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Se llama Michelle Myers, natural de Arizona, y un día después de quedarse dormida aquejada de fuertes dolores de cabeza, se despertó con un marcado acento británico sin haber pisado en su vida Reino Unido. Sin embargo, lo que le ocurre a Myers, aunque sorprendente, puede tener fácil explicación.

Seg√ļn los m√©dicos, lo que Myers experiment√≥ parece ser un caso de esa extra√Īa dolencia denominada como S√≠ndrome del Acento Extranjero o FAS, un trastorno que generalmente se materializa despu√©s de un trauma neurol√≥gico, por ejemplo una lesi√≥n cerebral.

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De hecho, el s√≠ndrome se ha documentado en la literatura m√©dica con cambios de acento del japon√©s al coreano, del brit√°nico al franc√©s, del estadounidense al brit√°nico o incluso del espa√Īol al h√ļngaro o del estadounidense al espa√Īol.

En 1907, el neurólogo francés Pierre Marie documentó el primer caso de FAS, desde entonces, la ciencia ha registrado cientos de ellos. Por ejemplo, uno de los más conocidos era el de una joven noruega que fue alcanzada por la metralla de una bomba alemana en la cabeza. Cuando despertó, hablaba con un marcado acento alemán, lo que hizo creer a sus vecinos que era una espía nazi.

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Lo cierto es que hay muchísimos, pero ninguno ha sido capaz de demostrar que el paciente aprendiera palabras extranjeras que antes no conocía. El síndrome es más fácil de entender si piensas en los cambios minuciosos que caracterizan lo que percibes como un acento: el silencio de una letra o vocal, la forma con la que sellas los labios para tragar una consonante… todo ello puede parecer que hablas otro idioma.

Llevar a cabo todos estos cambios constantemente, cada vez que pronuncias una determinada vocal, letra o consonante, es lo que distingue a las personas con el síndrome de alguien que simplemente intenta acentuar.

Imagen: Plos One

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Hasta aqu√≠ bien pero, ¬Ņc√≥mo se explica el uso de palabras de otra lengua? Seg√ļn ha documentado la ciencia, la mayor√≠a de los casos surgen en una persona cuyo primer idioma es algo similar al acento ‚Äúnuevo‚ÄĚ que de repente parece imitar. El ejemplo m√°s claro es el de la propia Myers.

El s√≠ndrome generalmente emerge despu√©s de un da√Īo cerebral. En la mayor√≠a de las ocasiones, el precursor es una apoplej√≠a o una lesi√≥n cerebral traum√°tica, cuando se da√Īan las regiones del cerebro relacionadas con el habla.

Además, el trauma, provenga de donde provenga, no graba nuevos conocimientos en el cerebro como por arte de magia, en todos los casos tenían conocimientos mínimos o habían estudiado anteriormente el idioma, aunque fuera a nivel básico. [Business Insider]