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Ciencia

Una luna de Saturno tiene una cordillera de 1.300 km que duplica la altura del Everest y nadie sabe cómo se formó: bienvenidos a Jápeto

Jápeto, la tercera luna más grande de Saturno, alberga una de las formaciones geológicas más enigmáticas del sistema solar: una cordillera ecuatorial de 1.300 kilómetros de longitud, 20 de ancho y hasta 20 kilómetros de altura que abraza el ecuador del satélite y le da forma de nuez. Desproporcionada para el tamaño del cuerpo que la contiene, sin equivalente conocido en el sistema solar, y con dos teorías de formación que los científicos siguen debatiendo
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En el sistema solar hay montañas que hacen al Everest parecer una colina. El monte Olimpo en Marte mide 22 kilómetros de altura, 2,5 veces más que el pico más alto de la Tierra. Verona Rupes en Miranda, luna de Urano, tiene un acantilado de 20 kilómetros de caída vertical. Pero hay una formación que supera a todas en términos de proporción, en lo absurda que resulta respecto al tamaño del cuerpo que la alberga: la cordillera ecuatorial de Jápeto, la tercera luna más grande de Saturno, un satélite ocho veces y media más pequeño que la Tierra que tiene pegada al ecuador una muralla de hielo y roca que le da forma de nuez y que los astrónomos llevan décadas intentando explicar sin ponerse de acuerdo.

Las dimensiones: 1.300 km de largo, 20 de alto, visible desde el espacio profundo

Cordillera De Japeto
© Por NASA (Cassini probe), Matt McIrvin (image mosaic) – similar to NASA mosaic: http://photojournal.jpl.nasa.gov/catalog/PIA06166, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=49955

La cordillera ecuatorial de Jápeto se extiende a lo largo de 1.300 kilómetros, cubriendo más de la mitad del perímetro total del satélite. Tiene una anchura media de 20 kilómetros y se eleva de forma abrupta sobre las planicies circundantes, alcanzando una altitud media de 13 kilómetros. Algunas cumbres individuales llegan a los 20 kilómetros, el doble de la altura del Everest.

Para entender qué significa eso en proporción: si la cordillera andina tuviera la misma relación de tamaño respecto a la Tierra que la cordillera ecuatorial de Jápeto respecto a ese satélite, sus picos tendrían más de 100 kilómetros de altura. La formación es tan prominente que la sonda Cassini de la NASA, que orbitó Saturno entre 2004 y 2017, la fotografió con claridad suficiente para que sea visible incluso desde distancias considerables: la textura de nuez que le da al satélite es inequívoca en cualquier imagen.

El misterio del origen: anillos que cayeron o tectónica que empujó

Lo que divide a los investigadores no es si la cordillera existe, sino cómo llegó ahí. Hay dos hipótesis principales, y ninguna ha sido definitivamente confirmada.

La primera teoría propone que Jápeto tuvo en algún momento de su historia un sistema de anillos propio, formado por material eyectado durante impactos o por la desintegración de un satélite menor. Ese material orbital fue gradualmente atraído por la gravedad del satélite y colapsó sobre el plano ecuatorial, acumulándose en una cresta continua a lo largo de miles de millones de años. La predicción que hace esta hipótesis es precisa: si los anillos cayeron por gravedad, deberían haberse depositado exactamente en el ecuador, que es donde está la cordillera.

La segunda hipótesis busca el origen en el interior del satélite. En sus primeras etapas, Jápeto rotaba mucho más rápido de lo que lo hace ahora. Al desacelerarse progresivamente por las fuerzas de marea de Saturno, su forma cambió: los polos se aplanaron y el ecuador se abombó. Esa transición no fue suave: la combinación del frenado dinámico con la contracción del agua helada del subsuelo pudo haber fracturado la corteza y empujado el material hacia arriba, creando la cresta por fuerza tectónica. Ambas hipótesis explican la posición ecuatorial exacta de la cordillera, lo que hace difícil discriminar entre ellas con los datos disponibles.

El satélite partido en dos: luz de un lado, oscuridad del otro

Mapa De Color Japeto
Mapa de color de Japeto, mostrando ambos lados, el oscuro y el claro © By NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute/Lunar and Planetary Institute – http://photojournal.jpl.nasa.gov/jpeg/PIA18436.jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=45232961

La cordillera no es lo único raro en Jápeto. El satélite tiene además una de las dicotomías cromáticas más extremas del sistema solar: uno de sus hemisferios es tan blanco como la nieve fresca, el otro es tan oscuro como el alquitrán. La diferencia de albedo (la fracción de luz reflejada) entre ambas mitades es de casi 10 a 1, un contraste que no tiene equivalente conocido en ningún otro cuerpo del sistema solar.

La explicación más aceptada involucra polvo oscuro procedente de los satélites exteriores de Saturno, transportado hacia el interior por las fuerzas de marea, que impacta preferentemente contra el hemisferio delantero de Jápeto en su órbita. Ese polvo absorbe más calor solar que el hielo, lo que hace que el hielo subyacente se evapore (sublime) y migre hacia las zonas más frías y claras del satélite, amplificando la diferencia de color en un ciclo que se retroalimenta a sí mismo. La cordillera actúa como frontera física entre ambos mundos: de un lado, agujas heladas resplandecientes; del otro, llanuras de roca oscura.

La sonda Cassini de la NASA proporcionó las imágenes más detalladas disponibles de Jápeto hasta su desintegración controlada en la atmósfera de Saturno en 2017. Como documenta la cobertura de estas imágenes en el archivo de NASA Science, la cordillera ecuatorial permanece como una de las estructuras geológicas más inexplicadas del sistema solar, y probablemente así seguirá hasta que una misión dedicada al satélite proporcione datos de resolución suficiente para resolver el debate entre las dos hipótesis de formación.

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