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Ciencia

Tres mitos sobre el microondas que la ciencia desmiente: cómo calienta realmente los alimentos

Aunque está presente en millones de cocinas, el microondas sigue rodeado de creencias equivocadas. La ciencia explica cómo funciona, si afecta los nutrientes y por qué los alimentos no conservan radiación después de calentarse.
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El microondas es uno de los electrodomésticos más utilizados del mundo, pero también uno de los que generan más dudas. ¿Calienta los alimentos desde adentro? ¿Destruye sus nutrientes? ¿La radiación permanece en la comida después de utilizarlo?

Aunque estas ideas circulan desde hace décadas, organismos como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han explicado que muchas carecen de fundamento científico.

Comprender cómo funciona este aparato permite utilizarlo de manera más segura y aprovechar sus ventajas sin preocupaciones innecesarias.

Cómo funciona realmente un horno microondas

El funcionamiento del microondas se basa en ondas electromagnéticas generadas por un componente denominado magnetrón.

Estas ondas se reflejan en las paredes metálicas del electrodoméstico y penetran en los alimentos, donde interactúan especialmente con moléculas polares, como las del agua. La energía electromagnética absorbida se transforma en calor mediante un proceso conocido como calentamiento dieléctrico.

Sin embargo, la distribución de esa energía no siempre es uniforme. Por eso, algunos sectores de un alimento pueden calentarse rápidamente mientras otros permanecen fríos.

Este fenómeno explica por qué resulta recomendable remover la comida cuando sea posible y respetar los tiempos de reposo.

Tres mitos sobre el microondas que la ciencia desmiente: cómo calienta realmente los alimentos
© AJ Ahamad – Pexels

Mito 1: el microondas cocina desde adentro hacia afuera

Una de las creencias más extendidas sostiene que el microondas comienza calentando el centro de los alimentos.

La realidad es diferente.

Las microondas penetran hasta cierta profundidad, que depende de las características del alimento, pero no necesariamente llegan hasta su centro.

En preparaciones gruesas, las capas exteriores pueden absorber buena parte de la energía, mientras que el interior se calienta mediante conducción térmica. Por eso, una lasaña puede tener los bordes muy calientes y conservar zonas frías en el centro.

La FDA recomienda comprobar que los alimentos alcancen una temperatura adecuada en todas sus partes.

Mito 2: los alimentos conservan radiación después de calentarse

Otra preocupación frecuente es que los alimentos puedan volverse radiactivos después de pasar por el microondas.

Sin embargo, esto es falso.

Las microondas son una forma de radiación no ionizante, lo que significa que no poseen suficiente energía para ionizar átomos. Cuando interactúan con los alimentos, parte de su energía se transforma en calor, pero no los convierte en materiales radiactivos.

Tampoco es necesario esperar a que desaparezca una supuesta radiación residual antes de comer.

Los tiempos de reposo recomendados tienen una finalidad diferente: permitir que el calor se distribuya mejor dentro de la preparación.

Tres mitos sobre el microondas que la ciencia desmiente: cómo calienta realmente los alimentos
© AJ Ahamad – Pexels

Mito 3: cocinar con microondas destruye los nutrientes

La idea de que este electrodoméstico elimina vitaminas y minerales tampoco está respaldada por la evidencia científica.

Según la FDA, cocinar con microondas no reduce el valor nutricional más que otros métodos convencionales. De hecho, en determinadas preparaciones puede conservar mejor algunos nutrientes porque utiliza menos agua y requiere tiempos de cocción más cortos.

Las pérdidas nutricionales dependen principalmente de factores como la temperatura, la duración del calentamiento y la cantidad de agua utilizada.

Los verdaderos riesgos que conviene conocer

Aunque el microondas es seguro cuando se utiliza correctamente, existen precauciones importantes.

No todos los recipientes plásticos son aptos para este electrodoméstico, y el uso de objetos metálicos debe limitarse a lo permitido expresamente por el fabricante. También es necesario tener cuidado al calentar líquidos, ya que el agua puede sobrecalentarse sin presentar burbujas visibles y provocar quemaduras al mover el recipiente.

Además, nunca debe utilizarse un aparato cuya puerta esté dañada o no cierre correctamente.

La conclusión científica es sencilla: el microondas no vuelve radiactiva la comida ni destruye sus nutrientes de manera especial. Su seguridad depende, principalmente, de utilizar recipientes adecuados, distribuir correctamente el calor y respetar las instrucciones de preparación.

 

 

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

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