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Ciencia

Una nueva teoría física intenta responder una de las preguntas más antiguas de la humanidad. Propone que la conciencia podría ser un campo fundamental del universo

Una investigadora ha propuesto un modelo teórico que conecta física cuántica, cosmología y filosofía para explorar una idea radical: la conciencia no surgiría del cerebro, sino que sería una propiedad básica de la realidad.
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La conciencia sigue siendo uno de los mayores misterios de la ciencia moderna. Sabemos con bastante precisión cómo funcionan las neuronas, cómo se transmiten las señales eléctricas en el cerebro y qué regiones se activan cuando percibimos el mundo o recordamos una experiencia. Sin embargo, todavía no existe una explicación definitiva de por qué esos procesos físicos producen experiencia subjetiva.

La explicación dominante en neurociencia sostiene que la conciencia emerge de la actividad de redes neuronales complejas. En otras palabras, sería una propiedad del cerebro. Pero algunos investigadores exploran una posibilidad distinta: que la conciencia no sea un producto del cerebro, sino una propiedad más profunda de la realidad. Un nuevo trabajo teórico publicado en la revista AIP Advances plantea precisamente esa idea.

La conciencia como un campo fundamental

La propuesta, desarrollada por la investigadora Maria Strømme, intenta describir la conciencia utilizando herramientas conceptuales inspiradas en la física moderna. En lugar de tratarla como un fenómeno biológico, el modelo sugiere que podría entenderse como un campo fundamental del universo, similar a los campos que describen la gravedad, el electromagnetismo o el campo de Higgs.

En la física contemporánea, muchos fenómenos se explican mediante campos invisibles que existen en todo el espacio. Las partículas, por ejemplo, pueden interpretarse como excitaciones locales dentro de esos campos.

El modelo propuesto aplica esa misma lógica a la conciencia. Según la hipótesis, existiría un campo universal de conciencia, representado matemáticamente como Φ, que formaría parte de la estructura fundamental del universo. En ese marco teórico, los cerebros no generarían la conciencia, sino que actuarían como sistemas capaces de interactuar con ese campo.

Un intento de unir física y filosofía

Una nueva teoría física intenta responder una de las preguntas más antiguas de la humanidad. Propone que la conciencia podría ser un campo fundamental del universo
© Getty Images / DKosig.

El modelo también incorpora elementos conceptuales procedentes de tradiciones filosóficas conocidas como enfoques no duales, que describen la realidad como una unidad fundamental de la que emergen las experiencias individuales.

Para describir este sistema, el trabajo utiliza tres conceptos principales: mente universal, conciencia universal y pensamiento. En el marco teórico, la mente representaría una inteligencia creativa fundamental del universo; la conciencia sería la capacidad de experimentar; y el pensamiento actuaría como el mecanismo que transforma ese potencial en experiencias individuales.

Desde la perspectiva científica convencional, estas ideas se sitúan en la frontera entre la física teórica y la filosofía de la mente. El objetivo del artículo no es demostrar que el modelo sea correcto, sino explorar si podría formularse en términos matemáticos compatibles con la física moderna.

Una hipótesis altamente especulativa

El modelo también sugiere una consecuencia filosófica llamativa: si la conciencia individual fuera solo una manifestación localizada de un campo universal, su desaparición no implicaría necesariamente la desaparición del campo mismo.

Sin embargo, los propios autores subrayan que se trata de una hipótesis teórica sin evidencia experimental. El artículo no presenta experimentos ni datos nuevos, sino un marco conceptual que intenta integrar ideas procedentes de distintas disciplinas.

En la historia de la ciencia, muchas propuestas de este tipo han servido como punto de partida para debates que, con el tiempo, terminan descartándose o evolucionando hacia teorías más completas.

Lo que sí refleja este trabajo es una realidad persistente: incluso con todos los avances de la física y la neurociencia, la conciencia sigue siendo uno de los grandes problemas abiertos de la ciencia. Y comprender cómo encaja en la estructura del universo continúa siendo una de las preguntas más profundas que podemos plantearnos.

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