, describió la experiencia como «emocionante y humillante». Hasta ahora, los científicos solo habían accedido a la especie a través de restos hallados en estómagos de ballenas o como depredadores indirectos de otras especies marinas. La filmación representa un salto histórico en la comprensión de esta criatura.
Lo que revela un vistazo a su anatomía

El calamar colosal no es una simple versión agrandada de su primo, el calamar gigante. Es más robusto, más voluminoso y mucho más extraño. Posee ganchos giratorios en sus tentáculos, ojos del tamaño de una pelota de fútbol y un órgano reproductor de casi un metro. Puede pesar hasta 500 kilos y, curiosamente, tiene la capacidad de regenerar tentáculos. A diferencia de otros moluscos, su boca no existe como tal: en su lugar tiene una rádula, como los pulpos o los caracoles.
Además, recientes estudios han detectado comportamientos caníbales entre ejemplares y diferencias notables respecto al calamar gigante, como el hábitat (aguas frías vs. templadas) y la composición química de sus tejidos.
El mar aún guarda lo que no sabemos
Este avistamiento se suma al de un calamar de cristal glaciar, grabado en una expedición anterior. Para la Dra. Jyotika Virmani, directora del Instituto Schmidt, ambos descubrimientos prueban cuánto desconocemos del océano Antártico. Gracias a las imágenes de alta resolución, expertos de todo el mundo pudieron confirmar la identidad de estas criaturas desde tierra firme.
«Estos momentos inolvidables —afirma Virmani— nos recuerdan que el océano aún está lleno de misterios por descubrir». Y el calamar colosal, ese titán oculto durante un siglo, acaba de mostrarnos apenas una parte del mundo que habita.