La exploración espacial no siempre sigue el plan previsto. Esta vez, un cohete Falcon 9 de SpaceX ha entrado en una órbita incontrolada, y su colisión con la Tierra es inminente.
El astrónomo Jonathan McDowell, conocido por rastrear lanzamientos espaciales, ha confirmado que la segunda etapa de la misión Starlink 11-4 no logró ejecutar su maniobra de desorbitación tras su lanzamiento el 1 de febrero. Esto significa que la enorme estructura metálica, que todavía orbita entre 254 y 269 kilómetros de altitud, caerá pronto en algún punto del planeta.
Lo preocupante es que, hasta el momento, nadie sabe con certeza dónde impactará.
Una amenaza impredecible

En un contexto en el que la atención está puesta en la posible colisión del asteroide 2024 YR4, que ha obligado a activar el Protocolo de Seguridad Planetaria de la ONU, ahora el mundo enfrenta otro riesgo inesperado: un cohete errante que caerá sin control sobre la Tierra en los próximos días.
Expertos han advertido en redes sociales que no se puede predecir con exactitud el lugar del impacto, ya que la interacción del cohete con la atmósfera y las variaciones en su velocidad pueden alterar su trayectoria en cualquier momento.
Mientras la primera etapa del Falcon 9 regresó exitosamente a una barcaza dron tras el lanzamiento, la segunda etapa—responsable de colocar los satélites en órbita—debía realizar un encendido final para reingresar de forma controlada a la atmósfera y desintegrarse en el proceso. Pero esto nunca ocurrió.
¿Qué podría pasar?

El Falcon 9 es un cohete de 70 metros de altura, con una capacidad de carga de 22.800 kilogramos en órbita baja terrestre. Sin embargo, su segunda etapa, la que ahora está en caída libre, es considerablemente más pequeña y en su mayoría se desintegrará antes de tocar el suelo.
Aun así, algunas partes podrían sobrevivir a la reentrada, como componentes metálicos densos o los tanques de combustible. Aunque es poco probable que representen un peligro para áreas pobladas, los restos podrían caer en cualquier punto del planeta, incluyendo tierra firme o el océano.
Silencio en SpaceX

Hasta el momento, SpaceX no ha emitido ningún comunicado sobre la situación.
El protocolo habitual en estos casos es que la empresa rastree la trayectoria del objeto y, en la medida de lo posible, intente predecir con mayor precisión el punto de impacto. Sin embargo, al tratarse de un evento incontrolado, la incertidumbre sigue siendo alta.
Los próximos días serán clave para determinar qué sucederá con el cohete. Mientras tanto, el mundo observa el cielo con la esperanza de que este visitante no anunciado termine su caída en un lugar seguro.