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Ciencia

Uno de los trucos más populares para bajar de peso en realidad podría hacer que comieras más

En trabajos recientes de investigación se refuta la idea de que beber mucha agua durante las comidas ayuda a reducir calorías.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Es probable que uno de los consejos más comunes que se propagan de boca en boca no te ayude a perder esos kilos de más. La idea dice que beber mucha agua mientras comes te hará adelgazar, pero lamentablemente un reciente trabajo muestra que no sería cierto lo que se dice.

Un grupo de científicos de la Universidad Cornell y la Universidad de Pensilvania analizaron los datos de dos ensayos randomizados anteriores. Y encontraron que quienes bebían más agua durante las comidas en realidad tendían a consumir más calorías. Las personas que alternaban la comida con la bebida también tenían mayores probabilidades de consumir más, y eso tal vez explica en parte por qué el agua puede hacer que sientas más hambre, según estos investigadores.

“Este hallazgo contradice el popular consejo de beber agua durante las comidas para reducir la ingesta de alimentos”, escribieron en el trabajo que se publicó el mes pasado en Appetite.

Un truco que no funciona

La idea de que beber agua antes o durante las comidas ayudaría a recortar calorías es muy difundida. Por ejemplo, un estudio de 2019 encontró que casi la cuarta parte de los estadounidenses que buscan perder peso habían utilizado esta estrategia en particular en los últimos años, lo que la convierte en la tercera estrategia más popular para adelgazar, después del ejercicio y el intento activo de reducir el consumo de alimentos. Básicamente, se dice que el agua llenaría tu estómago, haciendo que sientas saciedad mucho antes.

Pero según los autores de este trabajo hay muy pocos estudios que intentaron validarlo, y los pocos trabajos que sí lo analizaron han arrojado resultados mixtos y contradictorios. En un estudio de 2023, de personas que almorzaban en un entorno de laboratorio, Paige Cunningham, coautora del trabajo, encontró todo lo contrario: los que bebían más agua comían más en promedio.

Cunningham y el coautor John Hayes decidieron echarle otra mirada a esta hipótesis y analizaron nuevamente los datos de otros dos experimentos de laboratorio que habían llevado a cabo y que originalmente buscaban estudiar si los condimentos en la comida afectaban la ingesta de calorías. Les interesaba en particular analizar el rol de la alternancia entre beber y comer como explicación de por qué, contraintuitivamente, beber agua podría aumentar la ingesta de comida. Como solemos comer menos de lo que sea una vez que nos acostumbramos a determinada comida (algo que también sucede con los gatos, dicho sea de paso, beber agua podría restaurar parte de la novedad de la comida, haciendo que comamos más.

En conjunto, los dos experimentos fueron con 86 adultos que comieron uno de dos almuerzos: tikka masala de pollo, o carne vacuna con chile. Cuanta más agua bebían junto con la comida, más comían en promedio, a razón de 39 gramos más de comida por cada 100 gramos extra de agua, o el equivalente a 49 calorías adicionales. La alternancia entre comer y beber se relacionó además con mayor consumo de comida, ya que entre trago y trago se sumaban 4,4 gramos más de alimento.

“El agua se va rápidamente del estómago por lo que probablemente no te haga sentir saciedad durante mucho tiempo. Más bien, podría hacer que comieras más porque lubrica, y eso puede hacer que comas más rápido, y que tu boca no se seque haciendo que se reduzca el disfrute del sabor de la comida”, dijo Cunningham, profesor adjunto de Ciencias Nutricionales en la Facultad de Ecología Humana de Cornell, en declaraciones.

Un truco que sí podría funcionar

Los investigadores señalan que sus resultados se basan en un análisis secundario que solo se centró en encontrar relaciones. Dicho esto, planean seguir adelante con más estudios que puedan mostrar más definidamente una relación causa y efecto entre beber más agua e ingerir más comida. Aunque el agua podría no ser la ayuda que la gente dice que es, los investigadores encontraron evidencia de otro truco que sí tiene mayor respaldo: las especias.

En este estudio, y otro más relacionado con este trabajo y que se publicó en abril, los investigadores hallaron que añadir más especias a las comidas o los tentempiés puede hacer que comas más lentamente, reduciendo el consumo de calorías, sin necesariamente sacrificar el disfrute. Harán falta más estudios para poder detallar de qué modo afectan las especias al consumo de alimentos en diferentes situaciones y en el mundo real, por supuesto, pero hay al menos una luz de esperanza para quienes siguen buscando un truco para reducir la ingesta de calorías.
“Buscamos explorar qué otros factores o propiedades de las comidas podemos aprovechar para que influyan en las conductas”, afirmó Cunningham.

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