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Tecnología

Una empresa china logró meter la luz del sol dentro de un sótano sin ventanas: la transporta 100 metros por fibra óptica sin convertirla en electricidad

Millones de metros cuadrados construidos (sótanos, pasillos interiores, laboratorios, archivos) jamás reciben un rayo de sol directo. Una compañía se propuso resolver ese problema sin usar ni un solo LED: en lugar de fabricar luz artificial, decidió literalmente atrapar la luz solar en el techo del edificio y transportarla hasta el subsuelo
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La luz natural cambia la percepción de un espacio y mejora el confort visual de una manera que la iluminación artificial no logra replicar del todo. Sin embargo, sótanos, pasillos interiores, laboratorios, archivos, aparcamientos y oficinas dependen durante todo el día de lámparas eléctricas, simplemente porque no tienen ventanas ni forma de conseguirlas.

La empresa Dayluxa propone una solución distinta: en lugar de fabricar luz mediante LED, su sistema capta la radiación solar directamente en la cubierta del edificio y la transporta físicamente hasta el interior mediante fibra óptica, según describe la propia compañía en su sitio web. El resultado es iluminación que procede realmente del Sol, incluso en zonas alejadas de cualquier fachada.

Un captador que persigue el Sol todo el día

Tejado
© Ben Wicks – Unsplash

El proceso comienza en el tejado, donde se instala un colector con seguimiento de dos ejes, asistido por GPS y algoritmos astronómicos que calculan la posición solar en cada momento del día. A diferencia de una claraboya convencional, que depende de la orientación fija del edificio, este dispositivo mantiene siempre la mejor posición posible frente al Sol, y vuelve a alinearse automáticamente incluso después del paso de una nube.

Una vez orientado el colector, un conjunto de lentes de Fresnel, de unos 100 milímetros de diámetro cada una, concentra la radiación solar sobre la entrada de las fibras ópticas. Este tipo de lentes permite aprovechar una gran cantidad de luz con un peso y volumen reducidos, la misma razón por la que se usan en numerosas aplicaciones ópticas y aeroespaciales.

Transportar luz, no electricidad

La diferencia central respecto a una instalación fotovoltaica convencional es que aquí no existe ninguna conversión energética: los paneles solares producen electricidad para alimentar luminarias, mientras que este sistema transporta directamente la luz visible.

Cada haz concentrado entra en una fibra óptica de cuarzo de gran diámetro, diseñada específicamente para transmitir el espectro solar. Su núcleo mide unos 1.500 micrómetros, muy superior al de una fibra de telecomunicaciones, porque su función es mover una gran cantidad de luz y no información digital. Según la compañía, la luz puede recorrer hasta 100 metros dentro de la fibra manteniendo una intensidad suficiente para iluminar estancias del centro del edificio o incluso bajo el nivel del suelo.

Cómo evitan que la fibra escupa un punto de luz cegador

Difusor De Luz
© Pablomozu – Shutterstock

La luz que llega por la fibra está extremadamente concentrada, y si saliera directamente al ambiente produciría un punto muy brillante e incómodo de mirar. Para evitarlo, el sistema incorpora difusores ópticos que dispersan el haz de manera uniforme y generan una iluminación suave, similar a la que entra por una ventana orientada al exterior.

Al tratarse de luz solar auténtica, conserva las características cromáticas del Sol. Dayluxa afirma alcanzar un Índice Espectral Solar del 99,2% y un Índice de Reproducción Cromática de 100, cifras que, según la empresa, indican una reproducción muy fiel de los colores naturales, algo relevante en espacios como estudios de diseño, museos o determinados entornos sanitarios.

Cuánta luz llega realmente al final del recorrido

La cantidad de luz disponible depende de la radiación solar exterior, la longitud de la fibra y la distancia entre el difusor y la superficie iluminada. Según las mediciones publicadas por la compañía, con una iluminación exterior cercana a 150.000 lux, una fibra de 50 metros puede proporcionar alrededor de 800 lux a un metro del difusor, una cifra que supera ampliamente los 400 o 500 lux habituales en un espacio de oficina.

Como es esperable, cuanto mayor es la longitud de la fibra, menores son los niveles de luz disponibles al final del recorrido debido a las pérdidas ópticas propias del sistema. La compañía comercializa distintas configuraciones, desde el modelo DY60, con 60 lentes captadoras capaces de alimentar hasta veinte puntos de iluminación, hasta versiones más pequeñas pensadas para instalaciones domésticas.

Los límites de esta tecnología

Como cualquier sistema basado en energía solar, el rendimiento depende por completo de la disponibilidad de radiación durante el día, y disminuye en jornadas nubladas, en invierno o durante el amanecer y el atardecer. Durante la noche sigue siendo imprescindible recurrir a iluminación eléctrica convencional.

La instalación también exige planificación desde el diseño del edificio o una rehabilitación bien estudiada, con espacio reservado para el colector exterior y canalizaciones para las fibras, lo que hace que su implementación sea considerablemente más compleja que simplemente cambiar luminarias por tecnología LED.

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