Durante décadas, el colesterol fue el villano clásico de la salud cardiovascular. Pero un nuevo avance en genética está cambiando las reglas del juego: ahora se puede predecir el riesgo cardíaco analizando una simple variación genética. Lo más sorprendente es que este método detecta peligros que los análisis tradicionales no logran ver.
Un cambio de paradigma en la prevención
La medicina de precisión abre una nueva era en la lucha contra las enfermedades del corazón. Un equipo encabezado por el genetista argentino Jorge Dotto identificó un marcador genético que predice la presencia de niveles elevados de Apolipoproteína B (ApoB), la proteína encargada de transportar el colesterol en la sangre.
Este descubrimiento permite anticipar el riesgo cardiovascular con una precisión inédita. Según Dotto, durante años se culpó al colesterol LDL (el llamado “colesterol malo”) como el gran enemigo del corazón. Sin embargo, lo verdaderamente relevante no es cuánto colesterol circula, sino cuántas partículas lo transportan. Es ahí donde entra en juego la ApoB, el verdadero “identificador” del riesgo.
La nueva forma de leer el peligro
El análisis genético permite detectar a quienes tienen predisposición a niveles altos de ApoB, incluso antes de que los síntomas aparezcan. Cuanto más ApoB hay en sangre, más partículas “pegajosas” circulan, capaces de adherirse a las paredes arteriales y generar placas que obstruyen el flujo sanguíneo.
Para entenderlo, Dotto propone una metáfora: “Imagina tu sangre como una autopista llena de camiones que transportan grasas. Cada camión lleva una chapa patente llamada ApoB. No importa solo cuánta carga (colesterol) llevan, sino cuántos camiones hay. Cuantos más circulen, mayor es el riesgo de accidente en esa autopista.”
Este nuevo enfoque demuestra que el peligro no depende únicamente de la cantidad de colesterol, sino del número de partículas que lo trasladan. Medir la ApoB, por tanto, permite descubrir riesgos ocultos que podrían pasar inadvertidos en los análisis clásicos.
Un modelo argentino que cruza fronteras
El avance se consolidó con la creación del Score CGJD ApoB v2025.1, un modelo desarrollado por Dotto que combina diferentes variantes genéticas para estimar el riesgo cardiovascular. Esta herramienta fue validada frente a organismos internacionales de prestigio, como el Broad Institute y el UK Biobank, lo que le otorga reconocimiento científico global.
El modelo clasifica el riesgo en cuatro niveles (bajo, moderado, alto y muy alto) y ofrece una guía clara para la prevención. Aquellas personas con predisposición genética elevada son invitadas a realizar análisis específicos y consultas médicas que permitan actuar antes de que el daño arterial sea irreversible.

Lp(a): el marcador hereditario que pasa desapercibido
Otro de los protagonistas en esta nueva mirada preventiva es la Lipoproteína(a) o Lp(a), una molécula con un fuerte componente hereditario. Según Dotto, entre un 20% y un 25% de la población presenta valores elevados de Lp(a), lo que aumenta significativamente su riesgo cardiovascular.
Mientras la ApoB revela cuántas partículas circulan, la Lp(a) advierte sobre la presencia de una forma especialmente dañina y hereditaria. Juntas, estas dos mediciones ofrecen una imagen completa y más precisa del estado real del sistema cardiovascular, superando los límites del colesterol LDL tradicional.
Más allá del colesterol: la homocisteína y otros factores
El estudio genético también evalúa la homocisteína, un aminoácido que, en niveles elevados, incrementa el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular. Incorporar este dato al análisis permite detectar amenazas que no aparecen en los estudios de rutina.
Como subraya Dotto, “el riesgo cardiovascular no es una cuestión de azar, sino de información genética que podemos interpretar a tiempo”. Este conocimiento permite diseñar estrategias personalizadas y tomar medidas antes de que los síntomas se manifiesten.
Un futuro de prevención personalizada
El mensaje final es contundente: incluso si los niveles de colesterol parecen normales, un análisis genético puede revelar un riesgo oculto. Estudios recientes, como el publicado en European Heart Journal en 2025, confirman que el peligro cardiovascular depende casi exclusivamente del número de partículas ApoB.
Gracias a estos descubrimientos, la medicina da un paso hacia el futuro: detectar el riesgo antes del primer síntoma, y ofrecer tratamientos diseñados para cada individuo. En otras palabras, leer el código genético del corazón para salvarlo antes de que pida auxilio.
[Fuente: Infobae]