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Antes de empezar a leer la historia que llevó a dos hermanos a construir un imperio del calzado deportivo, baja la cabeza y fíjate en tus zapatillas. Si por casualidad son Adidas, el relato reforzará tu imagen hacia la marca. Si son Puma, la historia será algo diferente.

Hace casi diez años ocurrió un hecho que debía servir para curar las heridas del pasado. En la ciudad de Herzogenaurach, en el sur de Alemania, se reunieron un grupo de hombres y mujeres ataviados con ropas deportivas. El grupo se dirigía a un antiguo campo de fútbol, y la idea era jugar un partido que subsanara los errores que habían cometido hace mucho tiempo.

Y es que durante más de 60 años, la ciudad se había dividido por una familia, una herida alimentada por la fortuna que hicieron dos de las marcas deportivas más poderosas del planeta.

Dos nombres, dos hermanos de zapateros hoy enterrados muy lejos el uno del otro, marcarían el devenir de miles de personas.

Herzogenaurach

Imagen: Fábrica Dassler (Domino Público)

Poco después de que terminara la Primera Guerra Mundial, un joven soldado alemán que apenas acababa de cumplir la mayoría de edad regresaba a su ciudad natal en el norte de Baviera: Herzogenaurach. No lo sabía entonces, pero él y su hermano iban a hacer de Herzo, como lo llaman los lugareños, un lugar de leyenda en el mundo de los deportes.

Aquel soldado era Adolf Dassler, y después de la guerra se convirtió en zapatero, algo normal si tenemos en cuenta lo que por entonces era la industria más grande de la zona: la fabricación de zapatos.

Y es que la ciudad tenía una larga tradición como centro de zapatería mundial. Unos años después del regreso de Dassler, alrededor de 1923, Herzo ya contaba con más de 100 zapateros en una población de apenas 3.600 habitantes. De hecho, fue aquí cuando Adolf y su hermano Rudolf fundaron lo que se conoció como la “Fábrica de zapatos Dassler Brothers” especializándose en calzado deportivo.

Durante los Juegos Olímpicos de 1932 en Los Ángeles, un velocista alemán que llevaba las innovadoras zapatillas con clavo de los Dassler se llevó la medalla de bronce.

Sin embargo, fueron las zapatillas legendarias de Jesse Owens las que establecieron la reputación mundial de los hermanos y sentaron las bases para dos carreras excepcionales.

Adi y Rudolf

Imagen: Adolf Dassler en su fábrica (Dominio Público)

Adolf Dassler comenzó su negocio como algo pequeño. Sus comienzos fueron en un cobertizo de ropa vacío detrás de la casa de sus padres. Allí construyó sus primeros zapatos, en su mayoría modelos para ir al trabajo, con restos de cuero rescatados de cascos militares y otros equipos de guerra.

Sin embargo, su interés cambió en muy poco tiempo pasando a especializarse en calzado deportivo. Los primeros modelos fueron para sus amigos. Pero a medida que sus diseños mejoraron, su reputación se extendió más allá de Herzo, y en poco tiempo tuvo más trabajo del que podía manejar él solo.

Así fue como en 1923 su hermano mayor Rudolf se unió al negocio. “Rudi” se encargó de las ventas, mientras que “Adi”, como llamaban en casa a Adolf, se encargaba del diseño de las zapatillas. Un año después, en 1924, ambos formalizaron su asociación fundando la empresa. Dos años después, mudaron su negocio en pleno crecimiento a una fábrica en el otro lado de la ciudad.

Imagen: Adi y Rudolf (Dominio Público)

Todo cambió cuando Hitler tomó el poder a comienzos de la década de 1930. Adi y Rudolf se unieron al Partido Nazi. Los hermanos se beneficiaron del uso de los deportes que los nazis utilizaron como herramienta de propaganda, aunque nunca fueron miembros dedicados del partido, algo que se hizo evidente durante los Juegos Olímpicos del verano de 1936, celebrados en Berlín.

Allí, Hitler pretendía que los Juegos fueran un escaparate mundial de la doctrina nazi de la superioridad aria, pero a los Dassler lo que les importaba era que Jesse Owens, la famosa estrella afroamericana de atletismo, usara sus zapatillas. Owens corrió con el diseño de Adi y ganó cuatro medallas de oro. Su victoria dio a la compañía su primera exposición internacional.

En muy poco tiempo, atletas de toda Europa comenzaron a dirigirse a la pequeña ciudad del norte de Baviera cada vez que pasaban por Alemania. Todos querían comprar un par de zapatillas de los hermanos que habían encumbrado a Jesse Owens como una leyenda del deporte.

Imagen: Owens con las zapatillas de Adi (AP )

Los hermanos no eran amigos íntimos, de hecho, tenían dos formas de pensar e inquietudes muy diferentes. Mientras que Adi solo pensaba en el trabajo y el diseño de nuevos modelos, Rudi era el “relaciones públicas”, un tipo con don de gentes, aunque con gran temperamento y genio. En cualquier caso, ambas personalidades se complementaron a la perfección durante los primeros años del negocio.

Sin embargo, a medida que Alemania se acercaba a la guerra al final de la década, su relación se tornó tensa, empeorada por el hecho de que los hermanos, sus esposas, sus hijos, sus padres y sus otros hermanos, vivían juntos bajo el mismo techo en una villa en Herzogenaurach.

En noviembre de 1940 Adi debía acudir a la llamada del servicio militar. A los tres meses consiguió una exención, dicen que con la ayuda de su hermano. De ser así, es posible que este fuera el primer gran desencuentro entre ambos. Poco después a Rudi también lo llamaron al servicio militar en 1943, pero él no pudo escabullirse.

Convencido de que Adi y su esposa, Käthe, habían planeado enviarlo al frente para que Adi pudiera tener el negocio para él solo, Rudi se sintió engañado. El hombre tomó represalias al intentar cerrar la fábrica para que Adi también fuera enviado al frente, pero falló en su intento.

Una ciudad industrial al servicio de los nazis

Imagen: Modelo de Panzerschreck (Dominio público)

La historia de los Dassler no estaría completa sin un capítulo de la Segunda Guerra Mundial que tuvo lugar en 1944, cuando se dio un aumento repentino en el número de tanques Aliados destrozados por los alemanes.

El culpable era el último lanzacohetes antitanque, el apodado “Panzerschreck”. El arma se construía en la misma fábrica que había desarrollado los zapatos de Owens ocho años antes, en las instalaciones de los Dassler.

En realidad, esta incursión poco conocida en la industria de la guerra de los dos famosos zapateros no fue un caso aislado. El régimen de Hitler usó un gran número de pequeñas y medianas empresas para producir equipo militar y armamentos. Para la “guerra total” proclamada por Goebbels a principios de 1943, los nazis necesitaban una economía de… guerra total.

Modelo de Panzerschreck
Imagen: Bundesarchiv, Bild (CC BY-SA 3.0 de)

Y no fue un hecho aislado de Herzo. Sucedieron hechos similares en todo el país, y la industria alemana se parecía cada vez más a una gran máquina militar. Por ejemplo y como comentamos hace un tiempo, la fábrica textil de Hugo Boss en la ciudad de Metzingen, en el sur de Alemania, también fue un proveedor militar.

A partir de finales de 1944, en lugar de trajes y chaquetas de cuero, los trabajadores de los pisos de producción de la marca de moda fabricaban material nazi. La aerolínea más importante de Alemania, Lufthansa, fabricó equipos de radar para la Luftwaffe, la fuerza aérea de Alemania, y las compañías de muebles hicieron piezas para aviones de combate como el Heinkel He 162, uno de los primeros aviones militares del mundo.

Lo cierto es que cuatro años después de la Segunda Guerra Mundial, no quedó mucha gloria olímpica entre los zapateros de Herzo. El ejército alemán estaba en retirada prácticamente en todos los frentes, las bombas llovían en las ciudades alemanas y los recursos se estaban agotando.

Imagen: Heinkel He 162 (Wikimedia Commons)

En diciembre de 1943 se dio el golpe final para la producción de calzado de la ciudad. El régimen de Hitler ordenó el cese de todas las operaciones comerciales civiles, y las máquinas de fabricación de zapatos en la sala de producción de los Dassler se reemplazaron por equipos de soldadura para fabricar armas.

En poco tiempo, casi todos en la ciudad trabajaban para los militares. La fábrica local dejó de hacer los pantalones cortos de cuero bávaros tradicionales y, a cambio, comenzó a producir bolsas de pan y mochilas para soldados. Una empresa familiar cercana se dedicó a piezas de torpedo para la marina.

Cuentan los historiadores que el ejército alemán creó el Panzerschreck de los Dassler después del bazuca estadounidense: en esencia, un tubo de acero al hombro de 9 kilogramos de peso y una longitud de 164 centímetros con un alcance de hasta 180 metros. Para que nos hagamos una idea, un cohete disparado desde el Panzerschreck podría penetrar una armadura de acero de 20 centímetros de espesor.

Imagen: Bundesarchiv, Bild (CC BY-SA 3.0 de)

Pero incluso así, el hecho de que los Dassler acabaran construyendo armamento militar nazi fue producto de un cúmulo de circunstancias al azar. Lo cierto es que la responsabilidad de producir el Panzerschreck recaía en el contratista militar Schricker & Co., ubicado en la cercana ciudad de Vach.

Ocurre que con los ataques aéreos aliados, cada vez más devastadores en las grandes ciudades alemanas, Schricker decidió transferir las operaciones de ensamblaje a Herzo. Los vagones de carga repletos de piezas para el Panzerschreck comenzaron a llegar a los Dassler por ferrocarril.

Dentro de la planta, las costureras, a las que rápidamente se les había dado un entrenamiento improvisado para trabajar en la industria de armamentos, soldaron miras y pegaron escudos. Mientras, en el frente los soldados alemanes esperaban con impaciencia el arma Dassler. A pesar de su diseño extremadamente simple, era tremendamente efectivo.

El Panzerschreck representó un gran salto para la infantería en términos de defensa antitanque. Fue la primera arma que los soldados de infantería alemanes que luchaban solos podían usar para destruir tanques desde la distancia.

Hermanos de sangre

Imagen: Adi Dassler (Adidas)

A principios de 1945 Rudi llevaba dos años luchando en el frente, herido por lo que creía una traición de su hermano. Poco después abandonó su puesto en Polonia huyendo del avance del ejército ruso. Regresó a su ciudad, donde un amigo médico lo declaró no apto para el servicio militar producto de un pie congelado. Unas semanas más tarde fue arrestado por la Gestapo por deserción.

De ello también culpó a Adi, aunque a decir verdad, es posible que Rudi haya tenido algo de razón en la creencia de que su hermano estaba implicado, porque no mucho después de que fuera liberado por la Gestapo, fue arrestado por los aliados, esta vez bajo sospecha de trabajar para la Gestapo.

Según un informe presentado por el oficial de investigación estadounidense, tanto Adi como su esposa Käthe dijeron a los investigadores que Rudi había trabajado para la Gestapo. Como resultado de ello Rudi pasó un año en un campo de prisioneros de guerra.

Imagen: Rudolf Dassler (WC)

Para abril de 1945, cuando los estadounidenses entraron en Herzo, los tanques estadounidenses se detuvieron frente a la fábrica. Los soldados se debatían si debían destruir el edificio cuando la esposa de Adi, Käthe, se retiró y convenció a los aliados de que la empresa y sus empleados solo estaban interesados ​​en fabricar calzado deportivo.

Un golpe de suerte, ya que además de salvar la fábrica, las fuerzas de ocupación resultaron ser una bendición para los dos zapateros. La Fuerza Aérea de Estados Unidos estableció sus propias operaciones en la antigua base aérea militar en la ciudad. Cuando los estadounidenses, locos por los deportes, se enteraron del hecho de que los hermanos habían producido los zapatos de Jesse Owens, comenzaron a comprar todos los productos que la compañía podía producir.

De repente, la empresa tenía enormes pedidos de calzado para baloncesto, béisbol y hockey. Aquello dio a la compañía su primer impulso en el camino para convertirse en una historia de éxito mundial. Sin embargo, la cada vez más tensa relación entre ambos hermanos lo iba a cambiar todo.

Adidas y Puma

Imagen: Adi y Rudolf

Rudi tomó represalias en el verano de 1946 después de lo ocurrido con la Gestapo. A Adi lo llevaron ante el comité de desnazificación local. Si hubiera sido clasificado como “Belasteter”, podría haber perdido el control de la fábrica, en cuyo caso Rudi habría sido designado para dirigir la compañía, o incluso podría haber sido despojado de su propiedad por completo.

Rudi se presentó ante el comité e hizo todo lo posible por acusar a Adi y asumir el control de la fábrica. Sin embargo, en noviembre de 1946 Adi fue clasificado por el comité como Mitläufer, un simple “seguidor” o nazi que no había contribuido activamente al partido o se había beneficiado de su asociación con él. Adi pudo seguir dirigiendo la fábrica.

Claro que para entonces era insostenible que ambos estuvieran bajo el mismo techo. Rudi dio el primer paso, trasladando a su familia y a su madre al otro lado del río Aurach que atraviesa Herzo. Los hermanos se pasaron más de un año dividiendo los activos de Dassler Brothers a medias. Adi nombró a su nueva compañía con su nombre, combinando las tres primeras letras del nombre y apellido: nacía Adidas.

Imagen: Adidas

Rudi, por su parte, tomó dos letras de su nombre y apellido para obtener “Ruda”. Luego decidió que Ruda sonaba mal, desde luego, muy poco atlético, por lo que cambió el nombre de su compañía a Puma, mucho más poderoso.

Imagen: Puma

Cuando los hermanos dividieron la compañía en dos, los empleados también tuvieron que elegir con quién querían trabajar. La mayoría de los técnicos se quedaron con Adi, mientras que la mayor parte del equipo de ventas y los administradores se fueron con Rudi.

Y aunque podría parecer una fórmula para el crecimiento más rápido en Puma, no fue así. Los continuos retoques de Adi en la fábrica y su esfuerzo y dedicación por el más mínimo detalle pronto dieron sus frutos.

Adidas desarrolló una reputación de diseños superiores que lo ayudaron a convertirse en una de las principales marcas europeas. Puma, por su parte, parecía que no estaba al día. También creció, pero a un ritmo más lento, y siguió siendo principalmente una marca nacional con fuertes vínculos con los clubes de fútbol alemanes.

Imagen: Adidas

Un ejemplo de ello lo encontramos en el diseño que debía diferenciar ambas marcas. Adi decidió que las tiras, que estaban pintadas generalmente de blanco para hacer que se vieran como rayas, serían la marca registrada de Adidas. Confeccionó zapatillas que se mostraban con dos, tres, cuatro, cinco o hasta seis franjas cada una, luego pidió a su esposa y a su hermana que eligieran cuáles les gustaban más.

Por su parte, en Puma Rudi jugó con algunos diseños, incluido un puma que saltaba a través de una “D” mayúscula, antes de finalmente decidirse por la icónica forma de la firma, una franja horizontal que comienza en la parte posterior del zapato y luego se ensancha a medida que se mueve y avanza por el lateral del zapato antes de girar hacia la suela.

Imagen: Puma de 1952 (Puma)

Con los años, a la ciudad de Herzo se le conoció como la de la “lengüeta doblada”. La razón: el pueblo estaba tan dividido que antes de entablar una conversación se miraba hacia abajo para ver qué zapatillas llevaba el vecino. Hablar de economía en Herzogenaurach era hablar del imperio que habían creado ambos hermanos a cada lado del río.

Durante mucho tiempo fue arriesgado si, como empleado de una de las dos empresas, te casabas con alguien de la otra. Incluso la religión y la política formaban parte de la polémica. Puma era visto como católico y políticamente conservador, Adidas como protestante y socialdemócrata.

Hoy, ninguna de las compañías está controlada por los descendientes de sus fundadores. Puma es propiedad mayoritaria del fabricante francés de artículos de lujo PPR, mientras que Adidas es propiedad de muchos pequeños accionistas. Sin embargo, las empresas aún mantienen su sede en Herzogenaurach.

Sede de Adidas en Herzogenaurach
Imagen: Avda (CC BY-SA 3.0)

Cuenta Barbara Smit en su libro Sneaker Wars: The Enemy Brothers Who Founded Adidas and Puma and the Family Feud That Forever Changed the Business of Sports, que Rudolf Dassler , cuando ya era un hombre mayor, contó que la relación con su hermano fue perfecta desde 1924 hasta 1933. “Luego su joven esposa trató de interferir en asuntos de negocios, aunque ella, con 16 años, no tenía experiencia en absoluto, y comenzó la guerra”, diría Rudolf.

Es verdad que los hermanos no se hablaron durante años. A menudo se dice que nunca volvieron a hacerlo, pero de acuerdo con el trabajo de Smit, se encontraron un par de veces (ya mayores) en la vida. Una en el aeropuerto de Frankfurt y otra en un hotel en las cercanías de Núremberg.

Cuesta adivinar qué se dirían en aquel instante después de esa vida de película que los enemistó para siempre. Una cosa es cierta: cuando Rudolf estaba en su lecho de muerte en 1974, su hermano fue invitado a hablar con él por última vez.

Imagen: Adi en su fábrica de Adidas (Adidas)

Adi se negó, y cuando murió cuatro años después fue enterrado en el lado opuesto del cementerio Herzogenaurach, lo más alejados posible uno del otro.

Por cierto, cuentan los historiadores que las constantes batallas entre Adidas y Puma, y ​​las mismas batallas dentro de ambas compañías, les distrajeron de una amenaza mayor planteada por un entrenador de atletismo de la Universidad de Oregón llamado Bill Bowerman y el ex atleta Phil Knight.

Bowerman pensó que las zapatillas de atletismo comunes, como los de Adidas y Puma, eran demasiado pesadas. Creía que si el calzado fuera más ligero, sus atletas podrían correr más rápido. De esa idea surgiría una compañía que iba a canibalizar la epopeya de los hermanos Dassler convirtiéndose en el nuevo imperio del calzado hasta nuestros tiempos.

Nacía Nike, aunque esa es otra historia.

[Fortune, The Guardian, Wikipedia, Vice, Sneaker Wars: The Enemy Brothers Who Founded Adidas and Puma and the Family Feud That Forever Changed the Business of Sports]

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Miguel Jorge

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