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Ciencia

La ciencia cree haber descubierto al fin por qué tu gato nunca termina de comer todo lo que hay en su plato

Podría haber una razón muy entendible para que tu gato deje alimento en el plato
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Esta semana se dio a conocer un trabajo de investigación que parece haber resuelto uno de los más antiguos misterios de los gatos: ¿Por qué parece que no se molestan en comer todo lo que les das?

En Japón, unos científicos observaron los hábitos de alimentación de los gatos en el laboratorio. Cuanto más alimento seco se les daba una vez tras otra, menos comían. Pero si se les daba un alimento diferente, o con olor distinto, el apetito del gato volvía. El estudio sugiere que la novedad tiene un rol importante en la regulación de la voluntad de comer de los gatos.

“Este estudio demostró que los gatos domésticos dejan comida en su plato por factores olfativos, más que por saciedad fisiológica”, escribieron en el trabajo que se publicó el fin de semana en Physiology & Behavior.

Gato pretencioso

Los que tienen gatos saben que pueden ser pretenciosos respecto de la comida.

Sí, claro que maúllan y piden su desayuno si te tardas un minuto más de la hora habitual, pero cuando les da la comida, comerán solo la mitad, o menos. A veces, simplemente comerá un poco y a lo largo del día tomará porciones pequeñas. En otras ocasiones aparenta exigir que se le agregue más alimento a lo que ya tiene en el plato, como si un plato medio lleno fuera un crimen. Pero cuando les brindas acceso fácil y constante provisión de comida, tienden a comer poca cantidad varias veces al día en lugar de devorarla todo de una sola vez como lo haría un perro.

Todo esto indica que el patrón de alimentación del gato no solo está determinado por cómo pudiera sentirse, indican los investigadores. En las personas se sabe que la exposición repetida al mismo alimento puede reducir nuestra percepción de lo bien que sabe y nuestro deseo de seguir comiéndolo. Por eso los investigadores querían hacer la prueba empírica de si con los gatos sucede algo parecido.

Reunieron a doce gatos para llevar a cabo distintos experimentos. Les dieron seis tipos diferentes de alimento seco que se venden en tiendas para establecer una línea de base del consumo de alimento y sus preferencias. Los alimentos estaban etiquetados de la A a la F, y el alimento más elegido por los gatos era el F, por un amplio margen.

En la primera serie de experimentos les dieron porciones de alimento a los gatos en seis ciclos a lo largo de dos horas, en dos tandas, y los gatos comían siempre lo mismo en todos los ciclos (A y F), y en la tercera tanda les dieron un alimento diferente en cada ciclo.

Cuando les daban dos veces lo mismo, los gatos comían menos, incluso si se trataba del alimento F que habían preferido. Pero en total, comían más cantidad cuando se les servían seis porciones.

En otro experimento les dieron cinco ciclos del mismo alimento, y en el sexto ciclo les dieron uno diferente. Tal como sucediera antes, los gatos comían menos cuando se repetía el mismo alimento, pero en el sexto ciclo comieron más, incluso si se trataba del alimento que originalmente había sido el menos preferido.

En otros experimentos se observó que los gatos comían menos si se los exponía al olor del mismo alimento en los ciclos de alimentación, pero si en una misma comida se les presentaba un olor diferente, aumentaba la ingesta.

“Los hallazgos demuestran que la habituación y deshabituación dependientes del olor es lo que regula la motivación de comer en los gatos, lo que brinda nueva información sobre los mecanismos sensoriales que subyacen a su característico patrón de comer porciones reducidas con mayor frecuencia”, concluyeron los autores del trabajo.

Lo que significaría para los gatos

El estudio de este equipo utilizó una muestra pequeña y simple de gatos machos y hembras sin castrar, por lo que hará falta seguir investigando para validar los hallazgos. Es posible que haya otros factores importantes que influyan en el apetito del gato. Hay personas que argumentan que comerán menos si sus bigotes tocan el plato, por ejemplo, aunque no hay estudios que respalden esta hipótesis.

Si se validan los resultados de este estudio, podrían tener implicancias prácticas para los gatos y sus dueños. Muchos gatos pierden el apetito si se enferman, por ejemplo, de modo que diversificar sus comidas les animaría a comer más. Y por el contrario, la misma dieta constantemente podría ayudar a que los gatos obesos pierdan peso.

Sumo una anécdota personal: hace unos años noté que mi gato Cheddar, bastante comilón por rutina, tardaba mucho más en comer su alimento húmedo con sabor a atún. El veterinario dijo que no estaba enfermo, y supuse que simplemente se había aburrido de la misma comida cada vez. Cambié a otro alimento para intercalar, y desde entonces Cheddar ha mantenido su voraz apetito.

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