Cuando se habla de las causas del cáncer, el tabaco, la exposición a la radiación solar, la contaminación y los hábitos de vida suelen ocupar los primeros lugares. Sin embargo, existe otro factor de riesgo mucho menos conocido que tiene un impacto enorme en la salud mundial: las infecciones. Algunos microorganismos pueden permanecer durante años en el organismo y desencadenar alteraciones celulares que, con el tiempo, terminan favoreciendo la aparición de tumores.
La dimensión del problema es mayor de lo que muchos imaginan. Una investigación internacional reveló que aproximadamente uno de cada ocho nuevos casos de cáncer en el mundo está relacionado con virus, bacterias y otros agentes infecciosos. Pero hay un dato todavía más importante: buena parte de estos tumores podría prevenirse mediante vacunas, controles médicos y tratamientos disponibles actualmente.
Cinco microorganismos concentran millones de casos de cáncer
El hallazgo procede de un estudio publicado en la revista científica The Lancet Oncology por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), organismo vinculado a la Organización Mundial de la Salud (OMS).
De acuerdo con sus estimaciones, durante el período analizado se produjeron alrededor de 2,3 millones de nuevos diagnósticos de cáncer asociados a infecciones, equivalentes al 12 % del total mundial. Se trata de una proporción que sorprendió incluso a los especialistas.
Patrick Moore, titular de la Cátedra de Investigación Innovadora del Cáncer de la Universidad de Pittsburgh, destacó que la magnitud del fenómeno es comparable con la proporción que representa el cáncer de pulmón entre todos los tumores diagnosticados en Estados Unidos. Por eso, advirtió que no se trata de un problema excepcional, sino de una cuestión de salud pública de enorme importancia.
Karl Munger, profesor de biología molecular de la Universidad Tufts, también señaló que las infecciones constituyen una causa de cáncer frecuentemente subestimada.
Aunque los investigadores identificaron hasta 12 agentes infecciosos relacionados con el desarrollo de tumores, cinco concentran la mayor parte de los casos:
• Helicobacter pylori: esta bacteria, que infecta el estómago, encabeza la lista con aproximadamente 760.000 nuevos casos anuales de cáncer gastrointestinal.
• Virus del papiloma humano (VPH): está relacionado con alrededor de 750.000 diagnósticos por año. Es responsable de prácticamente todos los casos de cáncer de cuello uterino y también puede provocar tumores anales, vaginales, vulvares, peneanos y de cabeza y cuello.
• Virus de la hepatitis B: causa aproximadamente 360.000 casos anuales, principalmente de cáncer de hígado.
• Virus de la hepatitis C: se relaciona con unos 160.000 diagnósticos, también vinculados fundamentalmente con tumores hepáticos.
• Virus de Epstein-Barr: está asociado con cerca de 260.000 casos y participa en el desarrollo de determinados linfomas, cánceres gástricos y tumores nasofaríngeos.
Además, las investigaciones más recientes están ampliando el conocimiento sobre estos microorganismos. Los científicos descubrieron nuevas asociaciones y reunieron evidencias de que algunos agentes ya conocidos pueden intervenir en más tipos de cáncer de los que se creía anteriormente.
El mecanismo que permite que una infección termine provocando cáncer
Una de las preguntas más interesantes es cómo un microorganismo que inicialmente provoca una infección puede terminar favoreciendo la aparición de un tumor muchos años después.
La explicación está relacionada con la capacidad de determinados virus y bacterias para alterar el funcionamiento normal de las células humanas.
Gary Clifford, epidemiólogo de cáncer de la IARC y coautor de la investigación, explicó que algunos patógenos interfieren con los mecanismos que regulan la reproducción celular. En condiciones normales, las células cuentan con sistemas de protección que permiten reparar daños en el ADN o eliminar aquellas que presentan alteraciones peligrosas.
Sin embargo, ciertos microorganismos pueden interferir con esos mecanismos para favorecer su propia supervivencia y multiplicación.
El problema aparece cuando estas alteraciones afectan los controles que impiden que una célula dañada continúe reproduciéndose. Si los mecanismos de reparación dejan de funcionar correctamente, las mutaciones pueden acumularse y aumentar las posibilidades de que aparezca un crecimiento celular descontrolado.
En algunos casos, el propio virus transporta genes capaces de estimular directamente procesos relacionados con el cáncer. Cuando estos componentes interfieren con el material genético de una célula sana, pueden favorecer su transformación en una célula tumoral.
No todas las infecciones producen este efecto, ni todas las personas infectadas desarrollarán cáncer. El riesgo depende del microorganismo, la duración de la infección, las características del paciente y otros factores biológicos.
El lugar donde vive una persona también influye en el riesgo
El estudio también reveló una desigualdad importante entre distintas regiones del planeta. La proporción de tumores asociados a infecciones no se distribuye de manera uniforme y está estrechamente relacionada con el acceso a la vacunación, los controles médicos y los tratamientos.
En los países de mayores ingresos, los programas de prevención y detección temprana implementados durante décadas contribuyeron a reducir considerablemente la incidencia de estos cánceres.
En cambio, las regiones con menos recursos sanitarios enfrentan una situación mucho más complicada.
En el este de Asia, por ejemplo, tienen especial relevancia los tumores vinculados con Helicobacter pylori y el virus de la hepatitis B.
En África subsahariana, el panorama es todavía más preocupante: aproximadamente el 25 % de todos los cánceres está relacionado con infecciones. Entre los principales problemas se encuentran los tumores de cuello uterino provocados por el VPH y los cánceres asociados al VIH y al herpesvirus relacionado con el sarcoma de Kaposi.
Estas diferencias demuestran que la prevención no depende exclusivamente de los avances científicos. También requiere infraestructura sanitaria, campañas de vacunación, acceso a medicamentos y programas de diagnóstico que lleguen a las poblaciones más vulnerables.
La buena noticia: muchos de estos tumores pueden prevenirse
A pesar de la magnitud de las cifras, la investigación deja una conclusión esperanzadora. A diferencia de otros factores de riesgo difíciles de modificar, las infecciones ofrecen oportunidades concretas de intervención médica.
Actualmente existen herramientas capaces de reducir significativamente la posibilidad de desarrollar varios de estos cánceres.
Entre las principales estrategias se encuentran:
• Vacuna contra el VPH: reduce el riesgo de infección por los tipos del virus responsables de la mayoría de los cánceres relacionados con este microorganismo.
• Vacuna contra la hepatitis B: permite prevenir una infección que puede provocar enfermedades hepáticas crónicas y cáncer de hígado.
• Diagnóstico y tratamiento de Helicobacter pylori: los antibióticos pueden eliminar la bacteria y reducir el riesgo asociado a determinadas enfermedades gástricas.
• Tratamientos contra la hepatitis C: los antivirales actuales permiten curar la infección en la gran mayoría de los pacientes tratados.
• Controles y detección temprana: los programas de cribado permiten identificar infecciones, lesiones precancerosas y tumores en etapas iniciales.
La investigación de la IARC pone sobre la mesa una realidad que todavía recibe menos atención de la que merece: millones de casos de cáncer están relacionados con microorganismos que la medicina ya conoce y, en muchos casos, puede combatir.
El desafío consiste en transformar ese conocimiento en medidas de prevención accesibles para toda la población. Porque, aunque no todos los cánceres pueden evitarse, una parte importante de los que tienen origen infeccioso podría reducirse mediante herramientas que ya existen.
[Fuente: MSN]