Saltar al contenido
Mundo

Una prisión entre caimanes y pantanos: El nuevo plan extremo de Trump contra los migrantes

Trump impulsa una cárcel en medio de los Everglades con vigilancia natural de caimanes y pitones. El proyecto, conocido como “Alligator Alcatraz”, busca disuadir cualquier intento de fuga y endurecer el control migratorio. Pero su construcción ya desató protestas, demandas y un debate sobre derechos, naturaleza y poder político.
Por

Tiempo de lectura 2 minutos

Comentarios (0)

En un rincón remoto y salvaje de Florida, Donald Trump quiere levantar su prisión más simbólica: un centro de detención rodeado de pantanos y custodiado, literalmente, por caimanes. Esta propuesta, que mezcla disuasión extrema y política migratoria, amenaza con transformar un área protegida en una fortaleza carcelaria. Y no ha dejado a nadie indiferente.

Alligator Alcatraz: el símbolo del castigo extremo

Una prisión entre caimanes y pantanos: el nuevo plan extremo de Trump contra los migrantes
© X / @Homeland Security

El proyecto, bautizado como “Alligator Alcatraz”, evoca la célebre cárcel en la bahía de San Francisco, considerada infugable. Esta nueva versión no estará en una isla, sino en un antiguo aeropuerto en desuso en los Everglades de Florida, rodeado de caimanes, pitones y pantanos impenetrables. La idea: que ningún migrante detenido pueda escapar.

Con una inversión de 450 millones de dólares anuales y capacidad para hasta 5.000 reclusos, el centro busca aliviar el hacinamiento en otras cárceles federales, pero también reforzar la narrativa de “tolerancia cero” que Trump sostiene desde su primer mandato. El fiscal general de Florida, James Uthmeier, y el gobernador Ron DeSantis —ahora firme aliado de Trump— respaldan esta iniciativa que ya fue presentada al Congreso.

Naturaleza bajo amenaza y voces en protesta

Una prisión entre caimanes y pantanos: el nuevo plan extremo de Trump contra los migrantes
© ABC News.

La ubicación elegida generó alarma entre ambientalistas, científicos y habitantes cercanos. Los Everglades, considerados uno de los ecosistemas más delicados de EE. UU., podrían verse alterados por la construcción de esta megacárcel. Las protestas ya se multiplican, encabezadas por comunidades latinas que —aunque votaron por Trump en masa en Florida— rechazan esta nueva afrenta a los derechos humanos y a la naturaleza.

“No queremos un rey”, dicen las pancartas que replican en Florida el mismo mensaje que se vio en Washington y Nueva York. Además, varias organizaciones han iniciado acciones legales para frenar la obra. Pese a ello, Trump prevé que la cárcel entre en funcionamiento en julio de 2025. Si la Justicia no lo impide, el proyecto avanzará, y los caimanes asumirán su nuevo rol como guardianes del orden.

Compartir esta historia

Artículos relacionados