Durante décadas, el origen del arte fue ubicado en Europa y asociado a un momento relativamente tardío de la prehistoria. Sin embargo, un descubrimiento inesperado en el sudeste asiático ha obligado a los científicos a replantear esa narrativa. En una cueva de difícil acceso, una imagen pintada hace decenas de miles de años emerge como una prueba silenciosa de que el impulso artístico humano es mucho más antiguo y complejo de lo que se creía.
Una imagen que cambia la cronología del arte
Un equipo internacional de arqueólogos liderado por investigadores de la Universidad de Griffith, en Australia, confirmó que una pintura rupestre hallada en Indonesia constituye la obra de arte figurativo más antigua conocida hasta la fecha. El hallazgo se produjo en una cueva de la isla de Célebes, aunque la importancia real de la imagen no fue plenamente comprendida hasta años después de su descubrimiento inicial en 2017.
La pintura representa a un cerdo verrugoso, una especie endémica de la región, y fue realizada hace al menos 45.500 años. Según los investigadores, esta datación la sitúa muy por delante de cualquier otra representación figurativa conocida, desplazando a hallazgos previos que hasta ahora ocupaban ese lugar en la historia del arte humano.
El descubrimiento no solo redefine fechas, sino que también cuestiona ideas profundamente arraigadas sobre dónde surgieron las primeras expresiones simbólicas complejas.
El cerdo de Célebes y su significado oculto
La figura animal muestra rasgos sorprendentemente detallados: una cresta de pelos erguidos, verrugas faciales bien definidas y una postura que sugiere interacción social. Lejos de ser un dibujo aislado o decorativo, la escena parece capturar un momento cargado de intención narrativa.
Los arqueólogos explican que el animal parece observar o participar en una interacción con otros cerdos, lo que indica una comprensión avanzada del comportamiento animal y una clara voluntad de representar algo más que una simple silueta. Pintado con pigmento rojo ocre, el cerdo se integra en una tradición artística local que se repite durante miles de años.
Estas representaciones sugieren que los animales no solo eran una fuente de alimento, sino también un elemento central del imaginario simbólico de los primeros humanos que habitaron la región durante la Edad de Hielo.
Una cueva inaccesible y un descubrimiento excepcional
La pintura se encuentra en la cueva de Leang Tedongnge, ubicada en un valle rodeado de escarpados acantilados de piedra caliza en el sur de Célebes. El acceso al lugar es extremadamente limitado y solo posible durante la estación seca, ya que el pasaje de entrada queda inundado gran parte del año.
Según los habitantes locales del grupo étnico Bugis, nadie ajeno a su comunidad había entrado en la cueva antes de la llegada del equipo científico. Este aislamiento ayudó a preservar las pinturas durante milenios, protegidas del contacto humano y de alteraciones modernas.
La localización remota del hallazgo refuerza la idea de que aún existen numerosos sitios arqueológicos clave por descubrir, especialmente fuera de las regiones tradicionalmente estudiadas.

La clave estuvo en una formación rocosa diminuta
Para determinar la antigüedad de la pintura, los científicos recurrieron a un método basado en la desintegración radiactiva del uranio presente en depósitos de calcio carbonatado formados sobre la superficie de la roca.
Una pequeña formación mineral, descrita por los investigadores como una especie de “palomita de maíz” rocosa, se desarrolló detrás de una de las patas del cerdo después de que la pintura fuera realizada. Al analizar esta estructura, fue posible establecer la edad mínima de la obra con gran precisión.
Este método permitió confirmar que la pintura es significativamente más antigua que cualquier otra representación figurativa conocida hasta ahora.
Wallacea y el nacimiento del pensamiento simbólico
El hallazgo no es un caso aislado. En cuevas cercanas de la misma región, los arqueólogos descubrieron otras pinturas de gran antigüedad, entre ellas una escena datada en unos 32.000 años que muestra figuras híbridas con rasgos humanos y animales, conocidas como teriántropos.
Estas escenas, que representan cacerías complejas con lanzas y cuerdas, podrían constituir la evidencia más antigua de la capacidad humana para imaginar seres sobrenaturales. Para los especialistas, este tipo de representaciones marca un punto clave en el desarrollo del pensamiento simbólico y de las creencias religiosas primitivas.
La región conocida como Wallacea, situada entre Asia y Australia-Nueva Guinea, aparece así como un escenario central en la historia temprana de la humanidad. Los científicos creen que los humanos modernos cruzaron estas islas en embarcaciones hace más de 65.000 años, y no descartan que futuros descubrimientos revelen pruebas aún más antiguas de su presencia.
Este hallazgo, lejos de cerrar un capítulo, abre una nueva etapa en la comprensión del arte, la imaginación y la mente humana en sus orígenes más profundos
[Fuente: El Cronista]