Por primera vez, la ciencia documenta el caso de una reina de hormigas capaz de engendrar dos especies distintas dentro de una misma colonia.
El descubrimiento, publicado en Science y confirmado mediante análisis genéticos, desafía uno de los pilares básicos de la biología: que una especie solo puede producir descendencia de su propio linaje.
El hallazgo no solo fascina por su rareza, sino también porque podría redefinir lo que entendemos por “especie”, abriendo una nueva ventana a la evolución y la reproducción en los insectos sociales.
Dos especies, una sola madre
El estudio fue liderado por un equipo internacional de biólogos evolutivos que comenzó observando una colonia silvestre de hormigas en la que una sola reina generaba obreras de morfologías claramente diferentes.
Intrigados, los científicos analizaron el ADN de los individuos y confirmaron algo extraordinario: los huevos de una misma reina daban lugar a obreras pertenecientes a dos especies distintas del género Cataglyphis, conocidas por habitar entornos áridos y extremos.
El fenómeno fue verificado tanto en la naturaleza como en laboratorio, descartando explicaciones alternativas como infiltraciones de otras reinas o manipulación externa por parte de obreras parásitas.
Lo que al principio parecía una anomalía terminó convirtiéndose en un caso documentado de plasticidad evolutiva —una reina “bicampeona genética”, capaz de romper los límites de la reproducción conocida en los insectos sociales.
Un parentesco evolutivo que permite lo imposible
Las dos especies implicadas pertenecen a Cataglyphis, un grupo de hormigas del desierto famoso por su resistencia al calor extremo.
Los investigadores explican que estas especies mantienen una relación evolutiva tan cercana que aún comparten gran parte de su material genético. Esa afinidad habría permitido a la reina producir descendencia viable de ambos linajes sin perder la funcionalidad de la colonia.
Las diferencias entre las obreras —en tamaño, color y comportamiento— eran evidentes, pero no impidieron la cooperación. Ambas especies convivían y trabajaban juntas en la misma colonia, un hecho insólito en la naturaleza, donde la identidad genética suele definir jerarquías y funciones sociales estrictas.
Para los científicos, este hallazgo representa un modelo natural para estudiar la especiación en tiempo real, en el punto exacto donde los linajes aún no se han separado completamente.
¿¡¿¡ Una hormiga reina que produce descendencia de DOS ESPECIES DIFERENTES ?!?! 😱😱😱
Esto tenemos que comentarlo 😉Imagina que estás en Sicilia, feliz en la isla, estudiando hormigueros de la especie / Messor ibericus / 😄
… pic.twitter.com/SLaLutjXba— Dr. BioBlogo (@DrBioblogo) September 15, 2025
El mecanismo oculto: entre la sexualidad y la clonación
¿Cómo puede una reina generar dos especies distintas?
El secreto parece residir en un equilibrio entre reproducción sexual y partenogénesis (una forma de clonación parcial).
La reina produce algunos huevos que son fecundados por machos —generando obreras de una especie— y otros que se desarrollan por duplicación de su propio material genético, sin intervención masculina, dando lugar a obreras del linaje alternativo.
Este proceso, según los investigadores, refleja una plasticidad genómica excepcional, que permite a la reina “elegir” entre dos vías evolutivas dentro de un mismo cuerpo.
El fenómeno de hibridación incompleta, combinado con esta flexibilidad genética, sugiere que factores como la temperatura, la disponibilidad de recursos o la estructura social podrían determinar qué tipo de descendencia produce la reina en cada momento.
Un desafío a las reglas de la evolución
El descubrimiento reabre un debate clásico: ¿dónde empieza y termina una especie?
En biología, las especies se definen por su incapacidad de cruzarse y producir descendencia fértil, pero este caso rompe esa frontera.
“Una sola reina generando dos especies diferentes es una paradoja evolutiva”, explicó uno de los autores del estudio. “Nos obliga a repensar los mecanismos que permiten la coexistencia genética dentro de una misma población.”
Más allá de su valor teórico, el hallazgo ofrece una nueva perspectiva sobre cómo la hibridación puede impulsar la diversidad biológica, especialmente en insectos sociales, donde la cooperación, la división del trabajo y la reproducción se entrelazan en formas complejas.
También plantea interrogantes sobre el papel de la genética y el ambiente en la formación de nuevas especies, y sobre si fenómenos similares podrían estar ocurriendo inadvertidamente en otros grupos de animales eusociales, como abejas o termitas.

Una reina que reescribe la historia evolutiva
La investigación, además de documentar un fenómeno único, sugiere que la naturaleza podría ser mucho máhttps://www.infobae.com/s flexible de lo que creemos.
La coexistencia de dos especies nacidas de una misma madre muestra que las fronteras evolutivas pueden ser permeables, incluso dentro de sistemas biológicos tan estructurados como una colonia de hormigas.
Para los científicos, esta reina es una oportunidad viva para estudiar cómo se generan nuevas especies a partir de híbridos viables, y cómo la selección natural mantiene la cooperación incluso en contextos genéticamente mixtos.
En palabras de los autores en Science:
“Este hallazgo redefine los límites de la biología evolutiva. Una sola reina puede contener el potencial genético de dos especies.”
El caso se convierte así en un recordatorio de que la evolución, lejos de ser una línea recta, es un mosaico de adaptaciones, experimentos y transiciones donde incluso una hormiga puede desafiar las leyes escritas de la naturaleza.
Fuente: Infobae.