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Ciencia

Una extraña marca en los huesos de un fósil de 236 millones de años podría resolver un misterio evolutivo y cómo comenzaron a nacer los mamíferos

Durante mucho tiempo, los científicos pensaron que los cinodontos, antepasados de todos los mamíferos actuales, ponían huevos. Un nuevo fósil aporta la primera evidencia de que algunos de ellos podrían haber dado a luz a crías vivas.
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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La gran mayoría de los mamíferos que existen actualmente, incluidos los seres humanos, tienen reproducción vivípara. Sin embargo, esta forma de reproducción no es exclusiva de los mamíferos ni está presente en todos ellos. De hecho, evolucionó de manera independiente en numerosos grupos de vertebrados, mientras que algunas especies de mamíferos todavía ponen huevos.

Durante años, los científicos creyeron que los cinodontos, un importante grupo de reptiles con características similares a las de los mamíferos que dio origen a todos los mamíferos modernos, probablemente también ponía huevos. No parecía una idea descabellada: la puesta de huevos es habitual entre los reptiles y también está presente en el linaje más antiguo de mamíferos que existe en la actualidad, los monotremas, que incluyen a los ornitorrincos y los equidnas. Sin embargo, hasta ahora no había pruebas suficientes para determinar si los cinodontos ponían huevos o daban a luz.

Un estudio publicado en la revista Frontiers in Mammal Science presenta la primera evidencia fósil que apunta a que una especie de cinodonto era vivípara. Se trata de Chiniquodon theotonicus, un animal que vivió hace aproximadamente 236 millones de años, durante el Triásico tardío. Según los investigadores, el hallazgo podría adelantar hasta 95 millones de años la aparición de esta adaptación evolutiva.

Un hallazgo inesperado durante el análisis de un fósil

El descubrimiento ocurrió mientras Maria Miceli Baro, coautora del estudio y estudiante de posgrado de la Universidad de Buenos Aires, analizaba la microestructura ósea de un ejemplar adulto de C. theotonicus.

Durante el estudio apareció algo que llamó inmediatamente la atención del equipo: tejido embrionario dentro de los huesos. Leandro Gaetano, paleontólogo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina e investigador de la Universidad de Buenos Aires, explicó que nunca habían observado algo similar en estos animales.

Los investigadores recurrieron entonces a información obtenida de especies actuales para interpretar el hallazgo. Así identificaron una línea neonatal, una especie de marca de crecimiento que puede aparecer en huesos o dientes y que se forma como consecuencia del importante aumento en la velocidad de crecimiento que ocurre poco después del nacimiento.

El descubrimiento ofrecía una oportunidad inesperada para poner a prueba una hipótesis que durante mucho tiempo había sido aceptada casi sin cuestionamientos: que los cinodontos eran animales que ponían huevos.

Para hacerlo, el equipo decidió utilizar el tamaño corporal como una referencia. La idea era comparar cuánto habría pesado el animal al nacer con su peso cuando murió y después contrastar esa proporción con la de diferentes grupos de animales actuales.

El tamaño de la cría podría revelar cómo nacía

Los científicos midieron la línea neonatal y la superficie exterior del fósil para estimar tanto el tamaño como el peso del animal en el momento de su nacimiento y al final de su vida.

Los cálculos indican que C. theotonicus habría pesado alrededor de 1,7 kilogramos al nacer y unos 12 kilogramos cuando murió. Es decir, la cría representaba aproximadamente el 14 % del peso que alcanzó posteriormente.

Después, los investigadores compararon esta relación entre el peso de las crías y el de los adultos con la observada en diferentes animales actuales.

Los reptiles modernos, como tortugas, serpientes y cocodrilos, que alcanzan entre 8 y 14,5 kilogramos suelen producir crías que pesan apenas entre 9 y 53 gramos. En estos animales, la proporción entre el peso al nacer y el peso adulto suele situarse entre aproximadamente el 0,1 % y el 0,6 %.

Algunas aves de gran tamaño, como ciertas especies de grullas, pelícanos y buitres, también presentan proporciones relativamente bajas, de alrededor del 1,3 % al 4,5 %.

Ninguno de estos grupos encajaba demasiado bien con los datos del fósil. Sin embargo, los mamíferos placentarios, que representan cerca del 95 % de las especies de mamíferos actuales, mostraban una relación mucho más parecida a la de C. theotonicus.

Entre los mamíferos que alcanzan entre 8 y 15 kilogramos, las crías pueden pesar desde unos 35,5 gramos hasta aproximadamente 1,87 kilogramos. Esto significa que la proporción entre el peso de una cría y el de un adulto puede llegar hasta el 18,77 %.

Un ejemplo es el duiquero de bahía, un pequeño antílope africano cuyas crías nacen con un peso muy similar al que habría tenido un C. theotonicus recién nacido.

Una pista sobre el origen del nacimiento vivíparo

La presencia de tejido embrionario y de una línea neonatal en el fósil representa una evidencia especialmente importante porque nunca antes se habían identificado estas estructuras en cinodontos.

Los investigadores consideran que el hallazgo podría indicar que algunas características relacionadas con el éxito evolutivo de los mamíferos aparecieron mucho antes de que surgieran los primeros mamíferos propiamente dichos.

Aunque el estudio se centró únicamente en una especie, los resultados coinciden con investigaciones anteriores que habían encontrado indicios de otras características propias de los mamíferos placentarios en parientes de C. theotonicus. Entre ellas se encuentran la lactancia, el pelo corporal y determinados cambios en el tamaño del cerebro.

Además, estas características están relacionadas con cambios genéticos asociados a la reproducción vivípara. Esto abre la posibilidad de que varias de estas transformaciones evolutivas no aparecieran de manera aislada, sino como parte de un proceso relacionado.

Según Gaetano, es muy probable que los cinodontos experimentaran un cambio general desde la reproducción mediante huevos hacia el nacimiento de crías vivas.

Ahora, el equipo quiere analizar otros fósiles de estos animales para buscar tejido embrionario y líneas neonatales que permitan confirmar sus resultados. Si encuentran evidencias similares en más ejemplares, podrían acercarse a determinar cuándo y cómo comenzó a desarrollarse la forma de reproducción que caracteriza a buena parte de los mamíferos actuales.

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