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Ciencia

Los Andes pierden el 19% de su nieve por década y los ríos que abastecen a millones de personas ya cayeron más del 40%: la física detrás de una crisis hídrica en cámara lenta

Múltiples estudios del climatólogo Raúl Cordero y sus colegas, usando imágenes MODIS y Landsat de hasta 39 años, documentaron que la cobertura de nieve en los Andes centrales chilenos retrocede a un ritmo de 19% por década entre los 27° y 36° de latitud sur. Los ríos Mapocho, Aconcagua y Maipo registraron caídas de caudal superiores al 40% en cuatro décadas. El mecanismo principal es el desplazamiento hacia el sur del Modo Anular del Sur (SAM), que aleja los vientos del oeste de la zona central
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La nieve que cae en los Andes durante el invierno no es solo un paisaje. Es un embalse natural de agua dulce que se derrite lentamente durante la primavera y el verano, alimentando los ríos que abastecen de agua potable, riego y energía hidroeléctrica a millones de personas en Chile y Argentina. Cuando esa nieve no aparece, o aparece en menor cantidad, los ríos bajan. Y en los últimos 40 años, han bajado mucho.

Varios estudios del climatólogo Raúl Cordero y sus colegas de la Universidad de Santiago de Chile, usando imágenes satelitales de los sistemas MODIS y Landsat que abarcan entre 25 y 39 años de datos, documentaron el ritmo de esa pérdida con una precisión que ya no deja lugar a dudas: la cobertura de nieve en los Andes centrales entre los 27° y 36° de latitud sur retrocede a un promedio de 19% por década. En el período 2000-2025, se perdieron aproximadamente 78.000 km² de cobertura de nieve entre los 29° y 36°S, una superficie comparable a la de toda la Patagonia chilena.

El SAM: el sistema climático que desplazó las lluvias hacia el sur

Modo Anular Del Sur
© By Map of Antarctica from en:Image:Antarctica.jpgPolitical map and research stations (2002)It is possible for an administrator to change the files with a delinker/linker tool? Manually i would need hours to make the changes.–Ras67 (talk) 20:40, 2 December 2010 (UTC), Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=51787

Para entender por qué está pasando esto, hay que mirar más lejos que los propios Andes. El Modo Anular del Sur (SAM) es un patrón climático del hemisferio sur que describe la posición y la intensidad de los vientos del oeste que circulan alrededor de la Antártida. En su fase positiva, esos vientos se desplazan hacia el polo, lo que aleja de Chile central los sistemas de tormentas que traen precipitaciones en invierno.

Desde mediados del siglo XX, el SAM está en tendencia positiva persistente, y el cambio climático amplifica esa tendencia al calentar diferencialmente la atmósfera tropical respecto a las latitudes medias. El resultado es que las precipitaciones que antes llegaban a la zona central de Chile se desplazan hacia el sur, y los Andes centrales reciben cada vez menos nieve. A latitudes más bajas (hasta los 34°S) también influye el ENSO: los años de La Niña, que enfría el Pacífico ecuatorial, coinciden sistemáticamente con menor acumulación de nieve en los Andes chilenos.

A este doble efecto se suma un tercer factor: el calentamiento de la temperatura hace que las precipitaciones que antes caían como nieve ahora caigan como lluvia. La lluvia escurre rápidamente hacia los ríos y no se acumula como reservorio. «Las zonas que antes recibían nieve ahora sufren lluvias, lo que empeora la situación», explicó Cordero. La línea de nieves (la altitud por encima de la cual cae nieve en lugar de lluvia) sube conforme la temperatura aumenta, comprimiendo la zona donde la nieve puede acumularse a las partes más altas de la cordillera.

Los ríos que ya no son lo que eran: caídas de más del 40% en cuatro décadas

Rio Aconcagua
© Por es:Luis Risopatrón – c:File:08-san-felipe.jpg + c:File:09-santiago-valparaiso.jpg, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=89621945

Las consecuencias en el caudal de los ríos son directas y medibles. Los estudios de Cordero et al. publicados en Scientific Reports documentaron que los 10 ríos principales del área de estudio registraron caudales históricos y sistemáticamente bajos durante la temporada seca en los últimos años. El Mapocho, el Aconcagua y el Maipo, los tres ríos que sostienen el abastecimiento de agua de Santiago y el Valle Central, registraron caídas de caudal anual superiores al 40% en las últimas cuatro décadas.

Eso no es una variación climática natural: es la señal de un sistema que está cambiando estructuralmente. La megalópolis de Santiago, con más de 7 millones de habitantes, depende de esos ríos para buena parte de su agua potable. La agricultura del Valle Central, una de las más productivas y exportadoras del hemisferio sur, depende de ellos para el riego. Las centrales hidroeléctricas que generan parte de la electricidad del país dependen de ellos para funcionar.

Lo que viene: nieve solo en las partes más altas y una brecha hídrica creciente

Las proyecciones hacia 2050 y más allá son consistentes en una dirección. Si la tendencia del SAM continúa y el calentamiento global persiste, la nieve en los Andes centrales tenderá a concentrarse cada vez más en las zonas de mayor altitud, reduciendo tanto el volumen total como la superficie de recarga de los acuíferos y los ríos de la región. El estudio publicado en Frontiers in Earth Science en mayo de 2026, que extendió el análisis con datos MODIS hasta 2025, confirmó que la tendencia no solo persiste sino que se mantiene estadísticamente significativa en prácticamente todas las cuencas del área estudiada.

La crisis no es solo de Chile ni solo de los Andes. Desde el Hindu Kush en Asia central hasta la Sierra Nevada en California, pasando por los Alpes europeos y el Himalaya, las cordilleras del mundo están perdiendo su nieve y sus glaciares a un ritmo que las proyecciones climáticas no prevén que se detenga sin una reducción significativa de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Los Andes centrales son uno de los ejemplos más documentados y cuantificados de ese proceso.

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