Los investigadores compilaron cientos de observaciones astronómicas en una imagen de alta definición de un filamento cósmico, parte de la megaestructura que subyace a la materia del universo.
El filamento conecta a dos galaxias que datan de cuando el universo era joven, de 2 mil millones de años (ahora tiene unos 13,77 mil millones de años). Muestra la forma en que una parte oculta pero gigantesca del universo contribuye a la forma de las estructuras que podemos ver, como las antiguas galaxias. La investigación del equipo que describe la imagen se publicó a finales del mes pasado en Nature Astronomy.
“al captar la débil luz que emite este filamento, que viajó casi 12 mil millones de años para llegar a la Tierra, pudimos precisar su forma”, dijo Davide Tornotti, estudiante del doctorado en la Universidad de Milano-Bicoca y principal autor del estudio, en un comunicado del Instituto Max Planck de Astrofísica. “Por primera vez pudimos rastrear el límite entre el gas que reside en las galaxias y el material contenido dentro de la red cósmica, por medio de mediciones directas”.
La distribución de la materia en el joven universo era mucho más uniforme que ahora en que hay densas aglomeraciones de materia dispersas en el espacio, como agujeros negros, galaxias, y más. Con el tiempo esa distribución uniforme fue pasando a regiones de mayor densidad, formando en el universo algo así como guirnaldas, que son los filamentos cósmicos que vinculan a esos grupos de galaxias. Hay filamentos cósmicos que son más grandes que la estructura de 3 millones de años luz que investigó ahora este equipo. Por ejemplo, el telescopio espacial Hubble encontró un filamento de 13 millones de años luz.
Los investigadores tomaron la imagen usando el Explorador Espectroscópico Multi-Unidad, o MUSE, un espectómetro ubicado en el Muy Grande Telescopio del Observatorio del Sur Europeo, que está en el Observatorio Paranal del Observatorio Europeo en el desierto de Atacama, Chile, y hoy se encuentra en riesgo (algo irónico) por que hay planes de construir un proyecto de energía verde en el desierto. Los científicos y administradores del Observatorio Europeo lamentan que exista ese plan porque dicen que contaminará gravemente parte de los cielos más claros del mundo para la astronomía basada en la Tierra.
Un trabajo de precisión y paciencia

La recolección de datos para esta reciente imagen llevó cientos de horas, y dio como resultado una vista profundamente detallada de la morfología del filamento y la densidad de las estructuras, tal como se había previsto en la principal maqueta de materia oscura del universo.
La red cósmica es la estructura a super-escala del universo que lo cubre todo, desde la forma y orientación de las galaxias, a la forma en que se distribuye la masa en el universo. Esa masa incluye necesariamente a la materia oscura, aproximadamente el 27% de la materia del universo que los científicos saben que existe pero no pueden observar directamente porque parece que apenas interactúa con la materia común. La materia oscura sólo es observable indirectamente por medio de sus interacciones gravitatorias con la materia.
Podrá conocerse con mayor claridad la estructura de la red cósmica con los datos del telescopio espacial Euclides, que debe decodificar los misterios de la materia oscura y la energía oscura y armar un atlas del cosmo, el mapa 3D más grande de nuestro universo. En octubre los científicos de la ESA revelaron la primera parte de ese atlas, con una imagen de 208 gigapixeles que cubre 14 millones de galaxias.
Fabrizio Arrigoni Battaia, científico del Instituto Planck, dijo: “En Bavaria suelen decir que ‘uno es nada, no cuenta’, así que estamos recogiendo más datos para revelar más estructuras con la meta de tener una visión integral de cómo se distribuye y fluye el gas en la red cósmica”.