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Ciencia

Los glaciares de los Alpes han agotado su escudo de nieve antes de tiempo: el deshielo ya se acerca al peor año registrado

Un invierno con poca nieve y el calor extremo del comienzo del verano dejaron a los glaciares de Suiza y Austria prácticamente desprotegidos. Desde finales de junio, el hielo acumulado durante siglos comenzó a derretirse directamente, aumentando el riesgo de desprendimientos, problemas hídricos y pérdidas irreversibles en los Alpes.
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Los glaciares de los Alpes atraviesan otro verano crítico. La combinación de un invierno con pocas nevadas, una primavera cálida y las elevadas temperaturas registradas al comienzo del verano provocó que la capa de nieve protectora desapareciera mucho antes de lo habitual en numerosas zonas de Suiza y Austria.

La situación resulta especialmente preocupante porque la nieve invernal funciona como un escudo. Su superficie clara refleja buena parte de la radiación solar y retrasa el momento en el que el calor comienza a atacar directamente el hielo antiguo. Cuando esa protección desaparece, cada jornada cálida se traduce en una pérdida irreversible de volumen glaciar.

Suiza agotó sus reservas de nieve el 29 de junio

Los cálculos de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich indican que los glaciares suizos agotaron el 29 de junio toda la nieve acumulada durante el invierno. La fecha, denominada “Día de Pérdida de los Glaciares”, marca el momento desde el cual cada litro de agua derretida representa una reducción directa de su masa.

Es la segunda fecha más temprana registrada, solo por detrás del 26 de junio de 2022. Aquel año se convirtió en el peor desde el inicio de las mediciones y Suiza perdió aproximadamente un 6% de su hielo glaciar. Los investigadores advierten que la evolución de 2026 se está acercando peligrosamente a aquella trayectoria, aunque el balance definitivo no podrá conocerse hasta que termine el verano.

El deterioro no comenzó este año. Entre 2003 y 2022 desaparecieron unos 200 kilómetros cuadrados de hielo en Suiza, mientras que más de 1.000 pequeños glaciares se extinguieron entre 1973 y 2016. El país todavía conserva cerca de 1.400 glaciares, pero su volumen se ha reducido casi un 40% desde el año 2000.

Los glaciares de los Alpes han agotado su escudo de nieve antes de tiempo: el deshielo ya se acerca al peor año registrado
© EL PAÍS – Youtube.

El glaciar Dachstein también pierde su protección

En Austria, las mediciones realizadas durante mayo ya mostraban una situación preocupante en el macizo de Dachstein. La profundidad de la nieve rondaba los 3,7 metros, aproximadamente dos metros por debajo del promedio histórico. En años normales, los pozos de medición de la zona suelen superar los siete metros.

La transformación del paisaje ya es visible. En 2025, los glaciares Hallstätter y Schladminger se separaron después de permanecer conectados durante unos 3.500 años. El Hallstätter perdió cerca de un tercio de su masa desde que comenzaron las mediciones sistemáticas en 2006, obligando a cerrar o modificar rutas de montaña anteriormente cubiertas por hielo.

Los científicos han observado jornadas en las que el hielo pierde más de diez centímetros de espesor. La ausencia de nevadas estivales agrava el problema: incluso una capa fina de nieve durante algunos días podría reflejar la radiación y frenar temporalmente el derretimiento.

El problema va mucho más allá del paisaje

La desaparición de los glaciares aumenta la inestabilidad de las montañas. Al retirarse el hielo y descongelarse el suelo permanentemente helado, las paredes rocosas pierden parte del soporte que las mantenía unidas. Esto favorece desprendimientos, caída de piedras, avalanchas de roca y daños en caminos e infraestructuras turísticas.

También cambia la disponibilidad de agua. Los glaciares liberan agua durante los meses secos y ayudan a sostener ríos, ecosistemas, agricultura y centrales hidroeléctricas. Sin embargo, la reducción de su superficie empieza a limitar esa función: aunque el calor produzca un deshielo intenso, cada vez queda menos hielo disponible para alimentar los cursos de agua.

Las mantas blancas no pueden salvar los Alpes

En algunos glaciares suizos se colocan grandes cubiertas geotextiles que reflejan la luz solar. Esta técnica puede reducir localmente entre un 50% y un 70% del deshielo, pero resulta cara y solo protege áreas pequeñas, normalmente vinculadas a pistas de esquí o atracciones turísticas. No es posible extenderla sobre cordilleras completas.

Los investigadores sostienen que la única solución duradera es reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Las mantas pueden ganar tiempo en lugares concretos, pero no evitan que los Alpes sigan calentándose ni que sus glaciares continúen perdiendo el hielo acumulado durante siglos.

 

 

Fuente: Meteored.

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