Los satélites no flotan por arte de magia. La gravedad de nuestro planeta los atrae irremisiblemente, y necesitan impulsarse cada cierto tiempo para mantener su órbita. Para eso necesitan combustible, y una empresa llamada Orbit Fab ha decidido proporcionárselo creando una gasolinera espacial.

La idea no es en absoluto mala. A√Īadir combustible supone a√Īadir peso, y cuanto m√°s pesa el objeto m√°s caro es ponerlo en √≥rbita. Es por esa raz√≥n que las agencias espaciales y las compa√Ī√≠as que trabajan con dispositivos en √≥rbita calculan una vida √ļtil limitada para sus sat√©lites. Normalmente tras esa vida √ļtil, el dispositivo va perdiendo altura hasta desintegrarse al entrar en la atm√≥sfera.

Una instalaci√≥n en √≥rbita capaz de ‚Äúllenar el dep√≥sito‚ÄĚ de los sat√©lites cuando se quedan sin combustible permitir√≠a ampliar enormemente su vida √ļtil.

Esa es la idea de Orbit Fab, pero para hacerla realidad necesitan antes resolver unas cuantas cuestiones. La primera es dise√Īar un sistema capaz de mover de manera eficiente l√≠quidos en microgravedad. Para ello la compa√Ī√≠a ha enviado a la Estaci√≥n Espacial Internacional un m√≥dulo experimental destinado precisamente a analizar el comportamiento de los fluidos en el espacio. El dispositivo funciona con agua, pero servir√° para que la compa√Ī√≠a dise√Īe un sistema de transferencia de combustible eficiente.

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A√ļn quedan otros retos por delante, como desarrollar un sistema de conexi√≥n para los sat√©lites y valorar cu√°nto combustible hace falta para mantener en √≥rbita la propia gasolinera. El sistema funcionar√≠a de manera completamente remota, as√≠ que por el momento no har√°n falta especialistas en combustible. [v√≠a MIT Technology Review]